El Estado se abstiene sobre la remuneración de la cúpula de CaixaBank

Los junta de accionistas aprueba el reparto de un dividendo de 0,1463 euros por acción, que supondrá el desembolso de 1.179 millones

José Ignacio Goirigolzarri, presidente de CaixaBank (a la izquierda), y Gonzalo Gortázar, consejero delegado del banco, este viernes en Valencia durante la junta general de accionistas.
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de CaixaBank (a la izquierda), y Gonzalo Gortázar, consejero delegado del banco, este viernes en Valencia durante la junta general de accionistas.Rober Solsona (Europa Press)

La junta de accionistas de CaixaBank ha aprobado este viernes la nueva política de remuneraciones del consejo de administración con la abstención del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), según han explicado fuentes cercanas a la entidad catalana. El Estado, que posee el 16% del banco a través del FROB, ha pasado del rechazo a las remuneraciones del año pasado a la abstención, un cambio notable sobre su postura acerca de lo que cobra la cúpula directiva. En esta ocasión solo se ha contabilizado el rechazo de un 2% de accionistas.

La entidad ha conseguido sacar adelante todos los puntos sometidos a votación. También el que hacía referencia a la política retributiva y la entrega de acciones a favor de los consejeros ejecutivos como pago de la parte variable. Además, se amplía de uno a tres años el período de limitación para los consejeros ejecutivos para la transmisión de acciones. La junta ha dado luz verde, asimismo, al reparto de un dividendo de 0,1463 euros por acción que se hará efectivo a partir del 20 de abril: supondrá el desembolso de 1.179 millones de euros. Este importe equivale a dedicar el 50% del beneficio neto consolidado ajustado por los impactos extraordinarios relacionados con la fusión con Bankia, según detalla la compañía en un comunicado.

“Tras el anuncio del Banco Central Europeo de no extender su recomendación sobre reparto de dividendos, hemos podido normalizar nuestra política de remuneración al accionista”, ha asegurado José Ignacio Goirigolzarri, presidente de la entidad catalana, en su intervención ante los accionistas. Y ha añadido: “Adicionalmente, el consejo ha manifestado la intención de CaixaBank, sujeta a la aprobación regulatoria apropiada, de implementar un programa de recompra de acciones durante el año fiscal 2022 con el objetivo de acercar la ratio de CET1, que es el capital de mayor calidad, a nuestro objetivo interno”. La junta también ha aprobado esta reducción del capital social hasta un importe máximo correspondiente al 10% mediante la amortización de acciones, lo que supone otra forma de retribución de los accionistas.

Este pago a los inversores llega tras el buen ejercicio del banco en 2021, cuando ganó 5.226 millones gracias al impacto contable de su fusión con Bankia, casi tres veces más que en el ejercicio anterior (marcado por las fuertes provisiones realizadas para afrontar la crisis del coronavirus). “Nuestra situación es la mejor de los últimos 10 años: tenemos un posicionamiento de gran liderazgo con el doble de clientes que hace 10 años; hemos reducido los activos problemáticos más de la mitad y la ratio de mora, a una cuarta parte; los ingresos no ligados al margen de intereses se han más que doblado, lo que nos hace más resistentes a fluctuaciones de mercado, y nuestros niveles de solvencia, liquidez y provisiones son más robustos que nunca”, ha destacado el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar.

En este contexto, la entidad se encuentra en una situación de fortaleza y espera ser la que marque el paso de la transformación digital del sector. “Nuestra ambición es la de liderar la transformación de nuestro sector. Y esta transformación queremos hacerla, además, con un modelo de banca único, muy cercano a la sociedad, a las familias y a las empresas”, ha subrayado en su intervención en la junta Goirigolzarri.

Esta apuesta la podrá realizar con la ayuda de algunos vientos de cola, especialmente la previsión de una subida de tipos de interés. Esa es la estimación del banco, como ha explicado Gortázar: “Tenemos la expectativa de que se produzca una subida paulatina de los tipos de interés. Es imposible anticipar movimientos con certidumbre, pero existen razones para pensar que los tipos negativos quedarán atrás pronto. Una gradual subida de tipos tendrá una traducción muy positiva en nuestra línea de margen de intereses”.

Si estos son los vientos de cola, la guerra de Ucrania y sus consecuencias sobre la economía y el negocio bancario son las piedras que hay en el camino. Antes del inicio del conflicto bélico, el entorno económico era positivo. “Aunque los peligros de la inflación iban apareciendo de forma nítida, estábamos en una fase de recuperación económica donde se había logrado un fuerte crecimiento de la actividad, del consumo y del empleo”, ha recordado el presidente del banco. Sin embargo, la invasión rusa ha dado al traste con las previsiones. Tanto que CaixaBank ha revisado sus perspectivas de crecimiento del PIB con una bajada de 1,3 puntos porcentuales, desde el 5,5% de su previsión anterior al 4,2% actual. Y calcula que la inflación acabará con una media anual del 6,8% en este ejercicio. “No cabe duda de que lo que estamos viviendo va a suponer cambios geoestratégicos de enorme calado para el mundo y, muy en especial, para Europa”, ha zanjado Goirigolzarri.

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Sobre la firma

Hugo Gutiérrez

Es periodista de la sección de Economía, especializado en banca. Antes escribió sobre turismo, distribución y gran consumo. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS tras pasar por el diario gaditano Europa Sur. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, Máster de periodismo de EL PAÍS y Especialista en información económica de la UIMP.

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