Si quieres emprender, este puede ser tu momento

Una crisis como la actual puede proporcionar también la ocasión idónea para poner en marcha un nuevo proyecto, pero hay que informarse bien y planificarlo con tiempo y adecuadamente

Cualquier momento puede ser idóneo para emprender, si la idea es buena y está bien planteada.
Cualquier momento puede ser idóneo para emprender, si la idea es buena y está bien planteada.Riccardo Annandale

Suele afirmarse que cualquier momento es bueno para emprender, si se tiene pasión por el proyecto que se aborda y se saben aprovechar las oportunidades que surjan en el mercado. Y, en ese sentido, la transformación social, económica, política y digital provocada por la pandemia no es diferente. Desde la Estrategia España Nación Emprendedora hasta la futura ley de empresas emergentes (o startups) y la reforma del sistema de cotización de los trabajadores autónomos, las reglas del juego se encuentran inmersas en un contexto de cambio que, según los expertos, fortalecerá el carácter emprendedor de un ecosistema empresarial que ha cambiado profundamente a lo largo de la última década.

“En los últimos 10 años, se ha desarrollado todo un abanico de players y agentes de apoyo públicos y privados, desde aceleradoras, incubadoras, venture builders, fondos de capital riesgo y redes de business angels al papel cofinanciador de las administraciones, una mayor vinculación entre la empresa tradicional y las startups a través de estrategias de innovación abierta y muchos de los ingredientes que necesitas para que un ecosistema innovador y emprendedor florezca”, afirma Iker Marcaide, emprendedor y fundador de Zubi Labs, iniciativa centrada en la creación de empresas con alto impacto social y ambiental.

Aunque suene paradójico, puede que la propia sensación de inseguridad de la pandemia haya acercado a numerosas personas al campo del emprendimiento y el trabajo autónomo. En junio de 2021, el número de afiliados al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) era de 3.132.246, tan solo 145.000 menos que en febrero de 2020. Unas cifras que, según César García Arnal, vicesecretario general de UPTA España, no sufrieron tanto los efectos de la pandemia por dos motivos principales: “Primero, porque las ayudas del Estado (la prestación por cese de actividad) ponían como condición que te mantuvieras dado de alta en el RETA; y segundo, porque hubo mucha gente que estaba en su zona de confort, asalariada, y que tanto con el confinamiento como con las restricciones posteriores se dieron cuenta de que su futuro y el de su familia dependían de decisiones de terceros, y que prefirieron tomar las riendas de ese futuro”. Gente que, explica, ha tenido tiempo de “pensar y estudiar esos proyectos que casi todos hemos tenido alguna vez en el cajón y que no nos habíamos atrevido a desempolvar, y hacer verdaderos estudios de viabilidad”.

¿Es un buen momento para emprender?

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“La pandemia ha afectado a todos, incluidas las startups, aunque la incertidumbre por el futuro siempre está en el ADN del emprendedor”, reflexiona Javier Jiménez, director general de Lanzadera, la aceleradora e incubadora de empresas impulsada por Joan Roig. “Pero incluso en contextos complicados como el actual, siempre hay oportunidades para emprender y crecer”. Aunque es importante hacerlo por los motivos adecuados: “Si es porque ves una oportunidad, esta ocasión es tan buena como cualquier otra. Pero si es por necesidad u obligación, porque solo te quedan dos meses de paro o porque “algo tienes que hacer...”, entonces deberías pensártelo, porque eso normalmente conlleva prisas y estas nunca son buenas en el emprendimiento”, recuerda García Arnal. Desde Lanzadera, por ejemplo, han impulsado varias iniciativas derivadas de necesidades surgidas por la covid, y el aumento de empresas en el área de la salud les ha llevado a crear un hub de innovación en el que grandes corporaciones plantean retos a las startups para que estas diseñen soluciones innovadoras con el apoyo de socios tecnológicos.

Uno de los factores que más pueden contribuir al éxito de una nueva empresa es prestar atención a las nuevas tendencias y formas de aportar valor a los clientes, especialmente cuando la crisis puede ocasionar una mayor morosidad y dificultad de acceso al crédito: resolver un problema a un cliente o encontrar una fórmula para hacerlo de forma más rápida, sencilla y económica. Y es ahí donde pueden resultar interesantes metodologías como Lean Startup, centrada en reducir tiempos y costes a la hora de poner en marcha una empresa: se trata primero de crear y transformar una idea en productos para luego medir la reacción y el comportamiento de los clientes y finalmente aprender si conviene perseverar o redefinir la idea de negocio. “Es fundamental tener contacto con el mercado y los potenciales clientes cuanto antes, porque las empresas existen cuando resuelven problemas y pueden tener ingresos con ello”, cuenta Marcaide.

Además, para el emprendedor, fundador también de Flywire, la primera empresa de origen español en cotizar en el índice Nasdaq, lo que se ha vivido en los últimos 10 años como revolución de la tecnología, se vivirá en los próximos 10 “como revolución de la sostenibilidad permeando todo el sector, empresa y producto. Cualquier emprendedor debería entender cómo esto puede afectar a sus modelos de negocio”. El perfil del emprendedor en España es hoy mayoritariamente el de un hombre de 34 años, con una titulación universitaria relacionada con disciplinas técnicas o STEM, procedente del trabajo por cuenta ajena (52 %) y con un interés innato por emprender (44 %), según datos de South Summit, plataforma global de innovación y conexiones de alto valor.

Desafíos para emprender

A pesar de los avances conseguidos en los últimos años, los expertos consultados para este reportaje coinciden en señalar amplios márgenes de mejora: “El emprendimiento en España todavía no está suficientemente reconocido por la sociedad. Centros de estudio, grandes empresas y administraciones públicas deberían considerar que una parte importante del futuro podría estar basado en innovación y tecnología con proyectos y empleos de alto valor añadido, si se apoyara firmemente el nacimiento de startups nuevas y disruptivas como están haciendo en otros países como Israel, Francia o Reino Unido”, señala Nacho Mas, CEO de Startup Valencia. A lo que Jiménez añade: “Se ha avanzado bastante, pero aún nos queda mucho por trabajar para alcanzar la cultura emprendedora de países como Estados Unidos... En España hay mucho talento y actitud hacia el emprendimiento, pero a veces tenemos limitaciones mentales y culturales; todavía pesan mucho el miedo al fracaso o las presiones por lograr “un trabajo seguro”.

Uno de los principales desafíos que los expertos identifican a la hora de emprender es el del exceso regulatorio: “Emprender no tiene por qué ser sencillo, pero al menos sí se deberían eliminar la gran cantidad de trabas y burocracia que no aporta ningún valor y desvía la atención y el foco de los emprendedores (…). Habría que ser más flexible en los primeros años, para lograr una mayor masa crítica de proyectos potentes que lo intentan teniendo el foco en lo que de verdad importa”, esgrime Mas. Un aspecto en el que insiste también Francesc Saldaña, presidente en Cataluña de AMCES, la Asociación Española de Mentoring: “Vamos muy retrasados en marcos laborales y legislativos que nos pongan al mismo nivel que otros países. ¿Cómo vamos a competir si tenemos cargas laborales o fiscales más altas que nuestros competidores?”

La seguridad social del propio emprendedor y de sus empleados, añade, puede representar un 37 % adicional de coste de personal. “En algunos países de nuestro entorno, por la creación de nuevos puestos se bonifica tanto la cuota del emprendedor como la general. Si se consiguiera aquí esa bonificación por un plazo de 12 o 24 meses, cumpliendo unos requisitos, sería un motor de generación de empleo”. Pero aún hay más aspectos a considerar, como la devolución del IVA del 21 % que suele conllevar la inversión inicial en un emprendimiento, un pago que ha de financiarse aunque Hacienda lo devuelva después. Otras posibles medidas podrían incluir deducciones fiscales al invertir en empresas de nueva creación o mejorar la fiscalidad de las plusvalías, tanto a nivel empresarial como personal.

Para Saldaña, el anteproyecto de ley [de startups] se ha quedado muy corto, al no contemplar de momento ninguno de estos aspectos, aunque sí se dan pasos en la buena dirección, como también reconoce Jiménez: “Por ejemplo, en el visado para los nómadas digitales, una fórmula interesante para atraer talento extranjero” que incluye una rebaja del 24 al 15 % en el tipo del impuesto sobre la renta de los no residentes que inicien su negocio en España durante los cuatro primeros años. En cualquier caso, apunta Saldaña, el impacto de las rebajas fiscales es siempre relativo, ya que las empresas suelen dar pérdidas en los primeros años.

“Hoy estamos en un nuevo mundo que se mueve a velocidad de vértigo, pero que también ofrece muchas herramientas y oportunidades (…). La globalidad es una realidad y ahora puedes desarrollarla desde el sofá de tu salón. El equipo y los aliados son determinantes, y ahora tú puedes tenerlos en cualquier parte del mundo y desarrollar cualquier tipo de innovación”, afirma por su parte María Benjumea, fundadora de South Summit. “A partir de ahí, tener éxito o no es una mezcla entre trabajo y suerte, pero no podemos olvidar que la suerte muchas veces no es azar, sino trabajar duro para convertir ese esfuerzo en oportunidades”.

“En nuestro país hay un gran talento y personas muy preparadas. Unimos conocimiento con creatividad, pero aún debemos mejorar en tres aspectos clave”, señala Saldaña: “crear equipos profesionales (y no solo atraer a amigos y familiares); constancia (para que las cosas pasen hace falta tiempo y aprender de los errores) y ser más ambiciosos”. Emprender, apunta, debería ser una salida profesional más de nuestro sistema educativo, como ocurre en muchos otros países donde existen verdaderos programas nacionales para nuevas empresas surgidas de las universidades.

Ayudas al emprendimiento

A la hora de emprender, existen numerosas ayudas a las que se puede acceder invirtiendo un poco de tiempo e interés. A nivel nacional, el Estado ofrece una bonificación en la cuota de la Seguridad Social en forma de tarifa plana, que en los primeros 12 meses es del 70 % (con lo que se abonan unos 60 euros mensuales), antes de pasar a ser del 50 % en los seis meses siguientes y del 30 % en los otros seis, aunque algunas comunidades como la de Madrid complementan esta reducción en la bonificación durante el segundo año de actividad. “A esta ayuda tienes acceso si no has sido autónomo en los tres años anteriores. Si, por el contrario, cobraste la tarifa plana en esos años, el plazo se amplía a cinco, y si eres menor de 35 años, la bonificación del 30 % se amplía a 18 meses”, explica García Arnal.

Pero el catálogo de ayudas, añade, es amplio, ya que casi todas las comunidades tienen prestaciones para el inicio de la actividad y las ayudas que antes estaban abiertas solo a pymes ahora también son accesibles a los autónomos personas físicas. “Y, según dónde, también hay ayudas para la consolidación, contratación, conciliación de la vida laboral y familiar, para el traspaso de tu establecimiento y que la actividad no muera y otros muchos aspectos como la industrialización, la digitalización, la transformación de puestos físicos en puestos de teletrabajo... Lo que pasa es que hay que estar pendiente de ellas”. Para informarse, se puede acudir a la correspondiente consejería de empleo o de promoción económica.

A la hora de emprender, García Arnal destaca la necesidad de poseer ciertos conocimientos del aspecto tributario y contributivo; saber con qué impuestos te vas a encontrar y cuáles son tus derechos y obligaciones con la Seguridad Social: “Hay que tener unos mínimos conocimientos para monetizar el servicio que vas a prestar. Y para ello, hay que saber qué gastos te vas a encontrar, cuánto te cuesta un trabajador y qué ingresos necesitas, para poderle poner un precio a tu trabajo. En definitiva, saber cómo hacer un plan de viabilidad del negocio que vas a montar”. Aunque no estar familiarizado con estos aspectos tampoco es un obstáculo insalvable, ya que, explica, las posibilidades de formación son numerosas: “Casi todos los ayuntamientos medianamente grandes tienen un centro de formación para el empleo en el que dan cursos de aprender a emprender, seguridad social, cursos prácticos de fiscalidad y asesores que te ayudan a hacer el plan de empresa, te dan horas de mentoring... En Madrid, por ejemplo, tienes Madrid Emprende”.

¿Es caro el régimen de autónomos?

Para García Arnal, la respuesta es clara: en absoluto. “Puede haber diferencias entre lo que se paga aquí y lo que se paga durante los primeros años en otros países de la UE. Pero también, en esa balanza, hay que poner las prestaciones sociales que disfrutas y compararlas con las de esos otros países de la UE o Estados Unidos, que no son ni parecidas”, incide. “En primer lugar, porque la prestación por cese de actividad no existe en ningún otro país de Europa. En segundo lugar, unas maternidades tan largas, o el accidente in itinere o en misión no existen en ningún otro país más que aquí. Y luego hay que hacer mucha pedagogía, porque aún nos viene a ver mucha gente que piensa que no tiene derecho a paro, a maternidad o a baja por enfermedad... Si en el régimen general yo gano 2.000 euros brutos, cotizo en base a eso. Pero si, como autónomo, gano muchísimo más, pero cotizo según la base mínima, tendré un nivel de prestaciones de acuerdo a esa cotización. Esa es la pedagogía que hay que hacer. Si tú cotizas toda la vida por 900 euros, te quedará una jubilación muy baja”.

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