Cuando la banca tiene conciencia medioambiental

Reconocida como una de las entidades financieras más sostenibles del mundo, Bankinter centra sus objetivos en limitar el impacto ambiental de su actividad, invirtiendo en proyectos respetuosos con el entorno natural y contribuyendo a la transición ecológica del sector financiero europeo

Puede que la imagen de un banco no sea la primera que se nos venga a la mente al pensar en entidades cuya actividad conlleva un gran impacto medioambiental. Pero lo es, si bien su principal responsabilidad no recae en su actividad directa, sino que lo hace a través de sus políticas de financiación e inversión. Y precisamente ahí es donde Bankinter, que recientemente ha renovado su presencia en el prestigioso Dow Jones Sustainability Index (índice que reúne a las empresas más sostenibles del mundo, 25 de ellas en el sector financiero), centra su estrategia de sostenibilidad a través del plan de acción Tres en raya. Dicho plan ha desarrollado a lo largo de los últimos años múltiples acciones sobre tres ejes fundamentales: el económico (por el nuevo contexto macroeconómico), el social (por el cambio demográfico) y el ambiental (por el cambio climático).

Evidentemente, la transformación comienza en casa, con el convencimiento de desarrollar su actividad financiera de la manera más respetuosa posible con el entorno. Por eso, Bankinter es ya neutral en carbono en España, y lo será antes de 2021 en Portugal y Luxemburgo. Pretende terminar 2020 con un suministro de energía proveniente al 100% de energías renovables, por lo que “evalúa a sus propios proveedores según criterios ambientales, además de otros factores como el precio, la calidad y la solvencia de los productos”, sostiene Raquel Azcárraga, directora de Sostenibilidad de Bankinter.

Gracias a su estrategia de cambio climático, la entidad financiera ya es neutral en emisiones de carbono en España y pretende terminar 2020 con un 100% de suministro de energías renovables.

La entidad española lleva midiendo las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero desde 2007, siendo el primer banco español en hacerlo. Un compromiso que, asegura, es siempre posible independientemente del volumen de la empresa: “No es necesario un gran tamaño para tener un buen desempeño medioambiental”.

Una actividad financiera sostenible

Con la gestión ambiental de su actividad directa encauzada, se hizo necesario implementar una estrategia que pusiera el foco sobre el impacto indirecto de la entidad. Con tal fin, Bankinter se ha propuesto modificar sus políticas de valoración de riesgo crediticio a la hora de financiar proyectos que supongan un impacto en el entorno, e incluirá una triple cuenta de resultados en la gestión de sus inversiones, de manera que cuantificará no solo el aspecto financiero, sino también el social y el ambiental. A la vez, incrementará su inversión en I+D para energías renovables, eficiencia energética y movilidad, entre otros aspectos, y ampliará su oferta con productos y servicios sostenibles como las hipotecas verdes, en las que se establecen unos tipos de interés que dependen del grado de eficiencia energética del inmueble, o los Fondos Bankinter de Sostenibilidad, que invierten en valores de renta variable incluidos en los principales índices de responsabilidad social y medioambiental.

La entidad española pone a disposición de sus clientes más de 250 fondos de inversión responsable de diversas gestoras internacionales. Además de fondos de terceros, Bankinter cuenta con dos fondos propios sostenibles: Bankinter Sostenibilidad y Bankinter Eficiencia Energética y Medioambiental, este último centrado en valores de empresas relacionados con aspectos como la mejora de la eficiencia en el uso de la energía y del transporte, el almacenamiento de la electricidad, la automatización y mejora de la productividad industrial, la reducción del impacto ambiental de los combustibles fósiles y las energías renovables. Para 2030, la entidad española incrementará la financiación de energías renovables y la inversión en I+D contra el cambio climático, entre otros objetivos, y se propone disponer, en 2040, de una cartera de inversión 100 % sostenible.

Dentro de esta nueva Estrategia de Cambio Climático —que ha aprobado tras años de trayectoria José Antonio Barberá, responsable de Sostenibilidad en Bankinter—, destaca “la implicación de la entidad en programas de apoyo al emprendimiento verde, a través de los Green y Circular Weekends, y acciones de voluntariado ambiental. El primero, en 2007, fue un proyecto de reforestación, pero ahora nos especializamos en un voluntariado corporativo que se traduce en formación financiera a diferentes colectivos: jóvenes, discapacitados…”, según Barberá. Un enfoque social que se visibiliza en una cultura de empresa inclusiva y centros certificados en accesibilidad universal que han permitido el fichaje de talentos con capacidades diferentes.

Bankinter dispone de políticas con criterios ASG para determinados sectores por sus posibles riesgos ambientales y sociales.

En ese plan de acción futuro, Bankinter prestará una particular atención a las operaciones financieras en países que no disfruten de un sólido marco legislativo en materia social y ambiental, o que no cuenten con la capacidad institucional necesaria para proteger a la población y al medio natural. Por ello que la entidad ha definido unos principios de sostenibilidad en sectores que puedan tener una mayor incidencia en el entorno natural, como el extractivo.

Bankinter lleva años trabajando en una estrategia de sostenibilidad en la que la dimensión ambiental ha ido cobrando mayor importancia. Prueba de ello es la Estrategia sobre el Cambio Climático que ha renovado hace escasos meses y que refuerza las medidas para caminar hacia una política integral de sostenibilidad en la parte ambiental. Como banco, Bankinter está implicado en la lucha contra los efectos que puede tener en el medio ambiente la actual coyuntura y acelera sus acciones para lograr un banco totalmente respetuoso con el entorno.

Una guía de buenas prácticas financieras

El pasado 8 de marzo, la Comisión Europea fijó un plan para la transformación del sector financiero en el campo del medio ambiente, una labor en la que otras iniciativas ya habían tomado la delantera. Así, en 2018, Bankinter fue la única entidad española elegida para participar en la creación de una guía que pudiera medir el impacto sectorial de la actividad financiera.

Este proyecto piloto, realizado en el marco de la Natural Capital Coalition (impulsada a su vez por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente), constituye un manual práctico para que cualquier empresa financiera pueda construir, paso a paso, su propio sistema de medición de riesgos e impactos vinculados al capital natural (emisiones, agua, residuos, usos del suelo, biodiversidad terrestre y marítima...). Riesgos que son tanto reputacionales (debidos a una posible percepción negativa que la opinión pública tenga de la entidad), como legales (por costes asociados a multas y sanciones debidos a daños ambientales) y operativos. La guía establece cuatro etapas en la implementación de su plan: la definición de los beneficios específicos que espera obtener, establecer su alcance, escoger los indicadores adecuados (y cuantificarlos) e interpretar adecuadamente los resultados para tomar las decisiones oportunas.

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