Dirección y sindicatos pactan el fin de siete meses de huelga para los 650 empleados de Tubacex en Álava

El acuerdo, que se salda sin despidos pero con algunos recortes, está pendiente de la ratificación de la plantilla

Un trabajador de Tubacex toma la temperatura a otro antes de entrar en la planta de Llodio (Álava), en una imagen de archivo.
Un trabajador de Tubacex toma la temperatura a otro antes de entrar en la planta de Llodio (Álava), en una imagen de archivo.L. Rico

Los sindicatos y la dirección de la multinacional de tubo sin soldadura Tubacex sellaron este jueves por la tarde un acuerdo que pone fin a 232 días de huelga en las plantas de Llodio y Amurrio, en Álava, que han secundado sus 650 empleados. El acuerdo, que deberá ser ratificado por la plantilla, se cierra, como pedían los sindicatos, sin despidos —ni siquiera las salidas llamadas voluntarias a las que se acogieron 22 trabajadores cuando la empresa comunicó que iba a eliminar determinados puestos de trabajo— pero con una rebaja de costes, como anunció la dirección. Las dos partes retirarán los recursos judiciales pendientes de resolución, entre ellos el que presentó la empresa ante el Tribunal Supremo tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia vasco, que consideraba nulos los 129 despidos que ejecutó la compañía.

En un comunicado, la viceconsejera vasca de Trabajo y Seguridad Social, Elena Pérez Barredo, se mostró “satisfecha” por el principio de acuerdo. Este “garantiza el mantenimiento del empleo y de las condiciones pactadas hasta la fecha”, señaló la consejera, destacando que “la mejor solución es la acordada entre las partes”. “El Departamento de Trabajo y Empleo cree que hoy es un buen día en el que hemos conseguido alcanzar el punto de encuentro entre la dirección de Tubacex y el comité de empresa, una vía de solución que creemos que era muy esperada por ambas partes, pero sobre todo por las personas trabajadoras, por la industria auxiliar y por el conjunto de la ciudadanía de [la comarca de] Aiaraldea”, declaró Pérez Barredo al término de la reunión. “Por nuestra parte, no entramos a valorar los contenidos del preacuerdo suscrito hoy, porque recoge la síntesis de las posiciones de ambas partes. Esa ha sido nuestra labor: favorecer el espacio de las soluciones pactadas, y hacerlo cuando se nos pide”, añadió. El Gobierno vasco ha trabajado para acercar posiciones en un conflicto que amenazaba con enquistarse y en el que muchos trabajadores estaban exhaustos, después de tantos meses sin ingresos. De hecho, un bueno número de ellos organizó una recogida de firmas para poner fin al conflicto.

El acuerdo pactado entre las dos partes fija un incremento de la jornada laboral de 40 horas anuales. La empresa garantiza el empleo y las condiciones fijadas hasta 2024, con inversiones equivalentes al menos al 1% de la cifra de negocio del año inmediatamente anterior. Además, contempla mejoras en las indemnizaciones a los trabajadores que opten en adelante por bajas voluntarias, que pueden solicitarse hasta el 20 de octubre. Las excedencias de cinco años se incentivan con 5.000 euros y se garantiza la reserva del puesto de trabajo en ese periodo. También se mantienen las retribuciones fijadas para este año, aunque las aportaciones a la EPSV (entidad de previsión social voluntaria, un complemento a la pensión de jubilación) se rebajarán del 4% al 1%. Los sindicatos van a convocar a sus afiliados para ratificar el acuerdo. Tanto ELA como CC OO lo dan por hecho, mientras que la dirección de LAB ha sido más crítica.

Sobre la firma

Pedro Gorospe

Corresponsal en el País Vasco cubre la actualidad política, social y económica. Licenciado en Ciencias de la Información por la UPV-EHU, perteneció a las redacciones de la nueva Gaceta del Norte, Deia, Gaur Express y como productor la televisión pública vasca EITB antes de llegar a EL PAÍS. Es autor del libro El inconformismo de Koldo Saratxaga.

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