Fin del “régimen del terror” en el BID

Antiguos y actuales empleados celebran el cese del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo tras un polémico mandato que había creado un clima irrespirable

Mauricio Claver-Carone, en la Casa Blanca, en una imagen de 2020.
Mauricio Claver-Carone, en la Casa Blanca, en una imagen de 2020.JIM LO SCALZO (EFE)

Hay un sentimiento de alivio, de alegría, casi de júbilo, aunque el miedo no ha desaparecido del todo. EL PAÍS ha hablado con antiguos y actuales cargos y empleados del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre cómo se ha vivido dentro del organismo el cese de Mauricio Claver-Carone como presidente por su relación con su jefa de gabinete. Señalan que el clima en el banco se había vuelto irrespirable y que desde que se abrió la investigación por una denuncia anónima se había instaurado una especie de “régimen del terror”, con miedo a las represalias. Claver-Carone sostiene que las acusaciones son falsas y que su cese es consecuencia de una conspiración entre el Gobierno de Joe Biden, China y otros países latinoamericanos.

Una vez destituido Claver-Carone, lo que les preocupa a muchas de las personas consultadas es cómo conjurar riesgos similares para el futuro. “Ojalá se hagan las reflexiones que lleven a una institución fortalecida, con los adecuados frenos y contrapesos, para beneficio de la región”, señala la peruana Verónica Zavala, que fue ministra de Transportes y Comunicaciones en Perú antes de incorporarse al BID, de donde ha salido tras una larga carrera en la que ha ocupado diversos puestos como gerente. “Las instituciones se prueban cuando están en un momento de estrés. Este presidente no tenía respeto a la institucionalidad, tenía una visión muy distinta y las instituciones no funcionaron para hacer que en esta presidencia se manejaran los procesos adecuadamente”, explica a EL PAÍS por videollamada.

“Lo importante es que esto no vuelva a suceder”, coincide Therese Turner-Jones, de Bahamas, que salió del BID en abril de 2022 tras 15 años trabajando para el banco, donde tenía la categoría de gerente, y que contaba con más de 20 años de experiencia previa en el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Este caso está resuelto. Realmente, ha dañado la reputación de la institución, pero se trata de dónde vamos a partir de aquí, sobre todo teniendo en cuenta las necesidades de la región”, explica.

Carola Álvarez, argentina, ha ocupado también diversos cargos de responsabilidad en el BID a lo largo de los últimos 15 años. Más allá de “lo inmediato y de lo sensacionalista” de la relación que ha llevado al cese de Claver-Carone, durante su mandato “se desplegó dentro de la institución una cultura de represalias acerca de cualquier discrepancia o diferencia de opinión”, sostiene. Hubo represalias para la gente que publicaba una evaluación de un programa y el resultado era negativo “por las consecuencias y por las incomodidades que eso generaba a la administración Trump”, explica Álvarez.

Turner-Jones coincide: “Una organización donde los profesionales no pueden hacer su trabajo, no pueden decir la verdad y discrepar o presentar un punto de vista alternativo no es una organización dinámica, que crezca y se nutra”, razona la bahameña, que denuncia “un abuso de poder por parte de la cúpula administrativa del banco que no debería haberse permitido”.

Eso instaló una cultura de miedo: “Nadie hablaba, las conversaciones tenían lugar fuera, no en el edificio. Así de ridículo era”, dice Turner-Jones, que señala que los colegas que siguen en el banco, parecían estar “deprimidos, abatidos y desmoralizados”. Zavala pone un ejemplo gráfico: ella tuiteó algunas de estas ideas sobre la necesidad de reformas y muchos compañeros de dentro del banco la llamaron o escribieron mensajes, pero nadie se atrevió a retuitearla o dar un simple “me gusta”. “Si tienes un visado G-4 [el que se concede a funcionarios de organismos internacionales] y una familia que mantener y no tienes otro sitio al que ir...”, dice Turner-Jones.

“Hay gente que ha sido removida de su puesto porque ha puesto en LinkedIn una foto donde había una persona que a ellos [Claver-Carone y su jefa de gabinete] no les gustaba”, indica Álvarez. “Esta postura de persecución y de miedo es lo terrible. Y además lo que dice es que los diseños institucionales no son suficientes para tener un contrapeso o control para una situación donde algún personaje quiera establecer esta cultura”.

Zavala cree que los problemas del BID eran más profundos que la presunta relación sentimental de Claver-Carone con su jefa de gabinete y las vulneraciones de los principios del organismo en relación con la misma. “De alguna manera, es como condenar a Al Capone por defraudar impuestos. Hay mucho más detrás que eso, pero eso permitió tomar una decisión por parte del directorio y de los gobernadores”. Todos los consejeros del organismo recomendaron unánimemente el cese de Claver-Carone y la inmensa mayoría de los gobernadores, también.

Un nombramiento polémico

El nombramiento de Claver-Carone, impuesto en 2020 por las presiones de Donald Trump y que rompía la tradición de que el presidente del BID viniese de uno de los países prestatarios, fue polémico desde el principio. El expresidente del BID sostiene que se encontró una acogida hostil y que se le negaba la información, según señaló en una entrevista reciente en NTN24. EL PAÍS ha intentado sin éxito contactar con Claver-Carone a través de los servicios del BID. “El banco funciona en silos, hay centros de poder, hay caciques y no es un secreto que querían que fracasara y nadie quiso compartir una información con nosotros”, dijo en esa entrevista, en la que aseguró haber sido sometido a “un juicio sin reglas”. “A mí no me importa que hayan decidido sacarme del banco. A mí me importa que haya sido de una manera difamatoria y sucia”, añadió.

El gobernador del banco por Alemania, Niel Annen, secretario de Estado de Cooperación del Ministerio de Cooperación y Desarrollo, explicó su postura en declaraciones a la televisión de su país: “Más que ese asunto amoroso ha sido una clara violación del Código Ético del banco. Para mí personalmente y también para mis colegas gobernadores ha sido muy grave el hecho de que la confianza se rompió porque el señor Claver-Carone no estaba cooperando con la investigación. Todo lo contrario, estaba usando los recursos del banco para defenderse públicamente y creo que eso ha sido muy grave”, señaló días después del cese.

Un portavoz del banco declinó hacer comentarios sobre el modo en que se había vivido desde dentro la destitución y se limitó a recordar que “la Asamblea de Gobernadores, tras una recomendación unánime del Directorio Ejecutivo y después de una exhaustiva investigación, decidió terminar las funciones de Mauricio Claver-Carone como presidente”.

Reformas

Entre las mejoras a introducir, Turner-Jones reclama que “las prácticas de contratación sean supervisadas por el consejo, y que los gerentes de los departamentos, los vicepresidentes y los representantes ya no sean contratados de la nada, sino que haya transparencia”. “Me gustaría ver salir de toda esta debacle una revisión de lo que ha ocurrido en los dos últimos años, especialmente en lo que respecta a las prácticas de personal, no solo porque he sido una víctima, como muchos otros, sino porque estas decisiones se tomaron por capricho, sin que la junta se planteara una sola pregunta sobre por qué se despedía a altos cargos del equipo directivo”, dice. Turner-Jones pide que las prácticas de personal se alineen con las de otros organismos similares como el FMI o el Banco Mundial.

Zavala pone el acento en prevenir conflictos de interés. Denuncia que Claver-Carone nombró inmediatamente vicepresidentes a algunos de los que le habían apoyado. También cree que algunos consejeros del directorio priorizaron la concesión de créditos a sus países al control para cuidar la gobernanza. Y cree que el consejo de directores debe supervisar la política de personal, especialmente cuando se producen destituciones masivas de personas con experiencia y se reemplazan con personas de varias categorías por debajo sin experiencia, más fáciles de presionar.

“Todavía la gente está con síndrome postraumático, como en la guerra. Todavía tienen miedo de que algo les va a pasar. Y yo les pregunto: ‘¿Por qué tienen miedo?’ Y me dicen: ‘No sé, no sé, no sé...”, explica Carola Álvarez. “Yo siento que tienen una mezcla de júbilo completo con terror”.

Empleados que aún siguen trabajando en el banco y que piden el anonimato comparten ese diagnóstico y que se había instalado una especie de “régimen del terror” entre parte de los empleados. También señalan que el cese ha sido acogido con alivio y que permite aflojar la presión de los últimos meses, en que el asunto de la investigación condicionaba toda la actuación del organismo. “El banco estaba en una situación de que en todos los debates solo se hablaba de su situación interna. Tenemos que tener el foco en el crecimiento económico y no en los asuntos internos”, coincide en eso Annen.

El relevo

Ahora toca elegir al sustituto o sustituta de Claver-Carone. México ha anunciado que presentará como candidata a Alicia Bárcena. También han sonado como posibles candidatas la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, que ya fue la alternativa a Claver-Carone en 2022, y la de Chile, Michelle Bachelet. Estados Unidos ha renunciado a proponer que un estadounidense sea el presidente del banco En Washington se ve con buenos ojos que el puesto lo ocupe una mujer y que reúna consenso para dar estabilidad a la institución tras esta crisis.

“Yo creo que hay un montón de mujeres capaces y listas a la misión para tomar este desafío”, dice Zavala. “Sería genial y hay tantas que es posible encontrar la perfecta, pero más que mujer u hombre, y ojalá que sea mujer, me parece importante que sea una persona que entienda la parte técnica del banco. Este banco no es una entidad financiera, es una entidad de desarrollo”, explica. También le parece importante que sea alguien que pueda entenderse bien con la diversidad política de Latinoamérica y el Caribe.

“Creo que la palabra clave es credibilidad”, dice Álvarez, “en el sentido de que la trayectoria de esa persona tiene que hablar de qué trae en términos de agenda, de integridad, de diversidad, de inclusividad, independientemente de si es mujer u hombre nacionalidad, etnia, etcétera. Sería maravilloso que además representara esa diversidad, pero su recorrido y experiencia es casi más importante que lo simbólico”, añade.

La presentación de candidatos está abierta hasta el 11 de noviembre y los gobernadores prevén elegir al nuevo presidente o presidenta el día 20 de ese mes.

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Miguel Jiménez

Corresponsal jefe de EL PAÍS en Estados Unidos. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de Economía y Negocios, subdirector y director adjunto y en el diario económico Cinco Días, del que fue director.

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