Tecnología para cuidar de los mayores

Senniors atiende a 700 clientes y prevé alcanzar una facturación de tres millones de euros en su primer año de vida

Claudia Gómez y Diego Abad, fundadores de Senniors.
Claudia Gómez y Diego Abad, fundadores de Senniors.

Cuando cumplieron 30 años, Claudia Gómez y Diego Abad se plantearon una duda. ¿Cómo serían los cuidados que ellos recibirían cuando fueran mayores? Observaron a su alrededor y se fijaron en cómo era la atención a sus familiares. Decidieron entonces volcar su experiencia profesional y personal en dibujar un proyecto donde incluirían todo aquello que deseaban para sí mismos. “La inmensa mayoría de personas sueña con seguir viviendo en su propia casa. Creemos que se puede hacer realidad combinando el factor humano con el tecnológico”, dice Gómez. Hoy, a sus 34 años, es la directora general de Senniors, start-up que nació tras darle muchas vueltas a aquella pregunta inicial. En menos de un año, han multiplicado su plantilla por nueve, pasando de 4 personas a finales de noviembre pasado a las 37 actuales. En este primer año de vida la compañía acumula crecimientos del 22% mensual en su negocio y va camino de facturar tres millones de euros. Sus cuentas aún están en rojo, pero esperan lograr sus primeros beneficios en 2023.

El trayecto hasta la creación de Senniors fue largo. Los fundadores pasaron cuatro años dándole vueltas a un proyecto que surgió como apéndice de su primera compañía, Empleada en Casa, intermediaria entre quienes necesitan una trabajadora de hogar y quienes se postulan para serlo. Con ese conocimiento en la gestión de una inmensa comunidad de personas, saltaron a los cuidados de mayores y dependientes. Pero fueron más allá. No querían hacer solo de mediadores, buscaban marcar diferencias. “Queríamos mantener la caricia, la cercanía, los vínculos, el cariño, la profesionalidad. Y, a la vez, potenciar la presencia de la tecnología”, recuerda Gómez, que ha desarrollado parte de su carrera laboral en Estados Unidos, donde trabajó para distintos despachos y la Fiscalía General de Los Ángeles tras licenciarse en Derecho y Administración y Dirección de Empresas.

Proceso

Cuando un cliente se pone en contacto con Senniors arranca un sencillo proceso. El primer paso consiste en una valoración sociosanitaria del paciente, realizada por un equipo multidisciplinar formado por neuropsicólogos, terapeutas ocupacionales o trabajadores sociales. Juntos diseñan un programa de cuidados que analiza las necesidades actuales y futuras de la persona. Ahí nace la figura de un coordinador social, que ejerce de asesor sanitario, y con esos ingredientes, incluida la familia, analiza si una persona realmente necesita tres turnos de cuidadores para estar 24 horas atendida o si hay formas menos invasivas de realizar una atención ideal. “La voz del paciente está siempre muy presente: su opinión es básica para establecer el diseño definitivo de los cuidados”, apunta la directora general. Senniors cuenta con una comunidad de 20.000 cuidadoras en España segmentadas según su experiencia y formación, y sus algoritmos facilitan saber quién es la ideal para cada usuario. Para el resto de profesionales, como logopedas o fisioterapeutas, tiran de terceros.

Una vez establecido el programa y equipo humano, es el turno de la tecnología. Tensiómetro, glucómetro, termómetro, báscula, pulsómetro o cualquier otro aparato transmite datos a Senniors. Esa constante monitorización y la instalación de sensores —por ejemplo, para controlar el sueño— permiten que, ante cualquier métrica extraña, salte una alarma. “Nos ayuda a prevenir e incluso a predecir qué puede ocurrir”, subraya Gómez. Son, eso sí, elementos tecnológicos sencillos para los pacientes: los aparatos son los mismos a los que ya están familiarizados, solo que se conectan a una aplicación o a un router por bluetooth para enviar los resultados. Con ellos se elabora un informe para mostrar al médico de cabecera y a los familiares.

Senniors se ha aliado con otras firmas —humanITcare, Docline y Fitbit—, que desarrollan las monitorizaciones, las consultas por videollamada, el hospital virtual, los chats médicos, etcétera. “En California entendimos la importancia de asociarnos a otras empresas para dar una solución conjunta y ser los mejores”, dice Gómez, que ultima los detalles para abrir una ronda de inversión para afianzar sus cimientos. La compañía tiene 700 pacientes, la mayoría con enfermedades como párkinson, alzhéimer y otras demencias. Se ubican principalmente en las ciudades donde tienen oficinas físicas: Madrid, Barcelona y Málaga.


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