La nueva rebelión de la remolacha

El sector rechaza la subida del IVA a las bebidas azucaradas y edulcoradas que el Gobierno ha incluido en el proyecto de Presupuestos

Jesús Julio Carnero (derecha), consejero de Agricultura de Castilla y León, y Justino Medrano, presidente de ACOR, en una de las instalaciones de la cooperativa en Valladolid, en una foto proporcionada por la Junta.
Jesús Julio Carnero (derecha), consejero de Agricultura de Castilla y León, y Justino Medrano, presidente de ACOR, en una de las instalaciones de la cooperativa en Valladolid, en una foto proporcionada por la Junta.

La remolacha vuelve a la carga. Los integrantes del sector se han alzado contra el Gobierno, que contempla elevar el IVA de las bebidas azucaradas y edulcoradas, como refrescos o zumos, desde el 10% al 21% y recaudar 400 millones en dos años, según las estimaciones del proyecto de Presupuestos para 2021. El Ministerio de Consumo defiende que la medida fomentará hábitos saludables.

El gremio, apoyado por la Junta de Castilla y León (PP-Cs), donde la remolacha supone un cultivo estratégico, ya frustró el plan del exministro de Hacienda Cristóbal Montoro en 2016 de modificar la fiscalidad de este alimento. En la última etapa del Gobierno de Mariano Rajoy, Montoro defendió un gravamen sobre bebidas azucaradas y carbonatadas, que según sus cálculos obtendría 200 millones, y llegó a presentarlo ante Bruselas. Pero nunca más se supo. El departamento que dirige Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida e integrante de Unidas Podemos, la ha desenterrado y afronta de nuevo las protestas. Tampoco ha gustado al sector la campaña #ElAzúcarMata, que compara una bolsita de azúcar con un cigarrillo.

Las quejas provienen de 23 colectivos distintos, entre ellos productores, transformadores, distribuidores o Ayuntamientos. El consejero de Agricultura de Castilla y León, Jesús Julio Carnero, ha catalogado como “infumable” la subida que contempla el Gobierno. “Lo único que daña de verdad a los hipertensos, a los diabéticos y al conjunto de los ciudadanos es el comunismo, eso sí que daña de verdad, y no el azúcar”, acusó. Murcia (PP-Cs) también se ha opuesto, dada la importancia de la producción de zumos en su actividad agroalimentaria.

Las dos únicas fábricas de azúcar españolas, la cooperativa ACOR y Azucarera, calculan que 25.000 familias se verían afectadas, la cifra resultante de sus más de 1.800 trabajadores y 4.400 cultivadores, así como del empleo indirecto. El manifiesto que estas plataformas han enviado al titular de Agricultura, Luis Planas, subraya que el 70% de las 30.000 hectáreas de remolacha plantadas en España se encuentra en suelo castellanoleonés. Los consistorios de La Bañeza (León), Miranda de Ebro (Burgos), Olmedo (Valladolid) y Toro y Benavente (Zamora) se han unido al escrito, pues el azúcar tiene un gran peso económico en estas localidades.

La campaña ministerial para argumentar la subida de la fiscalidad al azúcar se apoya en la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, dependiente de Consumo. Esta recalca que más de la mitad de la población tiene exceso de peso. La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, defiende que imponer gravámenes a ciertos alimentos ayuda a reducir su consumo.

El Gobierno asegura que la subida del IVA a las bebidas azucaradas “no tiene afán recaudatorio”, sino que pretende favorecer hábitos más saludables y reducir “el coste sanitario de patologías derivadas del consumo de estos productos”. La decisión, según la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas, es “injusta y discriminatoria”. Calcula que provocaría una caída en la facturación de 120 millones, una merma en el valor añadido bruto de otros 110 millones y destruirá casi 2.000 empleos. Mensaje similar emite la Asociación de Bebidas Refrescantes, que pide bajar el IVA al 4% para paliar los efectos de la pandemia en el sector.

Donaciano Dujo, presidente de la asociación agraria Asaja, lamenta el lema El azúcar mata y lo presenta como un “alimento saludable que da energía”. El 85% de la producción nacional procede de Castilla y León, afirma, y confía en que el Gobierno “recapacite” o que los grupos políticos rechacen el planteamiento.

La noticia ha sentado mal también a pie de campo. “No entiendo que demonicen al azúcar cuando la OMS coincide en que una cantidad mínima es necesaria para vivir”, critica Laureano García, remolachero desde 1990 en Bercero (Valladolid). Pide ser “menos populistas” y educar a la ciudadanía para evitar el sedentarismo: “En exceso todo es malo”, insiste. Partidario de subir el IVA en tiempos de bonanza, pero para todos los sectores y no en momentos económicos críticos, destaca que la cadena de producción genera “multitud” de puestos de trabajo. “El azúcar no mata, da vida”.

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