Las protestas laborales, el ‘caso Villarejo’ y el virus marcan la junta de accionistas del BBVA

El presidente Carlos Torres recibe un amplio apoyo a su gestión en un acto casi desierto por la pandemia

Junta de accionistas del BBVA de 2020 en Bilbao
Junta de accionistas del BBVA de 2020 en BilbaoMARIELI OVIEDO

El presidente del BBVA, Carlos Torres, dedicó el viernes poco tiempo en su discurso ante los accionistas reunidos en el Palacio de Euskalduna de Bilbao a la situación de la plantilla y a cómo está afectando el caso Villarejo a la entidad. Sin embargo, ambos asuntos se convirtieron en los protagonistas en las intervenciones de los 14 accionistas que hablaron en la sala, así como en los escritos de otros que no acudieron por cuestiones sanitarias derivadas del coronavirus. Torres avanzó que esta pandemia podría reducir medio punto en el crecimiento del PIB mundial, “aunque la cifra se está revisando continuamente”, advirtió.

El acto se desarrolló en un ambiente extraño, con 90 personas presentes, el 10% de las que acuden en otras ocasiones, desperdigadas por la sala y sin el consejo de administración en el estrado, sino en el patio de butacas por precaución sanitaria. Con un 64% del capital presente o representado, la gestión del presidente del BBVA recibió un apoyo del 99,4%, porcentaje que descendió hasta el 93,5% cuando se trató de las remuneraciones de los consejeros porque algunos inversores institucionales votaron contra sus salarios.

Los consejeros fueron objeto de crítica por los accionistas. El más llamativo fue el expresidente de Sacyr, Luis del Rivero, que advirtió a Torres que lo que pudo hacer el comisario jubilado José Manuel Villarejo para el BBVA hasta 2018 “era responsabilidad" del anterior presidente, Francisco González . “Pero cómo se ha realizado el informe forense de investigación atañe a Torres y a este consejo”, añadió. Del Rivero criticó que las pesquisas las dirigiera el abogado defensor del banco, por su parcialidad, y, sobre todo, que según PwC se han eliminado palabras clave de la investigación, como los nombres de algunos consejeros actuales, para evitar que se conozcan algunos hechos, dijo. “Esto que han hecho es un acto vergonzoso”, concluyó.

“El banco me intervino 869 veces el teléfono”

Además reclamó que se retire de forma definitiva el título de presidente de honor a González y que le retengan todos los activos del banco de los que disfruta. Otros accionistas, representantes sindicales, también realizaron esta petición, que no fue respondida por Torres. Del Rivero pidió que Emilio Ybarra, recientemente fallecido, fuera nombrado presidente de honor. Hubo un momento de tensión cuando el secretario general del consejo, Domingo Armengol, recordó al expresidente de Sacyr que estaba agotando los cinco minutos acordados para cada intervención. “Oiga, usted puede cortarme si quiere, pero este banco me ha intervenido 869 llamadas personales y de mi familia, ha dispuesto medios potentes para mi seguimiento y su actuación provocó que tuviera una operación de cinco bypasses a corazón abierto, así que creo que me puede dejar hablar dos minutos más”, dijo, un tiempo que superó posteriormente.

Del Rivero también pidió al presidente del BBVA que eligiera “a cinco consejeros vascos españoles con el culo pelao” para enderezar la situación del banco ante el Banco Central Europeo (BCE) y pacte una remodelación total del consejo.

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El representante de la asociación Uniter, compuesta por exdirectivos y exempleados que agrupan tres millones de acciones de 210 miembros, no acudieron físicamente por razones médicas, pero entregaron un el escrito en la junta. En él pidieron “una reestructuración urgente y en profundidad del consejo” porque “ha fallado estrepitosamente en sus sistemas de control interno tras las irregularidades cometidas durante más de 10 años. Todo el consejo tiene una gran responsabilidad en lo acontecido”, afirmaron. Reclamaron que el banco tomara medidas para pasar página, que colabore más con la Justicia. “Si la restructuración no se hace desde dentro, nos tememos que vendrá impuesta por organismos externos. Señor presidente: en estas difíciles, pero necesarias y urgentes tareas, nos tendrá siempre a su lado”, concluyeron.

Pensiones, salarios y digitalización

Además del abogado Felipe Izquierdo, que ha demandado al BBVA por haber sido espiado, y que se quejó de que todavía nadie se haya disculpado por ello, en la junta también intervino la mayoría de los sindicatos del banco. Todos coincidieron en criticar la congelación de la aportación de 540 euros para el 80% de las pensiones de los trabajadores desde hace 15 años, la no renovación del convenio colectivo, así como las presiones laborales para vender más productos y que estos debían ser digitales, hasta el punto de que “echamos a los clientes que no quieren trabajar por Internet”, afirmó Isabel Gil, representante de CC OO.

Admitieron que desde la llegada de Torres había habido un acercamiento a los sindicatos, pero reclamaron que se plasmara en asuntos concretos. También hubo críticas por la presión para conseguir delegaciones del voto en el consejo, así como que las mujeres tuvieran de media un 30% menos de salario. El espionaje a la plantilla para encontrar las fuentes de la prensa fue otro elemento de crítica.

En el turno de respuestas, Torres rechazó todas las críticas sindicales, recordando -en una explicación leída- que según diferentes estudios el BBVA estaba considerado uno de los mejores sitios para trabajar, que tenía “buenas condiciones laborales” y argumentó que lo que hizo el banco al controlar teléfonos de la plantilla fue defenderse ante la fuga de información confidencial “con métodos lícitos". "Otra cosa son las prácticas ilegales de las escuchas, que, de ser ciertas, el BBVA las rechaza frontalmente”, añadió.

A los dos representantes de la organización pacifista Banca Armada, contraria a la financiación de empresas bélicas, Torres les aseguró que el banco cumple las normas de Naciones Unidas en este campo y que no trabajan con este tipo de empresas, como ellos habían afirmado.

En cuanto al caso Villarejo, repitió argumentos conocidos, como que estaban volcados en la máxima colaboración con la justicia (algo que no comparten los fiscales), “porque es la mejor forma de defender al BBVA”, así como que no pueden realizar provisiones. "No hemos sido acusados formalmente de ningún delito. En este tema trabajamos bajo el liderazgo del consejo, que no tiene ninguna conexión con aquellos hechos”, concluyó.

Sobre la firma

Íñigo de Barrón

Es corresponsal financiero de EL PAÍS y lleva casi dos décadas cubriendo la evolución del sistema bancario y las crisis que lo han transformado. Es autor de El hundimiento de la banca y en su cuenta de Twitter afirma que "saber de economía hace más fuertes a los ciudadanos". Antes trabajó en Expansión, Actualidad Económica, Europa Press y Deia.

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