La patrimonial de Sandra Ortega se anota un beneficio de 241 millones tras el bache de la pandemia

La hija de los fundadores de Inditex evita provisionar los 150 millones que le reclaman los bancos en su conflicto con Room Mate, según detallan las cuentas de Rosp Corunna

Sandra Ortega, en una imagen de archivo.
Sandra Ortega, en una imagen de archivo.

De 91 millones de pérdidas a 241 millones de ganancias. Podría decirse que 2021 fue un buen año para Sandra Ortega, segunda máxima accionista del grupo textil Inditex (Zara, Massimo Dutti…), hija de sus fundadores y hermana por parte de padre de su actual presidenta, Marta Ortega. Rosp Corunna, el grupo con el que gestiona su patrimonio la mujer más rica de España (con una fortuna estimada en 5.800 millones de euros, según Forbes), no solo volvió a los beneficios sino que multiplicó por más de dos sus resultados previos a la pandemia (117 millones, en 2019). La mayor aportación de Inditex y los negocios inmobiliarios fueron claves en un ejercicio marcado también por el enfrentamiento con el antiguo gestor de la sociedad y la cadena hotelera Room Mate, de la que Ortega tiene más de un 30%. La empresaria gallega deja constancia en las cuentas de su negativa a provisionar dinero por los 150 millones que reclaman cuatro entidades bancarias a raíz de ese conflicto.

Un año más, la matriz de Zara fue el negocio más lucrativo para el grupo Rosp. Este presenta sus cuentas de forma consolidadas y tiene dos patas fundamentales: la de participaciones industriales, con la que gestiona el 5,05% que Ortega tiene en Inditex y un 5% en Pharma Mar; y la inmobiliaria, de la que cuelgan una veintena de sociedades con la que se gestiona un extenso patrimonio de edificios en alquiler. De todas esas patas, el dividendo percibido de Inditex supuso el mayo ingreso. El año pasado, la hija de Amancio Ortega y Rosalía Mera obtuvo 110 millones por ese concepto, el doble que en 2020, cuando en el contexto de incertidumbre de la pandemia el grupo textil suspendió parte de los reembolsos a sus accionistas.

Eso significa que ese dividendo supuso más de la mitad de los 198 millones que facturó el grupo. En total, la división financiera aportó casi 163 millones a la cifra de negocio, por los 35 que aportó la pata inmobiliaria. Y su aportación al resultado final fue todavía mayor porque ese no fue el único efecto positivo de las participaciones industriales de Rosp Corunna a las cuentas. La buena marcha de Inditex hizo que las acciones en poder de Ortega se revalorizaran en casi 392 millones durante 2021. Un año antes, se habían depreciado 852 millones.

100 millones más en edificios

Ese brillo eclipsó algo los resultados de una pata inmobiliaria del grupo que lleva años sin alcanzar todo su esplendor. Pero eso no significa que el año pasado fuera un mal año. De hecho, con el vaivén de la pandemia y de manera similar a lo que sucedió en las Bolsas, los edificios propiedad de Rosp Corunna también se revalorizaron significativamente. A finales de 2021 ese patrimonio rondaba los 577 millones, un situación prácticamente calcada a la de finales de 2019. En el primer año de la pandemia, esa cifra había caído hasta los 468 millones. Los inmuebles eran los mismos, aunque las cuentas presentadas ante el registro mercantil detallan que se restaron algunos terrenos y que sendos edificios en el Reino Unido y Alemania fueron reformados.

Las activos de oficinas (333 millones) siguieron siendo los más numerosos en la compañía, seguidos por los hoteleros (208 millones). Pero Sandra Ortega también tiene edificios residenciales, locales comerciales, naves industriales y hasta 85.000 euros en plazas de garaje. La inmensa mayoría de ese patrimonio, el equivalente a 550 millones, se explotan en régimen de alquiler y el resto están cedidos o se les dan otros usos. A cierre del pasado ejercicio, Rosp Corunna tenía rentas firmadas con los arrendatarios equivalentes a 21 millones para este 2022; a 70 millones, entre 2023 y 2026; y a 42 millones para un plazo superior a los cinco años. En todos los casos, se trata de cifras ligeramente inferiores a las de un año atrás.

Enfrentamiento en los juzgados

Diez millones de las rentas que percibió el año pasado vinieron de sociedades con las que Ortega tiene algún tipo de vinculación. Zara, por ejemplo, le pagó 348.000 euros en alquileres. Pero casi toda la cantidad viene de establecimientos hoteleros. Una parte son hoteles en EE UU de los que el grupo es propietario y en los que a la vez gestiona el negocio de hostelería. Y la mayoría, con rentas de 5 millones el año pasado, es el grupo Room Mate, del que la empresaria tiene un 30,7% y con el que mantiene un agrio enfrentamiento hasta el punto de que recientemente les anunció su intención de desahuciarlos de dos hoteles en EE UU.

La disputa se destapó cuando, a finales de 2020, abandonaba la empresa José Leyte. Este había sido el hombre de confianza de Rosalía Mera, fundadora de Rosp Corunna, y siguió gestionando los negocios durante años cuando esta falleció y los heredó su hija. Pero se produjo una “pérdida de confianza” que, como se supo a través de las demandas que la empresa y el despedido cruzaron en los juzgados, tiene su punto focal en unas cartas con las que Room Mate, la cadena hotelera encabezada por Kike Sarasola, había pedido unos préstamos. En esos documentos, se ponía como aval de los préstamos la fortuna de Ortega, quien alega que Leyte las había otorgado sin su consentimiento.

Al torcerse los negocios hoteleros de Sarasola, cuya relación con Rosp Corunna data de la época en que todavía vivía Rosalía Mera, Ortega se encontró con los bancos acreedores llamando a su puerta. De hecho, estas cuatro entidades (Deutsche Bank, Abanca, Bankinter y Société Générale) trataron de personarse en el proceso de Ortega contra Leyte. La Audiencia Provincial de A Coruña les dijo que en todo caso debían abrir una causa diferente, para evitar interferir en aquel caso, que acabó siendo desestimado al no encontrarse indicios suficientes.

La reclamación de esos bancos asciende a 150 millones, pero Rosp Corunna no ha reservado ese dinero por si tuviera que pagarlo. “La administradora única”, señala la memoria anual, “no ha otorgado ningún tipo de garantía de dichas deudas, de lo que ostenta sólidas evidencias y, por lo tanto, no estima necesaria la provisión de dichas cantidades”. Las cuentas también dejan constancia del salario que percibió Ortega (182.000 euros, 14.000 más que en 2020) en tanto que administradora única. El grupo acabó 2021 con 27 empleados, dos menos que un año antes, y de ellos solo tres formaban parte de la alta dirección. El mismo número que se mantiene desde la salida de Leyte de la compañía.

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José Luis Aranda

Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS, diario donde entró a trabajar en 2008. Escribe habitualmente sobre temas de vivienda y referentes al sector inmobiliario. Es licenciado en Historia por la Universitat de València y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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