“Estos eurobonos tienen que verse como algo excepcional”

El responsable de emitir la deuda para financiar el fondo de recuperación pide que este no se vea como un instrumento permanente, recuerda que las ayudas están vinculadas a reformas y se muestra a favor de una tasa digital

El comisario europeo de Presupuestos y Administración, Johannes Hahn.
El comisario europeo de Presupuestos y Administración, Johannes Hahn.PACO PUENTES (EL PAÍS)

Johannes Hahn, comisario europeo de Presupuestos (Viena, 63 años), es responsable de emitir los 800.000 millones de deuda para financiar el fondo europeo de recuperación aprobado por la pandemia, bautizado como Next Generation EU. A España le tocan unos 70.000 millones en ayudas directas. De visita en España, Hann pide que estos fondos no sean vistos como el principio de un instrumento permanente y a largo plazo. Considera que las reformas exigidas a cambio de las ayudas son imprescindibles para asegurar la competitividad europea. Y cree que la rapidez con la que hay que gastar estos recursos pondrá a prueba la capacidad de los gobiernos para hacerlo de forma “inteligente y significativa”. También sostiene que el impuesto digital debería introducirse a pesar de la oposición de Estados Unidos.

Pregunta. ¿Estos bonos son un primer paso hacia los eurobonos que reclaman España y Francia?

Respuesta. No. Lo que estamos haciendo, aunque cubra un periodo de más de 30 años, tiene que ser visto como un hecho excepcional y durante un tiempo limitado, porque eso fue necesario para lograr el apoyo y el acuerdo de todos los países miembros. Por eso, los países podrán recibir dinero hasta 2026 si cumplen hitos y objetivos concretos. Y el periodo de devolución empieza en 2027 y acaba en 2058. Esa es la situación legal actual.

P. Y ese pago debe hacerse con los recursos propios de la UE.

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R. Ese es el acuerdo actual entre todos los países miembros. Y, por supuesto, el Parlamento Europeo está muy a favor de la introducción de los recursos propios, permitiendo una devolución a un ritmo de 15.000 millones anuales.

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P. Precisamente el Parlamento Europeo está preocupado porque no ha llegado aún la propuesta de la Comisión sobre los recursos propios…

R. ¡Y yo también! Esa es la razón por la que me tomé la libertad de votar en julio en contra del paquete [para reducir las emisiones climáticas] fit for 55, a pesar de que siempre estuve a favor de este e hice una declaración enérgica en el colegio [de comisarios]. A mi juicio, este paquete debería haber ido también con una propuesta sobre los recursos propios. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, lo confirmó en su discurso sobre el Estado de la Unión. La razón de que se pospusiera es el debate que está en marcha en el seno de la OCDE sobre el impuesto de sociedades a escala mundial. Hay distintas opiniones. Yo creía que no debíamos retrasarlo y debíamos poner algo sobre la mesa porque era el comienzo de un proceso de negociación que llevará meses de discusiones entre el Consejo y el Parlamento. Cuanto antes se abra el debate, mejor.

P. ¿Estará incluida la tasa digital en ese paquete?

R. Aún no lo tenemos totalmente claro, pero preveo que sí.

P. ¿A pesar de que Estados Unidos haya mostrado su rechazo a ese proyecto?

R. Esa tasa no debe interferir con el debate del impuesto de sociedades, porque se trata de tener una pequeña contribución, del 0,5% o así, por cada compra online. No tiene nada que ver con la tributación de las compañías, porque afectará a todas las actividades de comercio electrónico. Pero todavía estamos discutiendo varias propuestas. La Comisión debe ser ambiciosa para poder llegar a los 15.000 millones anuales de ingresos, porque después vendrán los recortes a la propuesta. Y, por supuesto, debe ser digerible por todos los países, con un equilibrio entre los recursos propios de origen verde y aquellos que procedan de las corporaciones.

P. España tiene un historial bastante pobre en la absorción de los fondos comunitarios. ¿Puede ser un reto la ejecución del Next Generation EU?

R. El periodo para absorber los fondos del Next Generation EU es más corto que el de los estructurales. Así que eso pone más presión sobre los Estados miembros para usarlos de forma significativa, responsable, sostenible e inteligente. Creo que lo que hemos creado, este corsé positivo que tiene el vínculo a las recomendaciones del semestre europeo, ha mejorado la forma en que el dinero debería ser gastado y tiene la vinculación a las medidas de reforma necesarias. Churchill dijo ‘Nunca dejes pasar una buena crisis’. Vamos a captar 800.000 millones para invertir en el futuro de una forma sostenible y hacer que nuestras sociedades sean más resilientes y competitivas. Tenemos que asegurar la competitividad de Europa, porque siempre miramos hacia adentro y estamos en una competición global. En 1990, Europa era el primer bloque económico mundial, por delante de Estados Unidos, y China estaba muy por detrás. Ahora China nos ha cogido, y en 2050 será la primera potencia y Europa estará luchando con Estados Unidos e India. Así que el siglo XXI será el de la multipolaridad.

P. ¿Y la apuesta es la tecnología limpia?

R. Necesitamos prepararnos para esa mayor competencia. Si priorizamos algo, también significa que incentivamos la innovación en ciertas áreas. Y si disparamos la innovación y la investigación, tendrá un impacto en el rendimiento de las empresas. Tenemos que apuntar hacia sectores donde podamos ser los primeros. Y las tecnologías limpias constituyen un área en la que vemos una mayor sensibilidad mundial. Pero también hay un gran potencial dentro del país, por ejemplo, en la rehabilitación de edificios. Estimamos que entre el 85% y el 95% del stock de edificios seguirá ahí en 2050. Y el 70% no posee un aislamiento adecuado. En la actualidad renovamos el 1% de estos al año. Es un ritmo lento. Y por eso la Comisión ha pedido doblar esta cifra al 2%. Si lo conseguimos habrá oportunidades de negocio y trabajos, en especial para las pymes. Por este motivo, España destinará 4.000 millones de euros para la renovación de medio millón de viviendas.

P. Y en materia digital...

R. Hay inversiones y mejoras necesarias. En los confinamientos hemos visto deficiencias en la digitalización de las escuelas. Hace falta inversión en hardware, infraestructuras y formación de capacidades digitales. Por ejemplo, en las infraestructuras de las zonas rurales para permitir trabajar desde casa. También hay oportunidades en las smart cities, usando las soluciones y posibilidades que abre la digitalización para el uso de la energía o regular el tráfico. Se puede, por ejemplo, usar remotamente los electrodomésticos como la lavadora o el fregaplatos según esté en cada momento el precio de la electricidad. También hay que avanzar en la logística y es muy importante el uso de la inteligencia artificial. Esta última tiene que desarrollarse en todas las administraciones. Espero que esta crisis sea un punto de inflexión para un cambio radical.

P. Pero España no ha cumplido del todo con las recomendaciones de la Comisión.

R. Las recomendaciones son parte de un paquete de hitos y reformas. Era mi idea emplear las recomendaciones porque son una herramienta que ya ha existido durante una década. Es el resultado de un diálogo entre un Estado miembro y la Comisión, en el que el país reconoce que esas reformas son necesarias. De modo que no es algo que se imponga. Y tengo que decir que la implementación ha mejorado y dos tercios de las recomendaciones han sido aplicadas. Ahora existe este vínculo que liga el desembolso de los fondos a la consecución de reformas. Pero también es importante decir que si se hacen las reformas necesarias, el rendimiento de la sociedad mejorará.

P. En España el Gobierno encara tres reformas, la laboral, la de pensiones y la fiscal, que serán difíciles de aprobar.

R. La reforma de las pensiones consiste más en ajustar el sistema al aumento de la esperanza de vida. Este es un reto en casi todos los Estados miembro, que tienen que hacer sus deberes en el contexto de una sociedad que envejece. Hay ciertos hitos y reformas que hay que hacer y que están vinculadas a los siguientes pagos de fondos. Cada país recibe el 13% del dinero por adelantado y el 87% restante se desembolsa en función del cumplimiento de ciertas condiciones. En el mercado laboral no conozco los detalles, pero espero y entiendo que la reforma debe contribuir a que mejore la inversión doméstica y la internacional. Y la tercera conecta con el futuro del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Los países que han bajado sustancialmente su deuda han logrado tener más margen para combatir la pandemia. Y aquellos que no lo hicieron tuvieron que pedir ayuda a Europa. Y por eso el fondo Next Generation EU es tan importante para garantizar que el mercado único se recupera al mismo tiempo en todas partes. Los frugales lo han aceptado porque dos tercios de sus exportaciones se dirigen a la UE. Pero creo que una consecuencia de esta crisis es que todos los países, como por ejemplo España, han comprendido que tienen que prepararse mucho mejor para ser capaces de responder a próximas crisis con sus propios medios.

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