La actividad de las empresas de la zona euro se contrae al mayor ritmo en casi dos años

Los sectores con un uso más intensivo de la energía son los que más pérdidas en la producción acumulan

Trabajadores en la fábrica de Ford en Almussafes, Valencia.
Trabajadores en la fábrica de Ford en Almussafes, Valencia.Mònica Torres

La actividad empresarial de la zona euro sigue retrocediendo lastrada por la inflación, el aumento en el coste de la energía y las presiones alcistas de los salarios. Se contrae al mayor ritmo en casi dos años, según el indicador PMI, el termómetro que más anticipa los cambios en las perspectivas económicas. La demanda se reduce por la subida de precios y según el economista jefe de S&P Global, Chris Williamson, “las empresas cada vez se inquietan más por los elevados niveles de existencias y ventas más débiles de lo esperado”. El sector manufacturero decrece por quinto mes consecutivo y todos aquellos subsectores que dependen especialmente de la energía para producir, caen a un ritmo no registrado —sin contar los meses de confinamiento— desde julio de 2012.

La actividad total de la zona euro, medido por el índice compuesto de gestores de compra, se situó en los 47,1 puntos, el dato más bajo de los últimos 23 meses —una cifra por encima de 50 puntos indica crecimiento y una inferior indica un retroceso de la actividad—, según el PMI, publicado por S&P Global Market Intelligence para medir el comportamiento de la actividad económica de las empresas del sector privado. Con respecto a septiembre, el PMI retrocede un punto, desde los 48,1 puntos. El PMI (Purchasing Managers’ Index) de la zona euro se elabora a partir de la encuesta a gestores de compra de más de 5.000 empresas pertenecientes al sector servicios y al sector manufacturero de la zona de los países de la moneda única. Es el índice que antes detecta los cambios de tendencia en el clima económico en el sector industrial.

Entre los factores que están detrás de esta desaceleración —que el informe califica como la más aguda desde 2013, excluyendo el periodo de confinamiento— está el alza en los costes de la energía, que obstaculiza los procesos de producción industriales, y las presiones alcistas de los costes de los salarios. La nota menos mala la pone la escasez de suministros que, según el documento, se está atenuando. Todas estas variables mantienen la confianza empresarial en el nivel más bajo de los últimos dos años.

Si se observa la evolución por sectores, la industria manufacturera es la que más se estanca, sobre todo en los subsectores de la fabricación de sustancias químicas y plásticos y de recursos básicos. El contrapunto lo ponen las empresas tecnológicas, de servicios industriales, farmacéuticas y biotecnológicas, que sí han registrado crecimiento. Si se atiende a la calificación del indicador, el PMI del sector manufacturero europeo se situó en 46,6 en octubre, frente a los 48.4 de septiembre. Tomando el indicador referido a la producción dentro de este sector, octubre deja un dato 44.2, frente a los 46,3 del mes anterior.

Retroceso del sector servicios

En la actividad comercial del sector servicios tampoco hay buenas noticias. El indicador retrocede desde los 48,8 puntos de septiembre hasta los 48,2 en octubre, marcando el mínimo de los últimos 20 meses. Pese a ello, el optimismo de los empresarios del sector aumentó ligeramente, impulsado en parte, por el alivio en la crisis de suministros. Los desabastecimientos se han visto reducidos, aunque en esto no solo ha influido la mejora en el transporte de mercancías, sino también el retroceso de la demanda, ya que la compra de insumos se situó, según el informe, en una de las tasas más bajas desde la crisis financiera mundial de 2008. Las empresas encuestadas en octubre confirmaron una mejora en la capacidad de transporte y una menor escasez de componentes. El aumento generalizado del coste de la vida, que retrae el consumo, y el endurecimiento de las condiciones financieras, que dificultan el acceso al crédito, son los principales problemas a los que se enfrenta el sector, según el documento.

Las principales economías europeas también sufren. Alemania registró el mayor recorte del dato de PMI de la zona euro: cae hasta los 44,1 puntos, su nivel más bajo desde 2009 (sin contar el parón de la pandemia). Tanto el sector manufacturero como el sector servicios sufrieron una evolución negativa, lastrados por la crisis energética, que preocupa especialmente a su sector industrial. En el caso de Francia, el PMI cae desde los 51,2 hasta los 50 puntos, lo que señala una ausencia de crecimiento en su economía. La caída de su sector manufacturero fue compensada por una expansión moderada del sector servicios, que evitó un retroceso en la actividad empresarial.

La tasa de creación de empleo se recupera ligeramente en Europa después de que en septiembre se ralentizara hasta sus mínimos en 18 meses. Sin embargo, el informe sostiene que la recuperación del empleo se estaría viendo afectada por un recorte de personal de algunas firmas, las cuáles estarían rebajando su capacidad de producción para adaptarla a un contexto de escasa demanda.

Finalmente, las previsiones para lo que queda de año tampoco son positivas y el economista jefe de S&P Global Market Intelligence sostiene que: “Parece probable que la economía de la zona euro se contraiga en el cuarto trimestre dado el panorama de creciente disminución de la actividad total y deterioro de la demanda observado en octubre”.

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