El negocio de Duro Felguera vuelve a carburar

La compañía rescatada por la Sepi aumenta su facturación un 37% en el primer semestre y gana 1,4 millones

Momento de la junta de accionistas de Duro Felguera celebrada el 28 de junio.
Momento de la junta de accionistas de Duro Felguera celebrada el 28 de junio.EUROPA PRESS (EUROPA PRESS)

Más ventas, beneficio operativo y unas perspectivas menos sombrías acompañaron a Duro Felguera en el primer semestre del año, según los resultados que la compañía asturiana presentó este viernes. La empresa de ingeniería facturó casi 59 millones (un 37% más), obtuvo un ebitda de siete millones frente a unas pérdidas de 13 un año antes y consiguió ganar 1,4 millones de euros netos. “A pesar de que el mercado se ha puesto difícil la primera parte del año, la contratación y las ventas se están dinamizando”, explicaron fuentes de la compañía. Y eso que el conflicto diplomático entre España y Argelia les causó de rebote retrasos en los pagos en el desarrollo de la central térmica de ciclo combinado que construyen en Djelfa. La empresa, en todo caso, también necesitó aumentar su endeudamiento (un 22%, hasta los 118 millones), de modo que todavía necesitará tiempo, como reclamó su consejero delegado Jaime Argüelles antes de verano, para enderezar un rumbo.

“El retraso en la contratación durante el primer semestre provoca que los proyectos comiencen a tener grado de avance más tarde, produciéndose un desplazamiento temporal de cifra de ventas, resultado y generación de caja al semestre siguiente”, explica la compañía en su nota de resultados. Si bien sus contratos no tienen cláusulas para reclamar incrementos de precios por la escalada de la inflación, advierten que “las legislaciones o la jurisprudencia de algunos países podrían llevar a aplicar lo que se denomina principio de imprevisibilidad, es decir, cuando la ejecución de un contrato se torna excesivamente onerosa para una de las partes […] se podría llegar a autorizar su revisión para reajustar el contrato”.

La empresa inició este año una nueva etapa para cumplir con lo prometido a la SEPI (que rescató a la compañía con 120 millones junto a seis del gobierno asturiano) y reestructuró su negocio en cinco líneas: energía convencional, plantas industriales, servicios, energía renovable y sistemas inteligentes. Pero ese plan fija una condición que todavía no se ha cumplido: la llegada de un socio industrial que aporte capital. “El grupo tiene firmados Memorandum of Understanding (MOU o memorandos de entendimiento) no vinculantes con los socios seleccionados tras un proceso de selección riguroso y externalizado en el que las partes se comprometen a realizar sus mejores esfuerzos para que los potenciales inversores presenten sus ofertas”, señala Duro Felguera, aunque no concreta mucho más. “La dirección se marca un plazo corto para el desenlace y confía que en los próximos meses se materialice la entrada de nuevos accionistas”. De nuevo, más tiempo para llegar a la puerta de salida.

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María Fernández

Redactora del diario EL PAÍS desde 2008. Ha trabajado en la delegación de Galicia, en Nacional y actualmente en la sección de Economía, dentro del suplemento NEGOCIOS. Ha sido durante cinco años profesora de narrativas digitales del Máster que imparte el periódico en colaboración con la UAM y tiene formación de posgrado en economía.

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