El gran ganador de la escasez de chips en el mundo

El grupo holandés ASML vale en Bolsa 265.000 millones gracias a su posición de dominio en la venta de máquinas para la fabricación de semiconductores

Ensamblaje de una máquina de ASML.
Ensamblaje de una máquina de ASML.Bart van Overbeeke (ASML)

El mundo vive una crisis de semiconductores. Múltiples sectores, desde automóviles a videojuegos, son incapaces de responder a la demanda de los consumidores ante la carestía de chips. En este contexto de desabastecimiento hay una empresa que se frota las manos: ASML. Desconocido para el gran público, este gigante neerlandés acumula una subida en Bolsa del 300% en los últimos tres años y ya es, con una capitalización de 265.000 millones de euros (más de dos veces el tamaño de Inditex), una de las empresas europeas más valiosas. ¿Su secreto? Proporcionar a los fabricantes de semiconductores máquinas —basadas en sistemas de litografía— clave para su producción.

“La demanda sigue siendo muy alta en toda nuestra cartera de productos. Esto es un reflejo de un mercado centrado en respaldar la creación de la infraestructura necesaria para la economía digital”, decía el pasado mes de agosto su consejero delegado, Peter Wennink, durante la presentación de los resultados semestrales. En los primeros seis meses del ejercicio, ASML incrementó sus ventas un 45%, hasta los 8.384 millones, y ganó 2.369 millones, un 107% más. Estas cifras parecen solo un anticipo de lo que se avecina. La compañía celebró a principios de octubre su día del inversor, donde avanzó que su previsión es que la facturación crezca a un ritmo medio anual del 11% durante la próxima década.

Una de las ventajas con las que cuenta ASML, y que le permiten tener tanta confianza en su potencial a medio y largo plazo, es la altísima cuota de mercado que tiene en muchos de sus productos, llegando a situaciones de monopolio en algunos de los modelos más avanzados. “Las previsiones de crecimiento que ha dado nos parecen razonables, dadas las barreras de entrada que supone la extrema complejidad de la fabricación de los nuevos equipos, las inversiones y el tiempo necesario para su desarrollo”, destacan los analistas de Banco Sabadell en un reciente informe.

La economía avanza a pasos agigantados hacia su digitalización. Tecnologías como la inteligencia artificial, la implantación del 5G o los procesos de robótica mantendrán elevada la demanda de chips en los próximos años. Taiwan Semiconductor Manufacturing, uno de los principales clientes de las máquinas de ­ASML junto a Samsung Electronics e Intel, ya ha avanzado que invertirá 100.000 millones de dólares (unos 86.200 millones de euros) en los próximos tres años para incrementar su capacidad de producción de semiconductores.

Alta precisión

La compañía con sede en Veldhoven se ha convertido en una pieza clave en el engranaje tecnológico mundial. La última tendencia que ha consolidado su liderazgo es la técnica de litografía ultravioleta extrema (EUV, según sus siglas en inglés). Este tipo de máquinas permiten a los fabricantes desarrollar chips con un tamaño de menos de 10 nanómetros, es decir, 10.000 veces más delgado que un cabello humano. Una máquina EUV vale cerca de 200 millones y la empresa espera que los pedidos superen las 70 unidades anuales en 2025. Su láser emite luz ultravioleta extrema capaz de desarrollar chips cada vez más sofisticados para teléfonos móviles u otros dispositivos electrónicos.

“El monopolio de ASML sobre la tecnología ultravioleta extrema y el papel clave en la aplicación de la ley de Moore [principio según el cual cada dos años se duplica el número de transistores en un microprocesador] lo convierten en uno de los actores más importantes, no solo dentro de la cadena de suministro de semiconductores, sino en todo el ecosistema tecnológico mundial”, responde por correo electrónico Shaon Baqui, analista de Janus Henderson.

El mundo se encamina a un pulso geopolítico en el campo de la tecnología y una pieza del tablero tan relevante como ­ASML no es ajena a este contexto. Recientemente, y ante las presiones de EE UU, el Gobierno de Países Bajos retiró la licencia de la compañía para exportar sus máquinas EUV a China. Sin embargo, los expertos creen que ASML terminará beneficiándose de esta vuelta hacia el nacionalismo tecnológico. “El hecho de que diferentes regiones estén apostando por una soberanía tecnológica tendrá un impacto positivo en la compañía. EE UU, Europa y China ya han anunciado planes de inversión de 52.000, 15.000 y 80.000 millones de dólares respectivamente en los próximos tres años”, explican los analistas de Goldman Sachs en una nota a sus clientes. Parece que ni una guerra fría tecnológica enfriará el calentón en Bolsa de ASML.

Un cobertizo con goteras

En 1984, Philips y Advanced Semiconductor Materials International crearon una nueva compañía centrada en el desarrollo de sistemas de litografía para el creciente mercado de semiconductores. Llamaron a la nueva empresa ASM Lithography. “Los comienzos fueron en un cobertizo con goteras junto a la sede de Philips en Eindhoven”, según describe la compañía en su página web. Ese proyecto es hoy un gigante con más de 28.000 empleados y presencia en 16 países. Los dueños actuales de la compañía no son los grupos fundadores, sino los grandes fondos de inversión globales. Capital Group es el máximo accionista con el 6,83% del capital, según datos de Bloomberg; el segundo, BlackRock (5,21%), y el tercero, Baillie Gifford (4,42%). Sus principales mercados están en Taiwán (35% de las ventas), Corea (31%) y China (17%).

Sobre la firma

David Fernández

Es el jefe de sección de Negocios. Es licenciado en Ciencias de la Información y tiene un máster en periodismo por EL PAÍS-UAM. Inició su carrera en Cinco Días y desde 2006 trabaja en EL PAÍS, donde se ha especializado en temas financieros. Ha ganado los premios de periodismo económico de la CNMV, Citigroup, Aecoc y APD.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS