El jefe del Santander España admite que se vio dos veces con el presidente del Popular antes de comprarlo

Rodrigo Echenique afirma que no dirigió la compra de la entidad sino que fueron los equipos de estrategia del banco

Rodrigo Echenique (centro), presidente de Santander España durante la resolución del Banco Popular, este jueves, a su llegada a la Audiencia Nacional para prestar declaración.
Rodrigo Echenique (centro), presidente de Santander España durante la resolución del Banco Popular, este jueves, a su llegada a la Audiencia Nacional para prestar declaración.Pablo Monge

La Audiencia continua los interrogatorios de los testigos en la causa que investiga la gestión de Ángel Ron y Emilio Saracho al frente del Banco Popular antes de su quiebra y venta al Santander. Este jueves declaró el expresidente no ejecutivo de Santander España Rodrigo Echenique, considerado la “mano derecha” de la presidenta del grupo, Ana Botín,

Echenique, que fue nombrado presidente del Popular tras su adquisición, negó que él pilotara la operación de compra del banco, ya que lo hicieron los equipos estratégicos de la entidad, según fuentes jurídicas presentes en la sala. El juez le repreguntó sobre esta cuestión porque, dijo, así lo declaró Botín. Echenique no recordó si la presidenta le informó de los detalles del primer acercamiento de Ron al Santander en noviembre de 2016 y también rechazó que fuera a él a quien reportaron los departamentos estratégicos que analizaron la operación en mayo de 2017, un mes antes de adquirirlo por un euro tras absorber 2.000 millones de los recursos propios del Popular. También dijo que no sabía quién dio la orden de iniciar la compra.

Al igual que Botín reconoció conversaciones con el fondo Blackstone para ver si estaba interesado en los activos inmobiliarios del Popular antes de su compra. Una vez que tomaron el control de la entidad, el fondo se hizo con el 51% de los activos inmobiliarios del Popular.

Dos citas con Saracho

A lo largo de las tres horas de declaración, admitió que conocía a Saracho porque había trabajado en el Santander y porque ambos estaban en el consejo de Inditex. Dijo que normalmente se veían cinco veces al año porque les unía “una profunda amistad”. Apuntó que mantuvo dos encuentros con Saracho antes de la operación. El primero fue a los pocos días de que el presidente del Popular llegara al cargo, a final de febrero de 2017, y otro en abril de ese año.

En el primero ya le dijo que la solución para el Popular era una fusión o una venta, según las citadas fuentes judiciales. Echenique ha recalcado que por aquel entonces el Santander no tenía ningún interés en el Popular, una entidad que, ha querido aclarar, nunca tuvo problemas de solvencia ni patrimonio neto negativo, extremo que ya fue reiterado el pasado jueves por Botín durante su testifical ante el juez José Luis Calama. El ejecutivo sí dijo que el sistema de evaluación de riesgos del Popular era claramente deficiente.

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La segunda fue en abril, cuando Saracho le contó los problemas que tenía con el consejo de administración del Popular. Además, en junio Saracho le llamó a Echenique para realizar una operación de warrant (derechos de compraventa) que podía hacer más atractiva la compra del Popular dependiendo de lo que ocurriera con los litigios judiciales futuros. El directivo del Santander lo trasladó a un departamento del banco que finalmente rechazó esta idea.

Echenique afirmó que en el proceso de subasta del Popular tuvieron la misma información que el BBVA o CaixaBank, ya que creía que no se había facilitado más información al Santander que la que constó en el proceso abierto. Negó que supieran de antemano que las autoridades iban a intervenir el Popular, aunque admitió que “era evidente que si nadie hacía ofertas había que buscar una solución. Teníamos que prepararnos para ese escenario".

De valer más de 1.600 millones a cero

Al igual que a Botín, el fiscal le preguntó por qué a principios de mayo dieron una valoración del Popular por encima de 1.600 millones y, días después, dijeron que no valía nada. Echenique dijo que se debía a que hicieron nuevos análisis al banco, en los que comprobaron que necesitaba más provisiones, y que los resultados publicados en mayo “fueron malísimos”. Estos resultados correspondían a marzo de 2017.

La oferta de compra se entregó a las 3 horas del 7 de junio, pero este directivo no estuvo pendiente del proceso; dijo que se fue a dormir y que se enteró de que habían comprado el Popular a la mañana siguiente. También aseguró, según fuentes presentes en la sala, que había estado en la finca de Saracho cazando después de la compra de la entidad. Y concluyó afirmando que todavía es pronto para saber si la adquisición del Popular ha sido beneficiosa para el Santander.

Sobre la firma

Íñigo de Barrón

Es corresponsal financiero de EL PAÍS y lleva casi dos décadas cubriendo la evolución del sistema bancario y las crisis que lo han transformado. Es autor de El hundimiento de la banca y en su cuenta de Twitter afirma que "saber de economía hace más fuertes a los ciudadanos". Antes trabajó en Expansión, Actualidad Económica, Europa Press y Deia.

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