Bruselas ultima su mecanismo para limitar el precio del gas en el mercado mayorista que estará en vigor un año

La Comisión Europea plantea un modelo de corredor dinámico en el que el tope se revisará mensualmente y se desactivará si ya no es necesario o hay riesgo de suministro, según un borrador de la propuesta al que ha tenido acceso EL PAÍS

Planta de gas de Open Grid Europe, en Alemania.
Planta de gas de Open Grid Europe, en Alemania.INA FASSBENDER (AFP)

La Comisión Europea ultima el diseño de su mecanismo para limitar los precios del gas en el mercado holandés Title Transfer Facility (TTF), el de referencia para los precios del gas natural en la UE y al que se vinculan la mayoría de los contratos. Bruselas, que prepara un modelo de regulación más amplio para desvincular el precio de la electricidad del gas, plantea un modelo de “techo de seguridad” para el precio de los derivados del TTF que se active si este alcanza un nivel previamente definido y si ese aumento no se corresponde con un incremento similar del mercado mundial, según un borrador del plan al que ha tenido acceso EL PAÍS. Bruselas no precisa todavía cuál será ese límite. El corredor dinámico temporal de precio estará en vigor un año, se revisará mensualmente y se desactivará si ya no es necesario o hay riesgo de suministro, según el documento de la Comisión Europea.

Se prevé que los ministros de Energía de los Veintisiete analicen ya la propuesta, que adoptará forma de proyecto normativo, en la reunión extraordinaria que mantendrán en Bruselas el próximo día 24. Tras semanas de anuncios pero poca acción, el Consejo Europeo y los responsables de Energía de los Estados miembro habían pedido más claridad y ambición a la Comisión Europea para dar forma a una propuesta concreta de tope de precio del gas que ayude a afrontar la escalada derivada de lo que Bruselas llama ya guerra energética del presidente ruso, Vladímir Putin, contra la UE.

Sin embargo, la idea de un tope ha suscitado el rechazo de Alemania y Países Bajos, que rehúyen la idea de intervenir el mercado. Tras semanas de negativas, ambos dejaron abierta una pequeña puerta a un límite en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los países de la UE a finales de octubre. Bruselas busca ahora avanzar en ese mecanismo y hallar la fórmula que complazca también a los más reacios y permita frenar los precios del gas sin poner en riesgo la seguridad del suministro y que, además, evite el efecto dominó en el mercado interno de la energía.

El documento de debate de la Comisión, que es más bien cauto y no demasiado ambicioso en sus propuestas, no deja claro cómo se decidirá el precio límite. No obstante, las referencias que hace al mes de agosto sugieren que ese techo estará lejos del nivel actual. Con esto, Bruselas busca fundamentalmente proteger el mercado de los saltos excesivos. La idea de la Comisión es que el límite entre en vigor automáticamente —para evitar burocracia y reuniones adicionales— si se cumplen dos condiciones: que el precio del TTF para los contratos de futuros para entrega en el mes siguiente supere un precio determinado durante un número de semanas determinado (y que está aún por decidir), y que ese aumento sea un valor atípico en comparación con el desarrollo de los mercados mundiales.

Con vistas a posibles cambios en la situación del mercado, y para poder reaccionar ante posibles consecuencias negativas no deseadas del límite de precio, dice la Comisión, deben incorporarse en la propuesta “salvaguardias eficaces” para garantizar que el mecanismo pueda suspenderse en cualquier momento si se producen graves perturbaciones del mercado que afecten a la seguridad del suministro y a los flujos dentro de la UE. Además, el Ejecutivo comunitario designará a la Agencia de la UE para la Cooperación con los Reguladores de Energía (ACER) como el organismo que vigile y revise mensualmente si se siguen manteniendo las condiciones para la activación del techo.

Bruselas cree que el corredor dinámico de precios del TTF puede tener un impacto en los precios y “disuadir el comportamiento especulativo futuro”, además de ayudar a limitar los episodios de precios excesivos como los de este verano. “No es una herramienta para reducir estructuralmente el nivel de precios, lo que solo puede lograrse mediante medidas adicionales de reducción de la demanda y del lado de la oferta”, dice la Comisión. Sin embargo, también advierte de los riesgos, como que el comercio de gas se traslade a mercados extrabursátiles no sujetos al mecanismo y que, en función del techo, algunos comerciantes busquen coberturas en otras jurisdicciones.

Mientras, este miércoles, un grupo de economistas de varios países de la UE ha firmado una carta abierta en la que remarcan que las medidas adoptadas hasta ahora por la Unión han sido insuficientes para contener el impacto de la crisis del gas en empresas y hogares y en la que proponen un paquete de políticas de gas de emergencia. La propuesta para hacer frente a la crisis que amenaza las economías europeas y la seguridad del suministro combina un precio máximo del gas en toda la UE con objetivos vinculantes de ahorro de gas y un fuerte incentivo de precio continuo para que los usuarios reduzcan su consumo.

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Sobre la firma

María R. Sahuquillo

Es jefa de la delegación de Bruselas. Antes, en Moscú, desde donde se ocupó de Rusia, Ucrania, Bielorrusia y el resto del espacio post-soviético. Sigue pendiente de la guerra en Ucrania, que ha cubierto desde el inicio. Ha desarrollado casi toda su carrera en EL PAÍS. Además de temas internacionales está especializada en igualdad y sanidad.

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