Lagarde afirma que los bancos que no distribuyeron dividendos elevaron en un 2,4% los préstamos concedidos

La presidenta del BCE advierte a la banca de que todavía no se ha plasmado el “pleno impacto de la pandemia”

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, durante una conferencia en Fráncfort.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, durante una conferencia en Fráncfort.DPA vía Europa Press (Europa Press)

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, alabó este martes al sector financiero por haber sido “parte de la solución” y no del “problema” durante la pandemia. En un discurso en un foro de la institución sobre supervisión bancaria, Lagarde atribuyó parte de ese éxito a las reformas puestas en marcha después de la crisis financiera de 2008, que exigieron a las entidades que elevaran sus colchones de capital y redujeran la morosidad. La jefa del BCE también resaltó los beneficios que conllevó la recomendación lanzada al sector para que suspendiera el pago de dividendos hasta que escampara el temporal. Según Lagarde, los bancos que no los distribuyeron aumentaron sus préstamos en un 2,4% y sus provisiones, en un 5,5%. Aun así, advirtió de que “el pleno impacto de la pandemia” para las finanzas será visible “solo gradualmente”.

Lagarde quiso poner énfasis en las ventajas que ha supuesto para la economía europea una supervisión bancaria común. Desde 2014, los colchones de capital de primer nivel pasaron del 12% al 15%, mientas que el volumen de préstamos morosos cayó alrededor del 50%. La presidenta del BCE destacó también que el supervisor decidió eliminar las “barreras prudenciales que impedían mantener el flujo de crédito hacia la economía”, lo cual resultó siendo una pieza clave para la supervivencia de las empresas. Según Lagarde, entre marzo y mayo de 2020, los créditos empresariales experimentaron un enorme incremento de 250.000 millones de euros. “El mayor salto registrado en un periodo de tres meses”, afirmó.

El BCE, además, sugirió a la banca que suspendiera el reparto de dividendos para destinar su beneficio a dar préstamos, lo cual fue rápidamente respaldado por todas las instituciones comunitarias. El resultado, según Lagarde, fue un incremento tanto de los préstamos como de las provisiones para protegerse de la morosidad en las entidades que decidieron seguir las recomendaciones del Eurobanco. “Las reformas posteriores a la crisis financiera están funcionando según lo previsto, combinando resiliencia con flexibilidad. Los colchones de capital y liquidez más elevados no limitaron el crédito: permitieron a los bancos actuar como amortiguadores. Y vimos que la posición prudencial en toda la unión bancaria se puede ajustar, cuando sea necesario, para respaldar la estabilización de toda la economía”, afirmó la presidenta del BCE.

A pesar del reconocimiento a la actuación de la banca en esta crisis, Lagarde advirtió sobre los riesgos que hay en el horizonte. Se trata de la amenaza de la que vienen advirtiendo desde hace meses las instituciones comunitarias: que los sectores más afectados por la pandemia pueden estar todavía dopados por las ayudas estatales y que, cuando despierten, tal vez ya no son viables. Los gobiernos incluso han estado discutiendo en los consejos de ministros de la UE cómo hacer frente a la irrupción de compañías zombies. “A medida que se levanten esas medidas y salga a la luz la verdadera salud financiera de las empresas, la calidad de los activos podría verse afectada”, ha recordado Lagarde.

El otro reto, recordó Lagarde, es el digital. Solo durante la pandemia, el sector bancario ya experimentó un incremento de clientes digitales del 23%. La presidenta del BCE señaló la dirección hacia la que deben ir las entidades: “En Europa, una serie de bancos exclusivamente digitales ya están liderando el camino al mostrar cómo la digitalización puede generar mayores retornos y ayudar a mejorar la rentabilidad”.

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Sobre la firma

Lluís Pellicer

Es jefe de sección de Economía de EL PAÍS, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera. Ha sido corresponsal en Bruselas entre 2018 y 2021 y redactor de Economía en Barcelona, donde cubrió la crisis inmobiliaria de 2008. Licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona, ha cursado el programa de desarrollo directivo de IESE.

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