Un exempleado de BBVA, condenado a pagar 7 millones en costas por una demanda “temeraria”

Un juzgado de A Coruña declara que el exasesor jurídico “litigó con temeridad” al pedir 140 millones por usar su firma una vez jubilado

Sede de BBVA en Madrid.
Sede de BBVA en Madrid.LUIS SEVILLANO

El juzgado de primera instancia número 12 de A Coruña ha desestimado la demanda civil millonaria interpuesta por un exempleado de los servicios jurídicos del BBVA al que reclamaba 140 millones de euros por utilizar, durante dos años, su firma electrónica una vez finalizada su relación laboral con la entidad, y condena al demandante a pagar las costas del proceso. Dada la enorme cantidad del importe reclamado, las costas son de al menos 7 millones de euros. Las minutas de abogados y procuradores están fijadas por los correspondientes colegios profesionales en función del importe reclamado.

La sentencia difundida este jueves por el Tribunal Superior de Galicia considera que caducada la acción ejercitada por el demandante por lo que absuelve al banco. El fallo considera que el exempleado “litigó con temeridad” y le impone el pago de las costas procesales de cuyas gravosas consecuencias ya había sido advertido por el propio juez al comenzar el juicio: “Es probable que quede hundido económicamente para toda su vida”, le auguró el magistrado.

Ahora en su veredicto, el juez concluye que lo que “se le ha solicitado es la declaración de haber litigado con temeridad al pedir una indemnización de 140 millones para quien necesitaría trabajar 2.000 años para obtener una cifra semejante”.

G. A. C. P., uno de los apoderados para casi 600 sucursales del BBVA en España que se encargaban de firmar los documentos con los que el banco acreditaba la existencia de una deuda tras el estallido de la crisis, se prejubiló en 2008 y dos años después descubrió que la entidad había seguido usando su firma cuando una mujer de Vigo se puso en contacto con él para defenderse de una reclamación.

El exempleado recurrió a la vía penal que fue desestimada por lo que interpuso una demanda de protección a la propia imagen, imputando al banco una intromisión ilegítima por uso indebido de su nombre, cuyo juicio se celebró el 9 de noviembre. “Hasta tal punto de que pudo librarse con su nombre y firma más de 140.000 certificaciones de saldo”, sostiene la demanda.

Cabe recurso

Conoce en profundidad todas las caras de la moneda.
Suscríbete

El demandante, que puede recurrir a la Audiencia Provincial, valoró los perjuicios económicos causados por el BBVA a razón de 1.000 euros por certificación, equiparándose a lo que podría cobrar un corredor de comercio por cada una. Sin embargo, el fallo concluye “que las pretensiones económicas de la demanda constituyen un despropósito difícilmente justificable, constitutivo de temeridad, y lo absurdo de la cuantía reclamada también lo es a la hora de estimar que los 140 millones sean la verdadera cuantía del pleito”

Tanto en la vía penal como en la civil, el exempleado presentó certificaciones acreditativas de que los ingresos brutos anuales que percibía del BBVA por su trabajo eran de casi 70.000 euros. En base a su salario, solicitó en la demanda, con carácter principal, 140 millones de euros, y de manera subsidiaria 112 millones de euros si las certificaciones alcanzasen las 112.000.

Así fue rebajando hasta los 72.000 euros la indemnización, solicitando siempre subsidiariamente la cifra de certificaciones que llevasen su firma electrónica. Y también reclamó la cantidad alternativa de más de 128 millones como equivalente a su salario desde que se libró la primera de las certificaciones hasta la última.

Por su parte, el banco redujo a solo 4.395 el número de las certificaciones en las que usó indebidamente la firma del demandante. El letrado de la entidad negó en todo momento el perjuicio que denunció su exapoderado, alegando que ninguno de los morosos a los que se certificó deuda en su nombre se hubiese querellado contra él.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS