Previsiones económicas
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Revisión del PIB español del cuarto trimestre

Debemos pensar ya en un plan de formación para reciclar a los expulsados por la crisis del coronavirus

Pasajeros caminan por el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
Pasajeros caminan por el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.Alberto Ortega (Europa Press)
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La revisión de las cifras de la Contabilidad Nacional Trimestral, publicada por el INE esta semana, arroja cambios significativos con respecto a las cifras provisionales conocidas a finales de enero. El crecimiento del PIB en el cuarto trimestre de 2020 ha sido revisado a la baja, desde un 0,4% inicial a un crecimiento nulo. La recuperación, por tanto, se interrumpió completamente en el tramo final del año. No obstante, esta bajada ha sido compensada con una revisión en el sentido contrario del crecimiento en el tercer trimestre, desde un 16,4% inicial a un 17,1%, de modo que el efecto neto es una caída del PIB en el conjunto del año ligeramente más suave que la inicialmente estimada: un 10,8%, frente a un 11%.

El recorte del cuarto trimestre ha procedido de un menor crecimiento de la demanda nacional. El consumo privado se estancó, y el avance del consumo público fue menos intenso de lo inicialmente estimado. La inversión en equipo experimentó un ligero avance, y la fuerte caída de la inversión en construcción que exhibían las cifras provisionales se ha suavizado notablemente, corrigiéndose así una aparente discordancia entre el resultado inicial y la evolución más favorable de los indicadores relativos al sector, como el consumo de cemento o los afiliados a la Seguridad Social.

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Otro resultado inicialmente anómalo que se ha corregido en esta segunda estimación ha sido el crecimiento de la actividad en comercio, hostelería y transporte, desde un sorprendente 3% inicial hasta un más creíble 0,1%. La revisión del crecimiento en el sector industrial, en este caso al alza, también encaja más con lo esperado.

En cualquier caso, los grandes resultados para el conjunto del año, décima arriba, décima abajo, se mantienen inalterados: fuerte concentración del impacto de la crisis en los servicios de comercio, transporte y hostelería, así como en las actividades artísticas y recreativas, que sufrieron una caída del Valor Añadido Bruto (VAB) del 24,4%, e impacto mucho más moderado en la industria manufacturera, que, además, en la segunda mitad del año recuperó el 87% del VAB perdido, frente a solo el 45% en los servicios más afectados.

Las previsiones de crecimiento del PIB para 2021 no se van a ver prácticamente afectadas por los resultados de esta revisión. La información disponible apunta a una recaída en el primer trimestre. Resulta especialmente preocupante la fuerte destrucción de empleo y el descenso en el número de empresas registrado en febrero en la hostelería. El tiempo que podían aguantar las empresas en esta situación tenía un límite, y posiblemente ese límite ya ha llegado. Con unas perspectivas muy sombrías ante el nuevo empeoramiento de las cifras de contagios y una Semana Santa perdida, las esperanzas en cuanto a la capacidad del plan de ayudas directas para frenar la sangría son contenidas. Debemos empezar ya a pensar en un ambicioso plan de formación para reciclar la mano de obra expulsada de los sectores más afectados por la crisis, en su mayoría de baja cualificación, con la vista puesta en las especialidades que van a ser más demandadas dentro de los programas de inversiones del Next Generation.

Así las cosas, las previsiones para 2021 han sido revisadas de forma generalizada a la baja, tanto por parte de instituciones privadas como, más recientemente, por el Banco de España. Este último apunta en su escenario central a un descenso del PIB del 0,4% en el primer trimestre, cifra idéntica a la esperada por el consenso de analistas elaborado por Funcas, y ha rebajado su previsión para el conjunto del año hasta un 6%, resultado también muy cercano al 5,9% esperado por los analistas privados.

En cualquier caso, la incertidumbre es extraordinaria, y sigue vigente el discurso que se ha mantenido en los últimos meses: el crecimiento económico de este año, y el grado de deterioro estructural que sufra la economía, estarán determinados fundamentalmente por el comportamiento del turismo durante la temporada de verano, lo cual a su vez estará condicionado por el avance en la vacunación.

Balanza comercial

El superávit comercial total en 2020 retrocedió un 55% respecto a 2019 debido a una caída sin precedentes del saldo turístico de más de 37.000 millones (-80%), que contrarrestó con creces la mejora de más de 17.000 millones registrada en el saldo de bienes, derivada en parte del descenso del precio del petróleo, y en parte de una caída de las importaciones superior a la de las exportaciones. La balanza de rentas presentó también una ligera mejoría, totalmente insuficiente para compensar el desplome del saldo comercial. Como consecuencia, el superávit de la balanza por cuenta corriente se redujo en más de 19.000 millones de euros, equivalente al 72%.

María Jesús Fernández es economista sénior de Funcas.

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