Maersk pacta con el Gobierno una inversión de 10.000 millones para producir metanol verde en España

El gigante danés de transporte de mercancías elige Andalucía y Galicia para establecer dos grandes centros de producción de combustible. El proyecto contará con fondos europeos y el Ejecutivo no descarta incluso participar como inversor

Un buque de Maersk fondeado, el pasado agosto, en el puerto de Hamburgo (Alemania).
Un buque de Maersk fondeado, el pasado agosto, en el puerto de Hamburgo (Alemania).Markus Scholz (Getty)

Maersk tendrá en España uno de sus principales centros de producción mundial de metanol verde, su mayor apuesta para descarbonizar su flota. El gigante danés, una de las mayores compañías de transporte de mercancías por mar del planeta, invertirá 10.000 millones en Andalucía y en Galicia para el desarrollo de dos de los “cinco o seis” núcleos de producción de este combustible neutro en carbono para alimentar sus ingentes necesidades energéticas. Ambos núcleos de fabricación de metanol, que tiene en el hidrógeno verde un ingrediente esencial, serán el segundo y el tercero de Maersk a escala global, tras el de Egipto, anunciado en marzo.

El proyecto, pactado de principio a fin con el Gobierno español, contará con fondos europeos —todavía sin cuantificar— y el Ejecutivo no descarta incluso participar como inversor, lo que sería una novedad. Fuentes gubernamentales calculan en entre 4.500 y 5.000 los empleos directos que se crearán en ambos emplazamientos, a los que habrá que sumar otros 40.000 indirectos y alrededor de 35.000 o 40.000 solo en la fase de construcción.

El Ejecutivo y Maersk han firmado este jueves un memorando de colaboración que contiene las líneas básicas del proyecto tras una reunión entre Pedro Sánchez y el primer ejecutivo de la compañía nórdica, Soren Skou, a la que también ha asistido la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, y el secretario general de Asuntos Económicos y G20 de la Presidencia del Gobierno, Manuel de la Rocha.

“Es un proyecto estratégico, de país: en el futuro, las rutas marítimas se van a reconfigurar en torno a grandes hubs que abastecerán a los barcos de combustible verde, y solo los países que apuesten por su producción van a estar bien posicionados. Para España es muy importante estar en la primera división del combustible marítimo”, explican estas fuentes, que emplazan a junio para hacer públicos más detalles sobre el proyecto, en el que también están involucradas tanto la Junta de Andalucía como la Xunta de Galicia.

Para producir metanol que lleve el apellido verde (y que se acerque a la neutralidad en carbono) se necesitan dos ingredientes: hidrógeno verde —un gas muy intensivo en electricidad de procedencia eólica o solar— y CO₂ biogénico —en muchos casos, capturado en plantas de biomasa—. Y en ambos frentes, España tiene todas las trazas para convertirse en una potencia continental e incluso global. El Ejecutivo de coalición se apoya en un estudio reciente del banco de inversión Goldman Sachs para afirmar que España es el país de Europa más competitivo para la producción de hidrógeno verde, un gas todavía no rentable, pero en el que descansan buena parte de las expectativas de descarbonización de los sectores —industria pesada— o ámbitos —aviación, transporte marítimo— en los que la electrificación no es posible a corto plazo.

Hasta 80 nuevos parques eólicos o fotovoltaicos

La energía necesaria en el proceso de electrólisis —con el que se genera hidrógeno verde— será generada en parques eólicos o fotovoltaicos impulsados por Maersk, ya sea por la vía de la titularidad directa o con contratos de suministro a largo plazo (PPA, en la jerga del sector). “Quieren hacer todo el proceso, controlar toda la cadena de producción del metanol”, apuntan desde el Ejecutivo, que calculan que la naviera requerirá de “entre 20 y 80″ nuevos parques eólicos o fotovoltaicos.

En 2030, cuando las dos plantas de producción de metanol estén operando al 100% de su capacidad de producción —al menos, sobre el papel—, la firma danesa necesitará cuatro gigavatios de potencia instalada para el proceso. Para ello, comprará instalaciones que ya están funcionando o en fase de tramitación y levantará otras de nuevas cuño, preferentemente cerca de los dos centros de producción. “Llevan meses garantizándose suelo para desarrollar estas instalaciones. Han echado los números y les salen”, deslizan las citadas fuentes. También firmará PPA con energéticas que operan fuera de Andalucía y de Galicia.

Tres fases, con opciones también para el amoniaco

El objetivo de Maersk —con más de 100.000 empleados en plantilla, una flota de 730 cargueros y una cuota de mercado cercana al 20%— y del Ejecutivo español es que, de los 12 millones de toneladas de metanol verde producido internamente que necesitará para su flota a finales de la década, dos salgan de sus plantas españolas. El desarrollo de ambas constará de tres fases: en 2025 solo una de ellas —aún se desconoce si la andaluza o la gallega— rondará las 200.000 toneladas de generación; en 2027, la suma de ambas —para entonces la segunda ya debería haber entrado en actividad, según la información preliminar— rondará el millón de toneladas, y en 2030 serán dos millones de toneladas en total.

Maersk y el Gobierno son conscientes de la incertidumbre tecnológica y de que el metanol verde es solo una de las dos opciones con más posibilidades de cuajar para la descarbonización de las barcazas que transportan contenedores a lo largo y ancho del mundo —la otra es el amoniaco, que también tiene origen en el hidrógeno verde—. Por ello, ambos han dejado la puerta abierta a que, en función de cómo evolucione el mercado, se redirijan sus infraestructuras en España a esa segunda alternativa. “El metanol parece que es la que va a triunfar. No obstante, entre la primera y la segunda fase se tomará la decisión sobre si la segunda planta es de uno u otro combustible”, subrayan desde el Ejecutivo.

El naval es uno de los sectores económicos más contaminantes y cambiar esta dinámica es, por tanto, fundamental si se quieren cumplir las metas de descarbonización. El compromiso de Maersk pasa por ser una empresa con cero emisiones netas en 2040, un objetivo que implica achatarrar o readaptar toda su flota (más de 700 buques), actualmente con motores alimentados por combustible de origen fósil. En esa apuesta, España tendrá un papel central.

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Sobre la firma

Ignacio Fariza

Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS. Ha trabajado en las delegaciones del diario en Bruselas y Ciudad de México. Estudió Económicas y Periodismo en la Universidad Carlos III, y el Máster de Periodismo de EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid.

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