Octubre marca récord de afiliación y el primer descenso de paro registrado en ese mes

El número de desempleados baja por primera vez en 46 años en un mes de octubre. El cómputo de trabajadores en ERTE vuelve a marcar un nuevo mínimo: 190.718

Varias personas pasan por delante de una tienda del centro de Madrid el 31 de octubre.
Varias personas pasan por delante de una tienda del centro de Madrid el 31 de octubre.Ricardo Rubio (Europa Press)

El optimismo por la mejoría del mercado de trabajo sigue cotizando al alza. Un mes más, y ya son ocho, sus constantes vitales siguen vislumbrando una recuperación que mantiene un compás armónico. Hasta el punto de que los hitos siguen amontonándose: en octubre se registraron 159.478 afiliados más ―en términos no desestacionalizados― hasta alcanzar un total de 19.690.590, nuevo récord de la serie histórica. El paro registrado, por su parte, también se anota otro tanto en octubre: bajó en 734 personas (-0,02%), que aunque resulte una cifra menor en comparación con las que se venían produciendo en anteriores meses, es la primera vez que baja en 46 años, desde 1975. Es, también, el octavo mes consecutivo en el que el número de desempleados se reduce, hasta llegar a los 3.257.068.

Las proyecciones que realizó el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones con datos hasta el 15 de octubre estimaban más de 91.000 nuevos puestos de trabajo, que finalmente han quedado ampliamente superados. En términos interanuales ―comparando los datos con los de octubre de 2020― las afiliaciones han crecido en 700.226, y son 440.361 más que las contabilizadas en febrero del año pasado, el último mes sin afectación del virus.

“Las cifras de paro de octubre son buenas en un mes históricamente malo para el empleo. Pero no me olvido de que detrás de las cifras hay personas. Aspiramos a más: seguimos trabajando para combatir el desempleo y la precariedad”, ha celebrado la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. “Hemos recuperado los niveles de empleo prepandemia”, se ha felicitado también la vicepresidenta, Nadia Calviño, en la Cadena SER. “Podemos decir que la respuesta tan rápida del empleo en esta crisis ha sido muy llamativa y muy sorprendente”, ha indicado, por su parte, Israel Arroyo, secretario de Estado de Seguridad Social. Desde febrero de 2021, cuando comenzó esta senda bajista, el número de personas en paro se ha reducido en 751.721. Y lo ha hecho gracias a este impulso históricamente infrecuente de octubre. Basta con observar cómo en ese mes de 2020 el desempleo subió en 49.558 personas con respecto al mes de septiembre, y un año atrás, en 2019, el aumento fue mucho mayor: 97.948.

¿A qué se debe este inesperado e histórico repunte del empleo en un mes tan marcado por la estacionalidad? Según explican en Randstad Research, “el comportamiento menos negativo del empleo en la hostelería y el comercio, por no haber creado tanto empleo estacional con carácter previo que se pierde en octubre, explica, al menos parcialmente, el buen dato de empleo de octubre”.

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La fuerte mejoría del empleo en España, sin embargo, se muestra desacompasada con la recuperación de la actividad, que circula a una velocidad algo menor. Del mismo modo que le cuesta casar con los datos de PIB, que se sitúa todavía a unos ocho puntos del nivel prepandemia, y muy por debajo de las previsiones realizadas por el Gobierno (y que el INE llegó a corregir a la baja). Frente a la tendencia histórica, la era poscovid se caracteriza por una reactivación del mercado de trabajo que ha acelerado con más fuerza que la actividad económica, que ha situado a España en posiciones más retrasadas en términos de PIB respecto a los socios europeos.

Jóvenes y temporalidad

Si bien los datos de octubre son buenos a nivel general, esconden una pequeña tara en su interior y nuevamente sobre los jóvenes, un colectivo particularmente castigado durante la pandemia: el desempleo de los menores de 25 años subió en 5.867 personas (+2,34%). Junto a este borrón se suma otro, igualmente tradicional por la dinámica del empleo en España, que es el de la estabilización de la temporalidad. Según los datos facilitados este miércoles por los ministerios de Trabajo y Seguridad Social, en octubre se firmaron 1.892.584 contratos, 341.227 más que en septiembre, pero de entre todos ellos, 1.682.012 (88,8%) fueron temporales.

“Nuestro sistema de contratación tiene una sobreexposición a la temporalidad (...). Es decisiva la reforma laboral, que tiene como objetivo principal, el más importante, reforzar la estabilidad en el empleo (...). Es el empeño que tenemos en la reforma laboral”, ha subrayado Joaquín Pérez Rey, secretario de Estado de Empleo. En este sentido, fuentes de UGT también han señalado la necesaria reconfiguración del esquema actual de relaciones laborales. “Necesitamos dar paso a un nuevo marco que revierta el abuso de la temporalidad y la imparcialidad involuntaria, a la par que recupere un marco de negociación colectiva más equilibrado”, recalcan.

La salud del mercado laboral parece no verse afectada por el cambio de estación. Los buenos datos del verano se mantienen también en otoño, aupados, en gran parte, por la estabilidad del virus. Disipadas las restricciones que impedían un desarrollo normal de la mayor parte de las actividades, la inercia en la creación de empleo sigue firme. El cada vez más escaso número de trabajadores en ERTE sigue siendo una variable a tener en cuenta. En octubre fueron 190.718 (48.512 menos con respecto al último día de septiembre), lo que deja muy a las claras que en muchos casos se trata de trabajadores que van a requerir una nueva cualificación para reincorporarse a sus puestos. “No estamos observando una salida [de los trabajadores en ERTE] hacia el desempleo significativa. En general se está produciendo hacia el empleo”, ha detallado Arroyo.

Fue, precisamente, para este colectivo de trabajadores que podrían quedarse rezagados para los que se proyectó el nuevo diseño de los ERTE que comenzará a implementarse a partir de noviembre, una vez concluida la prórroga de octubre. Desde el pasado lunes pueden solicitarse las nuevas modalidades de ERTE, aunque para ello las empresas debían haberlo comunicado a la autoridad laboral entre el 1 y el 15 de octubre.

La gran mayoría de estos trabajadores suspendidos se concentra en cuatro actividades principales: servicio de comida y bebidas (41.588); servicios de alojamiento (22.401); comercio minorista (18.132) y agencias de viajes (11.387). Este colectivo tiene una connotación geográfica: la distribución territorial de los empleados afectados, que se aglutina principalmente en las zonas con mayor actividad turística como las islas.

“Estamos ante una extraordinaria evolución del mercado de trabajo”, señaló, hace dos semanas, José Luis Escrivá, ministro de Seguridad Social. Aunque la desaparición total del virus todavía quede lejos, la pandemia empezará a difuminarse en la medida en la que sus efectos sean cada vez menores. Y el mercado de trabajo ha sido una de sus principales víctimas. De ahí que la ruptura con las dinámicas bajistas que se registraron durante los momentos más duros de la pandemia ―cuando llegó a haber más de tres millones y medio de trabajadores en ERTE― permita seguir dibujando la recuperación.

La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño.Foto: EP | Vídeo: EPV

Sobre la firma

Gorka R. Pérez

Es redactor de la sección de Economía y está especializado en temas laborales. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Antes trabajó en Cadena Ser. Es licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco y Máster en Información Económica de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

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