Japón presenta cargos contra los dos estadounidenses acusados de colaborar en la fuga de Carlos Ghosn

El militar estadounidense Michael Taylor y su hijo fueron extraditados este mes al país asiático, donde permanecen en la cárcel a la espera de juicio

Michael L. Taylor y Georg-Antoine Zayek, en diciembre de 2019 en una imagen de seguridad del aeropuerto de Estambul.
Michael L. Taylor y Georg-Antoine Zayek, en diciembre de 2019 en una imagen de seguridad del aeropuerto de Estambul.AP

Los estadounidenses Michael Taylor y su hijo Peter podrían enfrentarse a penas de cárcel de hasta tres años después de que fiscales de Tokio les acusaran este lunes de ayudar ilegalmente al expresidente de Nissan, Carlos Ghosn, a huir de Japón a Líbano hace más de un año.

Michael Taylor –veterano de las fuerzas especiales del ejército estadounidense– y su hijo fueron extraditados este mes al país asiático y permanecen detenidos en la misma prisión de Tokio en la que Ghosn estuvo encarcelado entre noviembre de 2018 y abril de 2019.

En un comunicado, la fiscalía de la capital japonesa ha declarado que los hombres ayudaron al exdirectivo de Nissan a evadir su pena y a escapar al Líbano, escondiéndolo en el equipaje de mano a bordo de un avión privado que partió del aeropuerto de Kansai, en el oeste de Japón, en diciembre de 2019.

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“La unidad especial de investigación [de la oficina de la fiscalía de Tokio] pidió al tribunal de primera instancia de Tokio que se efectúe un proceso a los dos acusados”, han afirmado los fiscales en un comunicado. Por el momento se desconoce cuándo comenzará el juicio, que tendrá lugar en un país donde la tasa de condenas es del 99%.

Por su parte, Ghosn sigue siendo un fugitivo en el país de su infancia, Líbano, que no tiene tratado de extradición con Japón.

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Los Taylor fueron detenidos en mayo de 2020 por la justicia estadounidense a raíz de una orden de arresto japonesa. Luego permanecieron detenidos en Estados Unidos por su “gran riesgo de fuga”. Los abogados de los estadounidenses han librado una batalla durante meses para evitar ser enviados a Japón, argumentando que no podían ser procesados por ayudar a alguien a saltarse la libertad bajo fianza.

En esta batalla por evitar un juicio en Japón radicaban las escasas posibilidades de los estadounidenses de evitar la prisión. La ley japonesa no permite a los sospechosos tener a sus abogados presentes durante el interrogatorio de los fiscales. Una vez acusados, los tribunales suelen denegar la libertad bajo fianza antes del juicio. La defensa de los acusados también asegura que se enfrentan a un interrogatorio y una tortura implacables.

El Departamento de Estado de EE UU rechazó la alegación de tortura por considerarla improbable y el Tribunal Supremo de Estados Unidos despejó el mes pasado el camino para su extradición.

Los fiscales japoneses mantienen que Michael Taylor, un especialista en seguridad privada de 60 años, y su hijo de 28 años recibieron 1,3 millones de dólares por sus servicios.

En el momento de su fuga, Ghosn estaba a la espera de ser juzgado en Japón por cargos de irregularidades financieras, relacionados con la mala praxis y actividad fraudulenta, por los que el fabricante de automóviles Nissan exige a Ghosn 87 millones de euros.

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