Sánchez tranquiliza a Bruselas y sostiene que la reforma laboral se hará con “diálogo social y vocación de consenso”

El presidente expresa ante el comisario europeo de Economía su apoyo a Calviño y el compromiso de “todo el Gobierno” con la modernización del mercado de trabajo

La vicepresidenta y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, conversa con el comisario europeo Paolo Gentiloni, este lunes en Madrid.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha trasladado este jueves a la Comisión Europea que “todo el Gobierno está comprometido” con la modernización del mercado laboral. En plena batalla con Unidas Podemos por la reforma del mercado de trabajo, Sánchez ha lanzado un mensaje de tranquilidad a Bruselas al sostener que cumplirá con uno de los principales compromisos para obtener los fondos del plan de recuperación y que esa modificación de la legislación laboral “se hará en España como se hace en Europa: con diálogo social y vocación de consenso”. Así se ha expresado Sánchez en un acto en el Ministerio de Economía en el que estaba el comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, quien este fin de semana ha recordado en una entrevista en EL PAÍS que el Gobierno debe sacar adelante las reformas acordadas con el Ejecutivo comunitario.

En la clausura de un seminario sobre la necesidad de las instituciones de ir más allá del PIB, Sánchez se ha comprometido a negociar con la patronal y los sindicatos una reforma que debe estar lista a finales de este año para desbloquear ayudas por 12.000 millones de euros que recibirá en el desembolso semestral de junio de 2022. Según Sánchez, el nuevo paquete legislativo tendrá tres objetivos: erradicar la precariedad laboral, impulsar la competitividad del mercado de trabajo y reequilibrar las negociaciones entre empresarios y trabajadores. En su discurso, además, Sánchez ha querido “reconocer” en dos ocasiones el trabajo de la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, a quien Unidas Podemos acusa de “injerencias” en la labor del Ministerio de Trabajo en la mesa del diálogo social.

Sin embargo, Calviño considera que su papel de coordinación no equivale a entrometerse en la labor de otro departamento. “El Gobierno tiene que hablar con una sola voz”, ha dicho la vicepresidenta en una rueda de prensa conjunta con Gentiloni. Y para que eso ocurra, ha añadido, es clave una “buena coordinación”. La parte socialista del Ejecutivo -a la que la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo Yolanda Díaz ha pedido este lunes que se “aclare”- reivindica que, por encima de la mesa de diálogo de Trabajo con los agentes sociales, existe otra de coordinación del plan de recuperación, que está presidida o bien por Sánchez o, en su ausencia, por la vicepresidenta primera. Y esa instancia tambén de diálogo social, añade, debe servir como una suerte de mesa de cierre para fijar una posición común en las principales materias que van a ser debatidas. “Esta reforma implica a Trabajo, Economía, Inclusión Social, Hacienda, Educación y, en algunos puntos, incluso a otros ministerios”, ha recordado Calviño.

El espaldarazo de Sánchez a la vicepresidenta primera se produce horas antes de la reunión entre los socialistas y Unidas Podemos que debe servir para reconducir el enfrentamiento entre los socios de Gobierno. Y también antes de que Gentiloni se reúna con otros miembros del Ejecutivo, entre ellos Yolanda Díaz. “Yo creo que el presidente del Gobierno ha sido tremendamente claro. Todo el Gobierno está comprometido para extinguir la precariedad del mercado laboral, impulsar su competividad y restablecer el equilibrio en la negociación entre empresas y trabajadores”, ha repetido Calviño en una comparecencia con Gentiloni. Y ha añadido: “No cabe ningún tipo de consideración individual ante el programa de Gobierno y la hoja de ruta del plan de recuperación”.

A su lado, Gentiloni ha afirmado no sentirse especialmente extrañado por la batalla que se está librando el seno del Gobierno español. “No vamos a entrar en dinámicas internas de la discusión política, pero siendo italiano entiendo que lo normal son los debates políticos”, ha apuntado con cierta sorna. El comisario europeo ha tomado nota del mensaje tanto de Sánchez como de Calviño, que considera que ha sido “claro”, pero ha recordado que sin haber visto la propuesta formal de España, que deberá ser enviada a finales de año, no puede pronunciarse. Sí ha dicho que Bruselas pide al Gobierno que aborde la “segmentación” y la “precariedad” del mercado laboral y que modernice el sistema de negociación colectiva con el principio del “equilibrio entre seguridad y flexibilidad”. En cualquier caso, Bruselas considera positivo que el Ejecutivo cuente con los agentes sociales para llevar a cabo la reforma.

En su discurso para clausurar la jornada, Sánchez ha querido poner énfasis en otras reformas que llevará a cabo su Gobierno. “La contrarreforma laboral de 2012 y la de las pensiones de 2013 quebraron el diálogo social”, ha señalado el presidente. Por ello, ha dicho que se propone a llevar a Bruselas una reforma de las pensiones que recupere su revalorización de acuerdo al coste de la vida garantizando, a la vez, su “sostenibilidad”, puesto que la Comisión Europea ha puesto sobre la mesa el riesgo que implica el actual sistema para la deuda pública a medio y largo plazo si no se despliegan más medidas. El jefe del Ejecutivo, que se ha definido como “un socialdemócrata del siglo XXI”, ha reiterado que también llevará a cabo “el mandato” que “señala la Carta Social Europea” para que el salario mínimo interprofesional equivalga al 60% del sueldo medio. Según Sánchez, esta medida no supone la destrucción de puestos de trabajo, sino que “incrementará el bienestar de muchas personas”.

En el evento, organizado en la sede del Ministerio, también han estado la vicepresidenta del Banco Mundial, Carmen Reinhart; el secretario general de la OCDE, Mathias Cornman, y el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. En el acto, los ponentes han coincidido en la necesidad de avanzar hacia un indicador que vaya más allá del creado en la década de 1930 por el economista Simon Kuznets, una suerte de “PIB+” que permita valorar otras variables como la esperanza de vida, la calidad climática o las desigualdades sociales.

Sobre la firma

Lluís Pellicer

Es jefe de sección de Economía de EL PAÍS, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera. Ha sido corresponsal en Bruselas entre 2018 y 2021 y redactor de Economía en Barcelona, donde cubrió la crisis inmobiliaria de 2008. Licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona, ha cursado el programa de desarrollo directivo de IESE.

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