‘Youtubers’, ‘instagramers’ y ‘twitchers’: el ingente negocio de internet que solo llega a unos pocos

Solo una minoría logra hacer fortuna en un sector con grandes diferencias regionales: en EE UU YouTube paga ocho dólares por cada 1.000 reproducciones mientras en otros países no se cobra nada

El 'gamer' Willyrex, en una imagen facilitada por la agencia Vizz.
El 'gamer' Willyrex, en una imagen facilitada por la agencia Vizz.

Internet ha dado un vuelco no solo a la economía global, sino también a los deseos de millones de niños. Hace años que las encuestas reflejan que los más jóvenes ya no solo quieren ser futbolistas o médicos: ahora apuntan a youtubers. Entre las nuevas estrellas digitales destacan los gamers —que comentan y suben sus partidas de videojuegos a plataformas en la nube— como Guillermo Díaz, alias Willyrex. Tiene dos canales en YouTube: uno con 18,7 millones de suscriptores y otro con 16,9 millones. Un ejemplo de éxito en la red, audiencia y grandes ganancias. Pero eso no lo es lo habitual. Son muy pocos los que hacen fortuna con este negocio.

“Hace una década ni sabía que se podía ganar dinero así. Luego, cuando fuimos ganando seguidores, la industria de los videojuegos criticaba todo lo que hacíamos, hasta que vieron que nuestro contenido llegaba a mucha gente y se interesaron en buscar colaboraciones”, explica Willyrex. Ese fue uno de los grandes cambios en la industria: ser reconocidos por las empresas y que decidieran apostar por ellos, lo que disparó los ingresos por publicidad y promociones. El espejo era, y sigue siendo, Estados Unidos. Por eso este madrileño de 28 años estuvo dos años a caballo entre la capital de España y Los Ángeles hasta que volvió para quedarse en Andorra, donde conoció a su pareja y ha sido padre.

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En España, la entrada de publicidad en internet ya es notable, pero no ha tocado techo. El negocio de youtubers, instagramers y twitchers —es un fenómeno tan reciente que permite inventar términos— tiene amplio margen de crecimiento: con una audiencia creciente, cada vez más marcas se suben al barco. Xavi Robles, fundador de Vizz, agencia española de influencers —o, en sus palabras, generadores de contenido— que representa a Willyrex, Ibai y El Rubius, recuerda las reticencias iniciales de las compañías: “Fue complejo empezar a meter la patita en el sector publicitario. Era complicado de cuantificar el retorno y no se terminaban de fiar. Ahora casi todas las empresas incluyen inversiones en esta área en sus estrategias”.

El músculo de influencers, gamers, youtubers y similares crece a pasos agigantados. Esa industria movió el pasado 175.000 millones de dólares (147.000 millones de euros) en todo el mundo, según la consultora estadounidense Newzoo, un 20% más que en 2019. El repunte podría entenderse como efecto de la pandemia, pero se prevé una nueva subida para este ejercicio hasta los 189.000 millones de dólares. Este auge también se ve en los resultados de Alphabet, propietaria de YouTube: las ventas de publicidad en la plataforma de vídeos avanzaron un 46% en 2020, hasta los 6.900 millones de dólares (5.729 millones de euros).

Luces y sombras

El mercado crece, pero con grandes diferencias entre unos países y otros. “Por norma general, se pueden monetizar todos los vídeos. Y si tienes un patrocinio habrá ingreso extra. En YouTube, en Estados Unidos se paga más, alrededor de ocho dólares por cada 1.000 reproducciones. Y en otros países todavía no se monetiza”, explica Willyrex. Entonces, ¿cuánto puede ganar al mes este gamer? “Si mi audiencia fuese toda de EE UU sería fantástico. Pero tengo muchos seguidores de México, Colombia o Argentina y en algunos no se paga nada o muy poco”, responde. En el caso de España sí recibe dinero por las reproducciones, pero las cantidades son mucho menores y fluctúan a lo largo del año. “En navidad suele subir algo, pero sigue muy lejos de EE UU”, asegura Willyrex.

Esta industria no tiene ni barreras de entrada ni fronteras. Cualquier persona desde cualquier lugar puede tratar de sacar tajada del mundo digital. Solo necesita un teléfono e internet. Así de sencillo. Y así de complejo. Pero en el sector avisan: no es oro todo lo que reluce y existe un abismo entre generar contenido y ganar dinero con ello. Una cosa son los muchos que realizan colaboraciones a cambio de productos o servicios y otra los que hacen fortuna. Robles lo compara con el fútbol: “¿Cuántos quieren ser futbolistas y cuántos son estrellas? Con esto pasa lo mismo. Muy pocos youtubers o influencers ganan mucho dinero”.

Retransmisión de la velada de boxeo de Ibai, en una imagen facilitada por la agencia Vizz.
Retransmisión de la velada de boxeo de Ibai, en una imagen facilitada por la agencia Vizz.

Los ingresos de una minoría son suculentos. Pero los que lo logran prefieren no dar cantidades. “Sinceramente, no sé lo que gano. Cada año, cuando voy al gestor, me dice cuánto ha sido”, dice Willyrex, considerado como el pionero en España que abrió el camino para ganar dinero por jugar o comentar partidas de videojuegos en internet.

Diversificación

Muchos de estos nuevos ricos se lanzan a por otras inversiones. Díaz ha escrito más de 15 libros de los que ha vendido más de un millón de copias, tiene una serie de animación, una colaboración con Springfield de ropa, videojuegos para móviles y es accionista de la empresa de bebidas energéticas RAW y del equipo de eSports MAD Lions. Willyrex destaca la rentabilidad futura de los deportes electrónicos: “Creo que van a ir a más por la sencillez de consumir y producir. Los datos están subiendo una barbaridad estos años”.

Pese a la diversificación, Díaz sabe que YouTube sigue siendo su principal fuente de ingresos. Y ahí tiene que lidiar con los vaivenes de su algoritmo. “Nadie sabe cómo funciona, ni siquiera ellos”, asegura. Él sube al menos un vídeo al mes desde octubre de 2010. Nunca ha fallado, ni siquiera en vacaciones o con su reciente paternidad. “Ahora estaré en unas 300.000 visitas de media por vídeo, uno de mis momentos más bajos. En navidades, por ejemplo, tenía más de un millón o incluso dos millones de visitas de media cuando se puso de moda [el videojuego] Among Us”.

El empuje de la publicidad y patrocinios, sin embargo, cada vez gana más peso en los ingresos. Este concepto casi supone ya lo mismo que las visualizaciones. “Ahora debe estar casi al 50%, cuando antes YouTube era el 100%”, dice Díaz, que no oculta su inquietud por el resultado de la entrevista con este diario. “He tenido malísimas experiencias”, reconoce entre risas.

Otras plataformas

Muchos generadores de contenido se centran en los vídeos de YouTube, aunque no es la única plataforma que les permite generar ingresos. Destacan Twitch, de Amazon, e Instagram, de Facebook. “Los que trabajan en Instagram, que no paga nada, dependen al 100% de la publicidad y colaboraciones con marcas. Los de Twitch tienen una suscripción de cinco euros, de los que ellos reciben la mitad aproximadamente. Por eso cuentan con un fijo asegurado”, explica Robles.

También hay otras plataformas que han entrado con fuerza, como TikTok. Sea cual sea la que utilicen, fuentes del sector destacan que lo importante es que conserven una comunidad amplia y fiel. En el caso de Willyrex, en el documental Mi Historia se le ve conducir incluso un Porsche. “Todo lo que he hecho es público. He subido igual cerca de 10.000 videos desde mis inicios, he trabajado mucho y me ha ido bien”, zanja Díaz.

Sobre la firma

Hugo Gutiérrez

Es periodista de la sección de Economía, especializado en Turismo, Distribución y Gran Consumo. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS tras pasar por el diario gaditano Europa Sur. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de periodismo de El País y Especialista en información económica de la UIMP.

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