El director general de Nissan dimite forzado por la junta directiva

Su retirada ahonda la inestabilidad que atraviesa la segunda empresa automotriz japonesa

Nissan Motor quedó a partir de hoy con un máximo directivo en carácter interino, Yasuhiro Yamauchi
Nissan Motor quedó a partir de hoy con un máximo directivo en carácter interino, Yasuhiro YamauchiEFE

Esta mañana se ha hecho efectiva la dimisión del consejero delegado de Nissan, Hiroto Saikawa, una solución propuesta por la junta directiva la semana pasada al relevarse su involucración en un caso de sobresueldos. Su sucesor, que será elegido el mes que viene, deberá encarar la difícil tarea de devolver la estabilidad a una empresa sacudida por sucesivos escándalos en su liderazgo.

Saikawa era director general de Nissan desde abril de 2017 y había sido reelegido en una junta de accionistas celebrada este junio. Sin embargo, una reciente investigación interna demostró que había recibido hasta 47 millones de yenes, unos 390.000 euros, en el año 2013 gracias a una operación financiera vinculada al rendimiento de las acciones de la empresa. A consecuencia, el equipo directivo exigió la semana pasada la “renuncia inmediata” de Saikawa, quien reconoció lo sucedido, aunque aseguró creer que “los procedimientos se habían gestionado de manera adecuada”.

Un comité de selección encabezado por una persona ajena a la firma ya ha comenzado la búsqueda de un nuevo consejero delegado. Hasta que se produzca el nombramiento, el puesto será ocupado de manera interina por el actual director de operaciones, Yasuhiro Yamauchi.

Nissan atraviesa una etapa complicada desde que en noviembre del año pasado su por entonces máximo responsable, Carlos Ghosn, fuera detenido acusado de fraude fiscal. Ghosn había sido el artífice de la renovación de la empresa y de su alianza con la francesa Renault desde 1999.

Fue precisamente Hiroto Saikawa el responsable de anunciar que Ghosn, quien había sido su mentor, había desviado fondos de la compañía para fines personales y ocultado durante años parte de su salario para eludir impuestos. Por medio de este entramado, el empresario brasileño se habría embolsado presuntamente hasta 9.200 millones de yenes, más de 70 millones de euros. “Son actos que no pueden ser tolerados”, zanjó Saikawa, “tenemos que asegurarnos de que en un futuro no dependamos de individuos específicos”. Ghosn fue, como lo ha sido él hoy, fulminado por el consejo de administración.

Las relaciones con Renault han sido tensas desde entonces, en parte porque Saikawa nunca fue favorable a la alianza. El exdirector general había impulsado en los últimos meses una serie de conversaciones para repensar la relación entre las empresas automotrices. Renault posee un 43,4% de las acciones de Nissan, que a su vez posee un 15% de la empresa francesa, aunque sin derecho a voto. Esta tensión fue uno de los factores que impidió que Renault completara este año la adquisición de Fiat Chrysler, a lo que se sumó la oposición el gobierno francés, accionista mayoritario.

Nissan pelea por superar un desplome de sus ingresos, en parte debido a un marcado declive de ventas en Estados Unidos, uno de sus mercados principales. Sus beneficios operativos en el segundo trimestre del año han marcado un récord de mínimos. Sus acciones en bolsa han perdido un 23% con respecto a cinco meses atrás. Para lidiar con esta situación, la segunda mayor empresa automotriz japonesa ha anunciado un recorte de 12.500 empleados de su plantilla a lo largo de los próximos tres años: su consejero delegado ha sido el primero.

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