Los 10.000 millones de créditos ICO por la guerra de Ucrania siguen casi intactos

La baja demanda y la falta de bancos con el programa activo condenan por el momento a esta línea avalada por el Estado a dos meses de acabar el plazo

Nadia Calviño, vicepresidenta para Asuntos Económicos, el pasado miércoles en el Congreso.
Nadia Calviño, vicepresidenta para Asuntos Económicos, el pasado miércoles en el Congreso.Javier Lizon (EFE)

Con los primeros coletazos de la crisis de Ucrania, el Gobierno se apresuró en lanzar un nuevo paquete de ayudas. Sin embargo, los 10.000 millones de créditos con aval del Instituto de Crédito Oficial (ICO) siguen casi sin usarse a menos de dos meses de que se cumpla el plazo para poder solicitarlos. Esta era la medida del Ejecutivo con mayor dotación económica, pero la baja demanda y unos requisitos exigentes dejarán el fondo casi intacto, según fuentes del mercado. De hecho, parte de los grandes bancos ni siquiera tienen previsto activar estas líneas.

En mayo, el Consejo de Ministros liberó el primer tramo de la línea de avales por 5.000 millones de euros, pero entre las seis entidades cotizadas solo Bankinter ya lo tiene disponible. CaixaBank está culminando el desarrollo de las líneas y se prevé que esté activo en las próximas semanas, mientras el BBVA podría sumarse a lo largo de este mes, aunque ya con muy poco tiempo para que las empresas lo soliciten. Fuera de los grandes del sector, que acumulan la mayor parte de cuota de mercado, lo tienen disponible para sus clientes Deutsche Bank y otras entidades de menor tamaño.

La medida, al menos por el momento, está resultando un fiasco por el poco uso que se le está dando. Por un lado, el sector financiero lo achaca a una baja demanda. “Los requerimientos y controles documentales del ICO para las empresas son muy exigentes. Y la demanda es casi inexistente”, repiten casi al unísono diversas fuentes del sector. Sin embargo, otras fuentes empresariales critican que las que quieren acudir a esta línea de crédito tampoco lo consiguen. “Es cierto que hay poca demanda, porque las firmas ya están muy endeudadas. Pero en la industria, principalmente en las empresas de metalurgia que son rentables, se acusa mucho el incremento de los costes energéticos y hay necesidad de liquidez. Pese a ello, no consiguen acogerse a estos ICO”, sostienen estas fuentes.

La realidad, según las compañías consultadas, es que estos préstamos avalados por el Estado no están al alcance de las empresas, ya sea por los requisitos, porque no están activadas en las entidades financieras o por lo farragoso del proceso. Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme, critica estas trabas de una ayuda anunciada pero casi inaccesible: “Estamos preocupados por las dificultades que están encontrando las pymes en las solicitudes”. Y ya no queda casi tiempo, ya que las entidades financieras tienen de plazo hasta el 1 de diciembre para comunicar las operaciones formalizadas, según explica el ICO en su web. “Si se modifican las condiciones, se alargan los plazos y la situación económica cambia, nosotros encantados de poder activarlo. Pero en la circunstancia actual no nos compensa”, sostienen fuentes de uno de los bancos cotizados.

El Ministerio de Economía, por su parte, se muestra optimista y sostiene que acabarán entrando todas las entidades. Por ello, fuentes gubernamentales inciden en que esta dotación estará a disposición de las empresas y si Bruselas amplía el plazo, el Ejecutivo permitirá que se pueda solicitar más allá de diciembre. Además, creen que la baja demanda es una buena señal: significa que ya ha habido sucesivas líneas de préstamos avalados por el Estado, no existía demanda embalsada y las empresas españolas tienen una posición económica más fuerte que en otros países europeos.

Líneas sin activar

Fuentes de la Administración, eso sí, reconocen que la cantidad solicitada todavía es muy baja y que esperaban mayor rapidez de los bancos para adaptar sus sistemas. Y el sector privado considera que si existe una demanda escasa se debe a que esos créditos no respondían a necesidades reales o se han formulado de forma compleja. La banca ha entendido lo propio, hasta el punto de que esperaban tan pocas peticiones que ni siquiera han visto la necesidad de activarlos en muchos casos. Entre los tres grandes (CaixaBank, Banco Santander y BBVA), solo el primero tiene previsto lanzar esa línea —el Estado tiene una participación del 16%—. En el caso del BBVA, el banco trabaja en ponerla en funcionamiento, aunque en la práctica tendrá pocas semanas con la opción habilitada, por lo que no se espera que tenga un uso muy alto. Y el Santander todavía sigue sin firmar su adhesión, según fuentes del mercado.

Estos créditos se diseñaron para ayudar a las firmas, empresas y autónomos “afectadas por los efectos económicos de la guerra en Ucrania, como el incremento de los precios de la energía, materias primas o electricidad”, explicaba el ICO. Y añadía entonces: “La financiación avalada se destina a cubrir las necesidades de liquidez (gastos corrientes, capital circulante e inversiones)”. Sin embargo, una fuente de una de las seis cotizadas considera que la situación es diferente a la de la pandemia, cuando los créditos ICO por la covid sí se utilizaron de forma masiva. “Son útiles para financiación a largo plazo, para proyectos de inversión, porque el aval del Estado asume hasta un 80% del préstamo, pero las empresas ahora no están en eso”. Además, el sector financiero ahora sí pone a disposición del tejido empresarial otras vías de financiación.

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Sobre la firma

Hugo Gutiérrez

Es periodista de la sección de Economía, especializado en banca. Antes escribió sobre turismo, distribución y gran consumo. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS tras pasar por el diario gaditano Europa Sur. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, Máster de periodismo de EL PAÍS y Especialista en información económica de la UIMP.

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