Una de cada tres moratorias de créditos vencidas en 2020 estaban en vigilancia especial o eran dudosas

El Banco de España advierte de que el retraso en el pago “está previniendo la aparición de problemas de crédito”

Fachada de una oficina de Novo Banco
Fachada de una oficina de Novo Banco

Esta es una de las mayores incertidumbres que pesa sobre la banca española: qué pasará cuando todos los que se acogieron a retrasos en la devolución de sus créditos tengan que hacer frente a los pagos. El Banco de España ya le ha puesto cifras: considera que alrededor del 20% de las moratorias de crédito vencidas el año pasado estaban en vigilancia especial, mientras que algo menos del 10% estaban clasificadas como dudosas. El resto se encontraban en situación crediticia normal.

En el recuadro incluido en el Informe de Estabilidad Financiera se apunta que entre las personas físicas que optaron a moratorias de créditos con motivo de la pandemia, “se observa que la situación de desempleo y la menor renta están asociados a menor tasa de variación de activos problemáticos, lo que indicaría que las moratorias están previniendo la aparición de problemas de crédito en algunos de los segmentos más vulnerables”.

Por todo ello, el Banco de España ha apuntado a la necesidad de ”monitorizar de forma cuidadosa a las moratorias de crédito en España durante los próximos meses”, antes de que lleguen los vencimientos. Si subiera la morosidad, algunas entidades podría verse obligadas a realizar más provisiones, algo que perjudicaría a sus resultados. El Santander y Bankinter, los dos únicos que han presentado resultados hasta marzo, descartan tener que incrementar las provisiones en 2021.

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Quedan 34.000 millones en moratorias pendientes

El Banco de España combina los datos de seguimiento de los programas de moratorias de crédito (legales y por acuerdo de las compañías) reportados por las entidades con la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE) para analizar su evolución. Al cierre de 2020 se habían concedido en España 1,38 millones de moratorias, con un importe de crédito aplazado de 56.000 millones, de los que seguía vigente 34.000 millones, que principalmente correspondían a moratorias sectoriales, las de los bancos.

Alrededor del 85% de las moratorias vigentes vencerá a lo largo del primer semestre de este año, especialmente en los meses de abril y mayo. Es decir, para el cierre del segundo semestre, la banca conocerá una buena parte del impacto de la pandemia en su morosidad.

En uno de los gráficos, se puede apreciar “cómo los parados, extranjeros, personas de más edad o renta más baja han registrado una mayor caída del crédito total. En cambio, no se aprecian diferencias significativas por género”, indica el informe.

Los extranjeros redujeron más los créditos

Y apunta que “los extranjeros redujeron más su crédito total cuando accedieron a moratorias”. En cuanto a la evolución del crédito dudoso y vencido, “solo se observan diferencias relevantes de crecimiento en el grupo de parados (con tasas de variación más elevadas que el resto de personas físicas) y en el de extranjeros. En conjunto, parece que las personas físicas más afectadas económicamente por la pandemia han visto reducido más su crédito bancario que el resto, y, por el contrario, en este colectivo, se ha apreciado una menor reducción del riesgo de crédito”.

Por tipo de garantía, el 21% de los préstamos con moratoria ya vencida y con garantía hipotecaria se encuentran en vigilancia especial (15% para aquellos sin garantía o distinta de una inmobiliaria) y el 9% en dudoso (6% para el resto de préstamos sin garantía inmobiliaria).

Los resultados del análisis del Banco de España ponen de manifiesto que las moratorias legales tienen un 33% más de posibilidades se entraren situación de riesgo y que la probabilidad media de estar en situación problemática incrementa un 50% para los hogares más endeudados.

El estudio también refleja que los hogares más endeudados o que residen en territorios más afectados por la pandemia en cuanto a destrucción de empleo también tienen más probabilidades de que sus moratorias legales transiten a una moratoria sectorial, lo que podría estar aplazando una materialización de riesgos en forma de morosidad futura, al contenerlos mediante el solapamiento de moratorias.

Sobre la firma

Íñigo de Barrón

Es corresponsal financiero de EL PAÍS y lleva casi dos décadas cubriendo la evolución del sistema bancario y las crisis que lo han transformado. Es autor de El hundimiento de la banca y en su cuenta de Twitter afirma que "saber de economía hace más fuertes a los ciudadanos". Antes trabajó en Expansión, Actualidad Económica, Europa Press y Deia.

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