Un pulido de mármol sostenible

BCNDT ha desarrollado un sistema para tratar el mármol de forma menos contaminante en un pueblo de Burgos

Piedras pulidas de BCDNT.
Piedras pulidas de BCDNT.

Jordi y Ramón Solá han dedicado toda su vida profesional al pulido de la piedra. Empezaron con una empresa familiar radicada en Barcelona, que vendieron en 2008. Luego pasaron a ser distribuidores de herramientas y en 2017 vieron un nuevo nicho en este mercado y decidieron emprender. Una vía más sostenible que sustituye el ácido oxálico, usado para pulir el mármol y otras piedras, por diamante sintético, más respetuoso con el medio ambiente. “Fuimos capaces de dar brillo al mármol con este nuevo producto que hasta ahora no se había conseguido. El abrasivo que hemos desarrollado no contiene sales, ni ácidos ni carburo de silicio, elementos más contaminantes”, apunta Jordi Solá. Un emprendimiento que además quisieron hacer lejos de la gran ciudad y para el que se arriesgaron en Villahoz, un pequeño pueblo de Burgos, con el que tenían arraigo familiar, y que engrosa la lista de municipios de la llamada España vaciada, con poco más de 300 habitantes censados.

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Mientras Ramón Solá siguió dirigiendo parte del negocio desde Barcelona, el otro hermano Solá se trasladó hasta allí a montar la fábrica. Un cambio que tras nueve años de residencia y cuatro con la empresa en esta ubicación, muestra como todo han sido ventajas. “Tardaba dos horas en llegar al trabajo, ahora dos minutos. Además, todo fue fácil. Burgos está bien situado en la península, tiene una industria fuerte y variada, y hay proveedores de cualquier cosa que necesitábamos. Lo teníamos todo a mano”, señala Solá. Ahora cuenta con cuatro empleados, de los que tres están en Villahoz. “Aquí hay mucho talento y si hubiera más trabajo se quedaría más gente joven. Nos gustaría llegar a ser seis o siete personas en plantilla”, añade. En 2019 contactaron con la aceleradora burgalesa Polo Positivo promovida por cinco empresas de la provincia: Grupo Antolín, Aciturri, Gonvarri, Fundación Pascual y Fundación Caja Burgos. Esta última institución ha sido la mentora de su proyecto, para el que ha aportado unos 60.000 euros, de los 150.000 que han desembolsado los hermanos Solá para la puesta en marcha de BCNDT.

Entre sus clientes están algunas de las grandes empresas de tratamiento y transformación de la piedra como Levantina, Cosentino o Cupa Stone. Unos clientes que suponen el 50% de su facturación, que junto a la otra mitad que llega desde países como Turquía, Argelia, Alemania o Portugal, suman los 290.000 euros que contabilizaron en 2020, con un margen de beneficio del 4%. Una cifra algo más baja que en 2019, en el que los ingresos fueron de 360.000 euros. “La covid nos afectó muchísimo, no pudimos viajar ni ir a ferias a enseñar el producto. Nuestra previsión apunta a que este año será parecido al anterior, pero creemos que en 2022 la cifra despegará”. Entre sus proyectos está mantener el negocio nacional pero, sobre todo, potenciar la exportación, a países como Rusia, “con un gran mercado para la piedra”. También quieren diseñar nuevos instrumentos de pulido con base metálica en lugar de resina.


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