Haití, un cóctel de crisis política y debacle económica perpetuo

El asesinato del presidente de Haití, el país más pobre de Latinoamérica, coincide con una escalada de violencia mafiosa y crisis sanitaria por la pandemia

Un grupo de periodistas se reúne frente a un mural que muestra al presidente haitiano Jovenel Moïse, cerca de la residencia del líder, donde fue asesinado por hombres armados este miércoles 7 de julio.
Un grupo de periodistas se reúne frente a un mural que muestra al presidente haitiano Jovenel Moïse, cerca de la residencia del líder, donde fue asesinado por hombres armados este miércoles 7 de julio.Joseph Odelyn (AP)

La crisis política que este miércoles escaló en Haití a niveles insostenibles con el asesinato de su presidente, Jovenel Moïse, va de la mano con su historia económica: una de pocos ingresos y oportunidades, mucha dependencia de la ayuda exterior y constantes obstáculos al crecimiento. La isla caribeña es el país más pobre del hemisferio occidental, por encima de Nicaragua. Antes de que azotara la pandemia del la covid-19, el país vivía una parálisis derivada de protestas sociales con violencia. El 60% de su población vive en la pobreza y su perspectiva económica es gris.

Los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) apuntan a que en 2019 el Producto Interior Bruto (PIB) de Haití cayó un 1,7% debido a los bloqueos de carreteras y la violencia, que llevaron a semanas de parálisis completa de la economía. Los haitianos salieron a las calles a protestar en contra del presidente Moïse y continuaron a pesar de la pandemia dos años después. Los bloqueos tuvieron un fuerte impacto, particularmente en la industria del turismo y sectores exportadores, dos motores centrales de la pequeña economía. El país tiene poco más de 11 millones de habitantes y el FMI estima que en 2021 su economía crecerá solo un 1%.

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En 2020, con la llegada de la covid-19, la economía sufrió una segunda caída incluso mayor, con la pérdida del 3,7% del PIB, de acuerdo con los datos del FMI. Su moneda se depreció cerca del 30%, lo cual encareció los precios de los combustibles que se compran en dólares en el mercado internacional. Los programas de asistencia de comida y ayuda a la pobreza extrema crecieron, ya que el Gobierno impuso confinamientos estrictos para contener el virus.

“Al principio de 2020, partes del país estaban cerca de experimentar un desastre humanitario cuando la ONU lanzó un llamamiento para una asistencia humanitaria de emergencia que ha recaudado menos del 10% de las cantidades solicitadas”, escribió el FMI en su informe sobre el país en abril del año pasado. El Fondo decidió otorgarle al Gobierno un préstamo por 111,6 millones de dólares (94,6 millones de euros) para sobrellevar la crisis económica.

Haití tiene un muy bajo nivel educativo, derivado en parte de la inestabilidad política que ha vivido la isla desde hace décadas. Además, por su ubicación geográfica, sufre huracanes, tormentas tropicales, lluvias torrenciales, inundaciones y terremotos, cuyo daño obstaculiza el crecimiento, ya que la economía está en un constante estado de reconstrucción. El Banco Mundial estima que el 90% de la población está amenazada por los desastres naturales.

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