España desata una batalla diplomática para evitar que Arabia Saudí se lleve de Madrid la sede de la OMT

El país árabe ha mostrado su interés por llevarse a Riad el organismo, pero aún no ha realizado la propuesta formal

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, y Zurab Pololikashvili, secretario general de la OMT, el 22 de enero de 2019 en Madrid.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, y Zurab Pololikashvili, secretario general de la OMT, el 22 de enero de 2019 en Madrid.ANGEL DIAZ (EFE)

España despliega sus armas diplomáticas para defender al turismo, un sector estratégico y puntal de su economía. Mantener en Madrid la sede de la Organización Mundial del Turismo (OMT) y neutralizar el intento de Arabia Saudi para llevarse esta plaza a Riad es, por tanto, de suma importancia para el Gobierno. La sorpresa inicial que supuso el movimiento de los saudíes se ha tornado en preocupación, según reconocen fuentes gubernamentales. Con este mar de fondo, Madrid ha desatado en los últimos meses una batalla diplomática —con reuniones bilaterales con otros países y con la propia OMT— para evitar el traslado.

Arabia Saudí no ha presentado aún su propuesta formal. Por ahora, solo ha expresado una declaración de interés. En este contexto de incertidumbre, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España ha realizado una consulta a la embajada y a los responsables de Turismo saudíes para conocer de primera mano si tienen intención de pugnar por llevarse la sede. Pero esta pregunta sigue sin respuesta. “No tenemos constancia de que vaya a haber una propuesta formal. Nos remitimos a la OMT, que es la que debería informar de si se ha realizado ya o no”, explican fuentes de Exteriores.

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El cambio de sede, algo muy atípico en las instituciones de la ONU, requeriría esa petición formal y que se llevara a votación en la asamblea general. El próximo encuentro de la asamblea, que se celebra cada dos años, será en Marraquech. La cita está fijada para mitad de octubre, pero todo apunta a que se aplazará a final de año por petición de Marruecos ante la emergencia sanitaria.

Ni la OMT ni su secretario general, el georgiano Zurab Pololikashvili, toman partido por el momento sobre el asunto. “Nos consta que Arabia Saudí está en campaña, pero no hay nada oficial. Nosotros estamos contentos en España, aunque nos debemos a lo que decidan los países miembros”, explican fuentes del organismo. Si se lleva la propuesta de cambio de sede al orden del día, los 159 países representados en la asamblea decidirán con su voto si hay mudanza o no. Arabia Saudí necesitaría dos tercios para lograr el traslado a Riad. Es decir, convencer al menos a 106 países.

Sorpresa y temor

Esta posibilidad no se descarta. Algunas instancias de la Administración española temen que acabe entrando en el orden del día, lo que dejaría una votación abierta que sería difícil de controlar. Fuentes ministeriales apuestan por mantener la calma y continuar con los contactos diplomáticos. Y creen que Arabia Saudí optará finalmente por un término medio: “Parece que su intención es no presentar la propuesta formal, pero sí llevar a la asamblea la idea y debatirlo con el resto de miembros para sondear los apoyos que tiene”.

Para el país asiático conseguir la sede sería un espaldarazo a su estrategia de apertura al mundo con un mensaje claro de que el turismo es importante para su economía. Cuenta con las bazas de su apuesta por convertirse en un referente internacional del sector (en mayo ya abrió el primer centro regional de la OMT para Oriente Próximo), aunque por ahora su aportación a escala mundial es ínfima. Además, Arabia Saudí esgrime que la región no cuenta con ninguna sede de la ONU. España puede contrarrestar este razonamiento argumentando que se trata del único organismo de Naciones Unidas en suelo nacional.

En privado, grandes empresas turísticas españolas también muestran su sorpresa por la posibilidad de que la sede de la OMT acabe en Arabia Saudí. El mayor miedo que expresan es que, si se lleva a votación, puede pasar cualquier cosa. “Es un país potente, sobre todo en lo económico, y tratarán de convencer a los miembros por todos los medios”, sostiene un alto directivo de una compañía. Y lo comparan con la elección del Mundial de fútbol de Qatar.

Esta incertidumbre que genera la intención saudí se siente igualmente en el Gobierno. Los ministerios de Asuntos Exteriores y Turismo son los que llevan el mayor peso de los trabajos, aunque la preocupación ha llegado hasta La Moncloa. “Nuestro objetivo es mantener la sede, porque es un sector estratégico para España y vamos a luchar para que se quede aquí”, inciden fuentes ministeriales. El organismo tiene como función la promoción de un turismo responsable, sostenible y accesible, motor de crecimiento económico, y ofrece apoyo al sector para impulsar políticas turísticas.

Situación incómoda

El posible traslado de la sede a Riad ha generado asimismo recelos y una situación incómoda entre el Gobierno y la Organización Mundial del Turismo. La sede está en Madrid desde sus inicios en la década de los setenta, donde tiene 152 empleados según recoge en su web, y cuenta con el respaldo del Ejecutivo español y el resto de instituciones del país. “La OMT nos traslada que es una iniciativa de Arabia. Al menos eso es lo que dicen formalmente”, sostienen fuentes de la Administración con cierta desconfianza. El secretario general del organismo queda en una posición complicada. Se mantiene neutral, porque la decisión corresponde a los miembros. Pero esto aumenta los recelos en el seno del Gobierno, ya que España apoyó su candidatura y esperaba una defensa para mantener la sede en Madrid.

Fuentes de la OMT, mientras tanto, tratan de calmar los ánimos. Defienden que no pueden evitar que haya propuesta para el cambio de sede ni que los países miembros se pronuncien sobre ello. Y sacan la parte positiva del asunto: “Esto muestra que hay interés por la Organización Mundial del Turismo y por el sector”. Pese a ello, desde el Ejecutivo deslizan que si Pololikashvili se mantiene de perfil, se votara el cambio y no saliera adelante, su posición se vería debilitada y dañaría las relaciones con España.

Nueva sede en Madrid

La incertidumbre creada sobre la continuidad de la base central de la OMT reabre otras heridas. La organización reclama que su sede actual no cumple con todas sus necesidades y espera que llegue por fin lo prometido por el Ejecutivo: su traslado al antiguo Palacio de Congresos, en el Paseo de la Castellana de Madrid.

Carlos Abella, secretario general de la Mesa del Turismo, considera que la apuesta de Arabia Saudí es muy potente. Y cree que quiere aprovechar el posible descontento con España. “Hay que cumplir cuanto antes con los compromisos con la OMT y facilitarles una sede mejor en Madrid”, incide.

Esta cuestión se arrastra desde hace años. En 2019, el Gobierno acordó su ubicación en el Paseo de la Castellana. Y hace una semana aseguró que los trabajos de rehabilitación del edificio están en la fase final. De hecho, el nuevo ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, se reunió el 30 de julio con Pololikashvili y le transmitió los avances en el proyecto. Queda por ver si, para cuando concluyan las obras, seguirá la sede en la capital de España o en la de Arabia Saudí.

Sobre la firma

Es periodista de la sección de Economía, especializado en Turismo, Distribución y Gran Consumo. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS tras pasar por el diario gaditano Europa Sur. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de periodismo de El País y Especialista en información económica de la UIMP.

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