El Banco de España avisa de que la crisis no ha acabado y que sus consecuencias se verán al retirar las medidas de apoyo

El gobernador, Pablo Hernández de Cos, afirma que los bancos más justos de capital limitaron el crédito

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, durante una intervención en el Foro de la Empresa Familiar en septiembre.
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, durante una intervención en el Foro de la Empresa Familiar en septiembre.Marcial Guillén (EFE)

“La crisis está lejos de terminar y su impacto final en el sector bancario y la estabilidad financiera se materializará previsiblemente a medida que se eliminen las medidas de apoyo”, ha advertido el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. A partir de marzo de 2022 empezarán a concluir las primeras moratorias en el pago de los créditos a las empresas y autónomos y es ahí cuándo el sector teme que se eleve la morosidad.

Hernández de Cos ha inaugurado este lunes la Tercera Conferencia de Estabilidad Financiera, organizada en cooperación con el Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI), y en su discurso ha enfatizado que la pandemia llegó en un momento en el que los bancos estaban mucho mejor preparados que durante la anterior crisis financiera. También ha destacado que los bancos con más capital y con mayor valor bursátil han elevado más el volumen de préstamos que las entidades menos poderosas.

“Durante la pandemia, los bancos con capital por debajo de su objetivo tendieron a reducir sus préstamos para aminorar sus activos ponderados por riesgo y aumentar su ratio de capital, CET 1″, ha concretado Hernández de Cos. Según las últimas estadísticas, el sector está contrayendo la concesión de créditos.

Basilea ha limitado el golpe a los bancos

La crisis de 2008 motivó las reformas implementadas en el paquete de medidas Basilea III, que se han mostrado eficaces durante la crisis del coronavirus, pero es preciso recordar que no fueron diseñadas para hacer frente a una pandemia global. La presente crisis ha propiciado la adopción de “amplias y extraordinarias medidas de apoyo monetario y fiscal”, que en gran medida han limitado el impacto en el sector bancario, que de otro modo se habría enfrentado a una recesión económica mundial en peores condiciones, ha informado Efe.

De no ser por las medidas adoptadas, ha explicado, los bancos habrían reducido su capacidad de financiar la economía real. Hasta ahora, en España se han clasificado 82.000 millones en vigilancia especial por riesgo de morosidad. Un año y medio después del comienzo de la pandemia, se puede constatar que, si bien algunos bancos experimentaron “tensiones financieras”, cuando la liquidez del mercado se deterioró y los costos de la financiación bancaria “aumentaron drásticamente”, ningún banco internacionalmente activo “ha quebrado o ha requerido una financiación significativa del sector público desde el inicio de la pandemia”.

En términos generales, los bancos han mantenido sus niveles de préstamos y otros servicios críticos para los hogares y las empresas. Otra de las lecciones que se pueden sacar del último año y medio, ha dicho Hernández de Cos, es que el sistema bancario global ha podido “complementar y apoyar los esfuerzos de las autoridades monetarias y fiscales para mantener la actividad económica durante la pandemia”, ayudando a absorber el impacto en lugar de aumentarlo, al contrario de lo que ocurrió durante la crisis de 2008.

Tentación de cerrar el grifo del crédito

La mayoría de los bancos, ha explicado el gobernador, mantuvieron ratios de capital muy por encima de sus requisitos mínimos y colchones durante la presente crisis, pero esto se debe en gran parte al amplio apoyo fiscal y monetario y a las decisiones de las autoridades supervisoras de reducir los requisitos de capital.

No obstante, no está claro que los bancos hubieran empleado sus reservas de capital si hubiera sido necesario, y existen evidencias de que aquellos con menos margen de capital “tendían a prestar menos durante la pandemia en comparación con los que tenían más margen de maniobra”. Para mantener los coeficientes de capital requeridos, ha dicho el gobernador, los bancos pueden caer en la tentación de reducir los préstamos, que son indispensables para estimular la actividad económica; de ahí el riesgo de que la actividad crediticia se convierta en procíclica, algo que preocupa a los organismos supervisores y reguladores.


Sobre la firma

Íñigo de Barrón

Es corresponsal financiero de EL PAÍS y lleva casi dos décadas cubriendo la evolución del sistema bancario y las crisis que lo han transformado. Es autor de El hundimiento de la banca y en su cuenta de Twitter afirma que "saber de economía hace más fuertes a los ciudadanos". Antes trabajó en Expansión, Actualidad Económica, Europa Press y Deia.

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