Una de cada dos familias afectadas económicamente por la covid ha mantenido o aumentado sus ahorros

Antes de la pandemia, un 36% de los hogares reconoce que no ahorraba nada y un 33% lo hacía en una proporción inferior al 15% de su renta

Un niño rompe su hucha.
Un niño rompe su hucha. GETTY

La pandemia de covid-19 ha dado alas a los hábitos de ahorro de los hogares españoles. Casi la mitad de las familias que se han visto afectadas desde el punto de vista laboral por la pandemia ha logrado mantener o incluso aumentar sus ahorros, según el segundo estudio del Observatorio del Ahorro Familiar (OAF) de Fundación Mutualidad Abogacía y Fundación IE, que se ha presentado este miércoles. El aumento de las propias reservas económicas se debe tanto a la imposibilidad de consumir determinados bienes o servicios por los confinamientos impuestos, como a una mayor precaución por parte de los ciudadanos para compensar un posible aumento de gastos inesperados. “El ahorro precautorio de los hogares es un pilar indiscutible del estado del bienestar, ya que es el único que puede proteger la salud financiera de las familias ante crisis económicas y otros acontecimientos negativos imprevistos”, destaca Blanca Narváez, directora de Fundación Mutualidad de la Abogacía.

Antes de la pandemia, llenar la hucha era ya una práctica común de casi dos de cada tres familias encuestadas (1.500 en total). Más de la mitad lo hacía en una proporción inferior al 15% de su renta, y solo el 17% ahorraba más del 25% de lo que ingresaba mensualmente. En cambio, un 36% de los hogares reconoce que no ahorraba nada.

Según la directora del OAF y profesora de IE University, Laura Núñez, autora del informe, en el aumento de ahorros acumulados durante la crisis del coronavirus inciden también las ayudas sociales que se han concedido. “Aquellas personas que han estado en ERTE, que han tenido cese de actividad o han visto reducido su salario han seguido ingresando, aunque quizá algo menos que antes de la pandemia. Por otro lado, los confinamientos han limitado muchas opciones de consumo, por lo que hemos percibido que muchas familias, a pesar de ser afectadas por la crisis, han ahorrado más”, señala la académica en conversación con este periódico.

A pesar de que los hogares que ahorran menos se concentran en los niveles socioeconómicos más bajos y los que ahorran más se hallan en los más altos, el análisis muestra que en la clase más desfavorecida un 9% de los hogares ahorra más del 25% de su renta disponible, a la vez que en la más próspera el 28% de los hogares declara no ahorrar nada. Por ello, más allá de los ingresos familiares, el estudio se propone arrojar luz sobre aquellos factores que impactan en sus comportamientos económicos, intentando también esbozar un escenario para el futuro.

La edad y la incertidumbre hacia el futuro influyen en los hábitos de ahorro

Una primera variable adicional que hay que tener en cuenta concierne a la edad. Aunque en todos los rangos existe un 25% de hogares que no ahorra nada, los que no lo hacen con mayor frecuencia son los jóvenes de entre 20 y 24 años y los mayores de 65. Por el contrario, los que muestran ahorros más elevados se sitúan entre 25 y 34 años, con una tendencia decreciente con relación a la edad. Aunque puede parecer contradictorio que los hogares jóvenes aparezcan a la vez con porcentajes muy altos de no ahorro y de ahorro elevado, la variedad de perfiles que se encuentran en este segmento de edad justifica unas conductas financieras tan heterogéneas, ya que aproximadamente un tercio de ellos son estudiantes, otro tercio está en paro, y el otro trabaja.

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Un factor que influye en el comportamiento ahorrador de los hogares es la incertidumbre. “El ciclo de vida se ha extendido, pero el estado de bienestar no se ha reformado para adaptarse a este nuevo contexto. Los modelos de pensiones públicas y de seguridad social que rigen tanto en España como en otros países de su entorno se remontan a hace más de 100 años, cuando la esperanza de vida a los 65 años era de 10 años, frente a los 20 años de ahora”, subraya Núñez en el informe. Por tanto, los recursos recaudados deben emplearse para cubrir un periodo de tiempo y unas necesidades mucho más amplias que cuando fueron puestos en marcha. De ahí, los hogares ahorran por precaución, para subsanar las posibles caídas de ingresos y hacer frente a gastos imprevistos sobrevenidos a lo largo de la vida.

No es casualidad que entre las razones que llevan las familias a juntar dinero destaca el precautorio, elegido como principal por el 40% de los encuestados. Le siguen el previsional (13%), según el cual se ahorra para compensar la menor renta obtenida tras la jubilación, y el relacionado con las deudas (12%). En una observación más detallada, el motivo prioritario de ahorro varía en función de la edad de la persona de referencia del hogar. Si la vivienda es un motivo de ahorro para los más jóvenes (20 a 44 años), el complemento a la pensión lo es en los mayores de 55 años, junto al objetivo de dejar un legado a los descendientes.

En cuanto a las perspectivas de futuro que barajan las familias españolas con respecto al ahorro y al consumo, entre el 60% y el 70% de los encuestados no tiene previsto cambiar sus hábitos después de la pandemia. Aquellos que se plantean cambiar su conducta, se inclinan hacia un consumo más moderado. Sobre ello, Núñez aclara: “Lo más probable es que en el futuro inmediato se produzca un consumo más responsable y que las tasas de ahorro sean superiores a los valores mínimos que registramos en los años previos a esta crisis. No obstante, dada la caída tan pronunciada del consumo que se produjo en 2020, de un 12,4%, muy superior a la del PIB (10,8%), el consumo registrará también un crecimiento significativo a medida que la situación se normalice”.

Apostar por una educación financiera más profunda

Las decisiones relacionadas con la gestión económica del hogar requieren un nivel básico de comprensión financiera, sobre todo acerca del impacto de algunas variables como la inflación o los tipos de interés en el presupuesto familiar. La investigación señala que casi la mitad de las familias españolas no tiene conocimientos básicos de tipo económico y una de cada cinco considera que los tiene cuando en realidad no es así.

La relación entre esos conocimientos y el nivel de ingresos dedicado al ahorro es evidente, puesto que el porcentaje de los hogares que ahorra se duplica cuando estos tienen una formación económica básica. Concretamente, el 80% de los hogares que cuentan con este tipo de educación dedica ingresos al ahorro en contraste con el 40% de los hogares sin estos conocimientos.

Para despertar el interés de los jóvenes en los temas financieros y aumentar su formación al respecto, Núñez sugiere introducir esas nociones en la educación básica desde la infancia. “No se trata de explicar el funcionamiento de las finanzas corporativas de una empresa, sino de enseñar los conceptos básicos, como el impacto de la inflación en los gastos de los hogares y la importancia de diversificar los ahorros. Es fundamental para que mañana todo el mundo sepa gestionar su economía familiar”, concluye la académica.

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