El Gobierno acuerda con los sindicatos una subida del salario mínimo de 15 euros al mes desde septiembre

Trabajo cierra un pacto con las organizaciones para situar el sueldo mínimo legal este año en 965 euros mensuales tras la negativa de la patronal a respaldar el incremento

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, el miércoles en el Congreso. En vídeo, declaraciones de Díaz sobre el SMI.EUROPA PRESS (EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS)

El Gobierno y los sindicatos han pactado este jueves la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) en 15 euros al mes durante una reunión convocada de urgencia para esta noche. Tras una jornada en la que todas las partes habían adelantado que el cierre de las negociaciones estaba cerca, no ha sido hasta el final del día cuando se ha alcanzado un acuerdo, que fija la subida en el rango intermedio de la horquilla de entre 12 euros y 19 euros que proponía el comité de expertos convocados por el Ejecutivo. El pacto, del que se ha apeado la patronal, deja el sueldo mínimo en 965 mensuales en 14 pagas con efectos retroactivos desde el 1 de septiembre. Eso supone un incremento del 1,6% respecto al SMI de 2020.

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El informe de los expertos proyectaba una senda de subidas del SMI con la que se pretendía que este alcance el 60% del sueldo medio en 2023, en línea con las recomendaciones de Bruselas y a lo que se había comprometido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En el comunicado que han emitido conjuntamente Gobierno y sindicatos tras la reunión se determina la decisión de ejecutar una subida para lo que queda de año, pero no se dan detalles acerca de esa trayectoria de crecimiento con la que se pretende alcanzar los 1.049 euros como salario base en 2023. Tampoco se determina cuál será la subida para 2022, y que los sindicatos venían reclamando que debía ser la necesaria para elevar el SMI hasta los 1.000 euros. En una entrevista en TVE este jueves, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha eludido referirse a qué ocurrirá en 2022 y se ha limitado a mirar a dos años vista. “Tenemos el compromiso de cumplir con la senda”, ha insistido.

El vicesecretario general de Política Sindical de UGT, Mariano Hoya, ha calificado de “positivo” el acuerdo, y ha considerado que la posición del Ejecutivo de aumentar el salario mínimo “va en el camino adecuado”. Al mismo tiempo, ha demandado al Gobierno que convoque la mesa de negociación “cuanto antes”, para a partir del 1 de enero de 2022 “llegar ya a los 1.000 euros mínimos mensuales”. Desde el sindicato instan al Ejecutivo a ser “valiente”, y a cumplir “con sus compromisos y resolver los problemas más graves de las personas de nuestro país”.

A lo largo de las últimas semanas, tanto UGT como CC OO habían advertido al Gobierno de que no firmarían ningún acuerdo en el que solo se acordase una subida para 2021. “Si no hay una senda definida para 2023 que no cuenten con nosotros”, llegó a declarar Unai Sordo, secretario general de CC OO. Esa amenaza fue compartida por su homólogo en UGT, Pepe Álvarez, quien afeó la parálisis del Gobierno una vez expuestos los posicionamientos de las partes en las dos reuniones mantenidas a lo largo del mes, y anunció movilizaciones si se mantenía congelado. Sin embargo, finalmente tan solo se han pactado los 15 euros para 2021, y en el texto remitido únicamente se hace referencia al “compromiso” adquirido por el Gobierno para que el salario mínimo llegue hasta los 1.049 euros en 2023.

Junto con la cuantía final, otra de las incógnitas a resolver era desde cuándo se aplicaría la subida. Nadia Calviño, vicepresidenta primera y ministra de Economía, apostaba porque entrase en vigor a partir de octubre, mientras que Yolanda Díaz había mostrado su compromiso para que la subida del salario mínimo se aprobase con carácter retroactivo desde el 1 de septiembre, como se hará finalmente. Fuentes gubernamentales explicaban que ese detalle no haría descarrilar la negociación.

La subida, no obstante, supone desbloquear una decisión que había enfrentado a los dos socios de gobierno: Unidas Podemos, a través de Díaz, defendía desde hace meses que había que subir el salario mínimo desde enero, al igual que se hizo con las mejoras a funcionarios y pensionistas. Nadia Calviño consideraba, en cambio, que había que esperar a que la recuperación tomase cuerpo y los datos de empleo mostrasen cierto vigor antes de adoptar cualquier decisión que pudiera perturbar la reactivación económica. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, deshizo el empate este verano tras el buen comportamiento del mercado laboral. A principios de septiembre, aseguró que la subida del SMI sería “inminente”.

Enroque de la patronal

Una vez desbloqueada la decisión de subir el SMI, solemnizada por Sánchez al inicio del curso político, solo quedaba pendiente decidir la cuantía de la subida, el periodo y cerrar un acuerdo con los agentes sociales. Pero ha sido ahí donde el Gobierno ha encontrado ciertas dificultades. Yolanda Díaz reinició las negociaciones hace 10 días, pero de inmediato se dio cuenta de que la patronal estaba enrocada en contra del incremento del SMI este año. Y eso a pesar de que Trabajo rebajó sus aspiraciones y llegó a ofrecer a la patronal una subida más tibia de lo que pretendía. Los sindicatos también amenazaron con levantarse de la mesa si el Gobierno no garantizaba que el salario mínimo ascenderá a los 1.000 euros en 2022. Finalmente, la subida se produce sin el acuerdo de la patronal, pero con el respaldo de los sindicatos. “Queríamos hacerlo con el concurso de la patronal, pero no ha sido posible. Se dan las condiciones para continuar con la senda de recuperación del SMI. ¿Cuándo?, cuanto antes y ¿por cuánto?, lo que sea posible en este contexto y situación económica, dentro de lo marcado por los expertos”, dijo Sánchez el lunes en una entrevista en RTVE.

El presidente de la patronal, Antonio Garamendi, se justificaba así este jueves en Antena 3: “Hay una paradoja, el Estado te dice ‘te invito a cenar, pero paga tú la cena’. Ha habido 11 grandes acuerdos y es el primero en el que no estamos. Ellos verán. Nos hemos sentado sin parar. Hemos explicado las posiciones. Nuestra posición es clara. Hemos dicho con claridad que no es el momento de subir el salario mínimo. Va a haber menos empleo, más economía sumergida. Podemos llegar a que el Gobierno coloque el salario a cuatro millones de personas”. Garamendi, preguntado sobre si le habían llamado para comunicarle la decisión, ha manifestado: “Que iban a subir ya se sabía. El anuncio se hizo la semana pasada. No sabíamos la cantidad. En la mesa, por cierto, nunca se nos ha dicho cuál iba a ser la subida”.

Díaz ha insistido este jueves en que la patronal empezó a negociar con una nula disposición a moverse. “Entró diciendo cero y ha salido diciendo cero”, ha afirmado la vicepresidenta, quien ha añadido: “Estas cantidades [15 euros al año] mo perjudican a ninguna empresa”.

Sobre la firma

Gorka R. Pérez

Es redactor de la sección de Economía y está especializado en temas laborales. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Antes trabajó en Cadena Ser. Es licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco y Máster en Información Económica de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

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