Turismo

El plan británico de desescalada impulsa en Bolsa a las empresas turísticas

La expectativa de una normalización del turismo en la temporada de verano empuja las cotizaciones en los sectores más golpeados por la pandemia

Un avión de Easyjet despega del aeropuerto de Niza (Francia) en mayo de 2018.
Un avión de Easyjet despega del aeropuerto de Niza (Francia) en mayo de 2018.ERIC GAILLARD / Reuters

Jornada dulce para los valores turísticos europeos, de largo los más baqueteados por el estallido de la crisis sanitaria. Aerolíneas, hoteleras, firmas aeroportuarias y gestoras de reservas suben con fuerza este martes después de que los planes de desescalada en el Reino Unido hayan dado alas a las reservas turísticas para el verano. La temporada estival es clave para las cuentas de resultados de este sector a ambas orillas del canal de la Mancha tras la debacle provocada por los confinamientos estrictos para evitar la propagación del coronavirus.

El grupo aéreo hispanobritánico IAG, que engloba a British Airways, Iberia y Vueling —entre otras—, ha cerrado con un alza de más de un 2% tras haber comenzado la sesión con un alza superior al 7%. EasyJet se ha anotado un 4,5% tras anunciar que sus reservas con origen en el archipiélago británico se han disparado un 300% a raíz de que el Gobierno de Boris Johnson desvelase sus planes de vuelta gradual a la normalidad. Igualmente, la turoperadora TUI, que ha desvelado un incremento del 500% en el interés de sus clientes por viajar en verano, ha remontado más de un 3%. Y Jet2, que ha avanzado que España está entre los países que más volumen de reservas está generando por parte de los turistas británicos, ha cerrado con una subida de algo menos de un 1%. “Veníamos observando un incremento de las reservas ya hacía semanas, pero el anuncio de ayer [por el lunes] ha generado una gran confianza entre nuestros clientes y sus ganas de una escapada y unas vacaciones después de tantos meses de confinamiento”, ha subrayado su primer ejecutivo, Steve Heapy.

Un segundo estío consecutivo bajo mínimos supondría un golpe enorme para las finanzas de estas empresas, que en los últimos meses han redoblado sus esfuerzos de acopio de liquidez para sobrevivir en lo más duro de la pandemia y, en algunos casos, como los de Air France-KLM o Lufthansa, han tenido que recurrir a rescates públicos para pasar el trago. Las cotizaciones de ambas también sonríen este martes al calor de la esperanza de una reapertura gradual de los movimientos de viajeros vacacionales en Europa: los títulos de la franco-holandesa se han encarecido casi un 3% y los de la alemana, más de un 2%.

Las acciones de la firma española de reservas Amadeus, cuya actividad depende en gran medida de la buena marcha de las aerolíneas, han repuntado por su parte casi un 6%. Y los de la gestora aeroportuaria española Aena, de titularidad público-privada y con intereses directos en el Reino Unido —controla el 51% del capital de la sociedad que gestiona el aeródromo de Luton—, se han apuntado más de un 3%.

En el sector hotelero, otro de los más golpeados por la crisis sanitaria, la española Meliá se ha anotado unas décimas porcentuales y la francesa Accor, casi un 3%. Tras caer con fuerza en 2020, el último estirón bursátil ha dejado a ambos valores cerca de los niveles prepandemia a pesar de que su actividad sigue muy mermada.

La mera expectativa de que el flujo de turistas británicos regrese en los próximos meses a niveles medianamente reseñables también es una noticia importante para España, donde las llegadas de viajeros desde las islas pasaron de 18 millones de personas en 2019 a poco más de 3,1 en un 2020 aciago y donde la fuerza de la recuperación depende en gran medida de que haya turismo internacional en verano. Julio, agosto y septiembre concentran la mayor parte de las salidas de turistas británicos hacia destinos de sol y playa de la Europa meridional, entre ellos muchos en la península Ibérica.

La detección a finales de diciembre de la cepa británica de la covid-19, más contagiosa en la población general y más mortal en los mayores de 60 años, obligó a Londres a un cerrojazo aún más estricto y provocó una cascada de prohibiciones de viaje a los británicos en varios países europeos, entre ellos España. Sin embargo, el rápido despliegue de la vacuna en las islas está alentando ahora un paulatino regreso a la vida después de una tercera ola del virus especialmente dañina. Casi 18 millones de personas, uno de cada cuatro residentes en el Reino Unido, ya ha recibido al menos la primera dosis del fármaco.

El plan de reapertura gradual del Ejecutivo británico pasa por mantener el cierre de comercios hasta el 12 de abril, fecha en la que también actualizará las condiciones bajo las cuales los viajeros puedan abandonar el país. El regreso de bares y restaurantes tendrá que esperar hasta el 17 de mayo, cuando las aerolíneas y hoteleras esperan que expire la cuarentena obligatoria de 10 días para quienes regresan del extranjero.

Aunque ese calendario apunta a una desescalada larga y lenta, también ofrece a las firmas del sector turístico una opción de programar sus operaciones de verano con cierta anticipación. Las autoridades británicas están estudiando, entre otras opciones, la posibilidad de extender pasaportes de vacunación que permitirían desplazarse libremente a quienes han recibido la inmunización.

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