La carga viral en la inversión privada en infraestructura

América Latina y el Caribe recibió la mayor inversión privada en infraestructuras de todas las regiones en 2020, aunque los niveles disminuyeron significativamente respecto al año anterior debido a la covid-19

Cecilia Martínez Gómez
Un puente en Haití.
Un puente en Haití.Banco Mundial

¿Cómo un puente, una carretera o una central hidroeléctrica facilitan la inversión en capital humano? Hay muchas respuestas, pero la principal es que estas infraestructuras ayudan a aumentar las tasas de crecimiento en un país y ofrecen nuevas oportunidades económicas, facilitando el empleo y consolidación de los mercados laborales.

La pandemia ha afectado todos y cada uno de los sectores de la economía, incluida también la participación privada en infraestructura (PPI) que ha sufrido la “carga viral” de la covid-19 en el año 2020. Ante las necesidades sin precedentes en materia de salud, empleo, nuevos formatos educativos, entre otros, era de esperar que los compromisos de inversión privada en sectores como transporte y energía disminuyeran a nivel global.

La deuda pública en todo el mundo ha aumentado a niveles récord, y la creciente incertidumbre en medio de la pandemia ha incrementado el riesgo para el sector privado en áreas clave de la infraestructura, especialmente el transporte. Sin embargo, cuando los países empezaron a retomar sus actividades y los despliegues de vacunación se pusieron en marcha, las inversiones en infraestructura han comenzado a repuntar en el segundo semestre de 2020.

A pesar de la caída global, con 14.000 millones de dólares América Latina y el Caribe recibió la mayor inversión privada en infraestructura de todas las regiones del mundo, según este informe del Banco Mundial. Aun así, el impacto de la pandemia fue determinante. Los flujos disminuyeron un 54% con respecto a 2019 y un 48% en relación con la media de los últimos cinco años. De los países con mayor inversión privada, Brasil lideró con más de la mitad de las inversiones en la región y México recibió el 30%. Otros países con transacciones considerables fueron Argentina, Colombia, El Salvador, Honduras y Perú.

En el caso de Brasil, el país enfocó sus esfuerzos en vender activos controlados por el Estado y formar asociaciones con empresas para disminuir la carga del sector público y aumentar las inversiones privadas en infraestructura. Por ejemplo, un fondo de inversión privado de Brasil adquirió las acciones de una empresa estatal de telecomunicaciones, Copel Telecomunicações.

En México, las inversiones estuvieron impulsadas principalmente por el desarrollo de 4.000 millones de dólares en gasoductos de gas natural. Allí se dio el nivel más alto de inversiones privadas en infraestructura en el primer semestre de 2020 en la región.

El repunte de la participación privada en infraestructura

Debido a la covid-19, los proyectos de infraestructura existentes se retrasaron o cancelaron dadas las interrupciones de la cadena de suministro, las restricciones de viaje y envío, y otros obstáculos. La disminución de la demanda o las renegociaciones necesarias también impidieron o lastraron el cierre financiero de muchos proyectos que ya estaban en marcha.

Nuevos datos del Banco Mundial muestran que a nivel global, aunque haya sufrido una caída histórica en el primer semestre de 2020 debido a la pandemia, la participación privada en infraestructura en los países en desarrollo experimentó un repunte muy modesto en la segunda mitad del año. La caída del 56% en el primer semestre con respecto al año anterior se moderó hasta el 52% en todo el año. Los compromisos de inversión en infraestructuras en 2020 ascendieron a 45.700 millones de dólares en 252 proyectos en los países en desarrollo.

Cabe aclarar que los compromisos de inversión privada disminuyeron en todas las regiones, excepto en el África subsahariana y en el Oriente Medio y el Norte de África, donde las instituciones financieras del desarrollo desempeñaron un papel importante. El impacto de la pandemia fue más grave en Asia Oriental y el Pacífico, seguido de América Latina y el Caribe, Europa y Asia Central, y Asia Meridional.

En cuanto a países, Brasil, China, India y México mantuvieron sus posiciones entre los países con los cinco principales compromisos de inversión, con Brasil ocupando al primer lugar, con 7.700 millones de dólares.

Además, como la deuda pública mundial ha aumentado hasta niveles récord, era de esperar que el sector privado reaccionara con cautela. Estos son algunos destacados por sector:

- El sector energético superó al de transporte en 2020. Atrajo 29.800 millones de dólares en inversiones en 145 proyectos, lo que representa el 65% de la cifra global.

- La energía renovable continuó dominando las inversiones. Un 62% de los proyectos de generación eléctrica fueron en el sector de renovables, siendo el más popular la energía solar.

- Los compromisos de inversión en el sector transporte totalizaron 10.500 millones de dólares en 41 proyectos, un 78% menos que en 2019.

“Si bien la situación sigue siendo cambiante a medida que la trayectoria de la pandemia evoluciona, estamos interesados en aumentar la inversión privada en infraestructura sostenible y de calidad en estos países en el futuro, pero necesitamos marcos más resistentes y entornos propicios”, afirma Imad Fakhoury, director global de Financiamiento de la Infraestructura, APP y Garantías del Banco Mundial en el informe.

“Esto es fundamental para reconstruir mejor después de la pandemia, restaurar el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030 y cumplir con los compromisos climáticos para garantizar un desarrollo verde, resiliente e inclusivo”, concluye.

Cecilia Martínez Gómez es consultora en Comunicación del Banco Mundial.

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