Sin noticias del ‘rally’ de fin de año en las Bolsas

Los expertos creen que es poco probable ver revalorizaciones consistentes a corto plazo por la incertidumbre económica

Vista del panel del Ibex 35 en la Bolsa de Madrid.
Vista del panel del Ibex 35 en la Bolsa de Madrid.Ana Bornay (EFE)

Las Bolsas, estadísticamente, suelen disfrutar de subidas en el último tramo del año. Es lo que se conoce en el mercado como rally de fin de año, que es particularmente intenso en los últimos días del curso. ¿Se repetirá esta vez este fenómeno? Los expertos son bastante escépticos a pesar de que los índices de acciones acumulan caídas desde enero que van desde el 20% al 30%.

Natalia Aguirre, directora de análisis de Renta 4, explica que “aún no hay visibilidad” en los datos económicos como para hacer este tipo de predicciones. “No sabemos muy bien dónde estamos. Nos hemos vuelto, al igual que los bancos centrales ‘datodependientes’ y el punto de inflexión a las caídas actuales llegará cuando se conozca el techo de la inflación y se moderen los discursos de la Reserva Federal o el BCE”, argumenta.

Sin embargo, como apunta esta experta es posible vivir rallies alcistas en mercados bajistas como ha ocurrido este mismo año entre mediados de julio con un Ibex 35 en 7.780 puntos que alcanzó los 8.500 puntos en el ecuador de agosto para comenzar una caída rápida hasta los 7.400 puntos en los que ahora nos movemos. ¿Veremos una de estas subidas en Navidad y comienzos de 2023? Sería necesario, como ocurrió en julio, conocer un buen dato de inflación y un cierto aguante de los resultados empresariales —este pasado viernes comenzaron a publicarse los del tercer trimestre del año— que permitan un movimiento alcista.

Los analistas de Bankinter también verían pasajera esta recuperación: “Los rebotes serán inconsistentes y poco fiables mientras no terminen las revisiones a la baja de las estimaciones macro y de los resultados empresariales”. Y añaden: “Por ahora y aún durante un tiempo, las expectativas sobre el ciclo económico global continuarán revisándose a la baja en términos de crecimiento y empleo, mientras que al alza en lo que a inflación y tipos de interés se refiere”, indican en su informe para fin de año.

Tampoco ve cerca el suelo de las Bolsas el experto de la plataforma eToro, Javier Molina. “Los mercados están digiriendo poco a poco el mal momento de la economía. El ciclo malo seguirá por el deterioro de los beneficios empresariales y del mercado laboral”. Eso sí, Molina no descarta en el fin de año una mejoría en el sector financiero y en los valores energéticos, pero cree que seguirán mal las compañías ligadas al consumo y aquellas muy endeudadas “porque como dijo la Reserva Federal, la subida de tipos ha venido para quedarse un tiempo”, apunta.

Pese al pesimismo reinante y la falta de visibilidad, las alzas propias de la Navidad y el año nuevo están basadas en hechos objetivos que acontecen con el cambio del año. Desde la firma Admirall Markets apuntan varias causas. Una de las más habituales es la fiscalidad: los inversores venden las acciones con pérdidas para hacer minusvalías en su declaración de la renta y, al mismo tiempo, compran esas mismas acciones de las que esperan futuras subidas, provocando que las acciones débiles se revaloricen y contagien a las más fuertes. Esta práctica fue eliminada en España. La normativa actual exige que transcurran dos meses entre la venta y compra de una misma acción o de un fondo de inversión para poder compensar las pérdidas con otras ganancias obtenidas. Pero en otros mercados son práctica habitual. También se apunta a que el periodo vacacional de las fiestas navideñas deja a menos grandes inversores bajistas activos en los mercados (los que apuestan por las caídas) facilitando las subidas. Y el menor volumen de negocio ayuda a provocar alzas en los valores con menos dinero que en sesiones normales.

Reorganización

Son, además, días de empezar a reordenar y crear carteras y hacer las apuestas para el siguiente año, lo que lleva a muchos inversores a tomar posiciones en las Bolsas. Y, cómo no, se trataría de una profecía autocumplida de muchos inversores que aprovechan esos días de ganancias para sacar un rendimiento casi seguro, según las estadísticas.

Álvaro Blasco, socio de atl Capital, aunque considera pequeñas las posibilidades de un rebote alcista a final de año, sí ve elementos para la entrada de dinero fresco en diciembre. “Está el dinero de los fondos de pensiones que en diciembre reciben las mayores aportaciones del año”. Además, Blasco cree que después de unas caídas tan fuertes en el mercado, en la reestructuración de las carteras para 2023 se va a intentar compensar las pérdidas sufridas “y la única vía es la Bolsa”. También los propios asesores recomendarán a sus clientes volver a mirar al mercado de cara al año próximo. “Cada uno con su perfil de riesgo, pero lo lógico es que se incremente la presencia en Bolsa y esta entrada de dinero eleve los precios”, concluye.

Otro de los tradicionales factores alcistas ha sido el llamado maquillaje que hacen las empresas en sus cotizaciones de cara a final de año. Un retoque que busca moderar las pérdidas o elevar las ganancias y que la autocartera hace posible, siempre ateniéndose a la legalidad y la transparencia exigidas por el supervisor. Sin duda, factores estacionales de peso pero que un mercado bajista tan intenso como el actual puede evaporar sin despeinarse.

El suelo que se hace de rogar

El suelo de los mercados de acciones es la piedra preciosa a descubrir. Saber cuándo hay que empezar a invertir, o sea, cuándo se ha terminado el mercado bajista y comienzan las subidas. Algo que los analistas de Bankinter califican de empeño vano: “Es imposible vender en máximos y comprar en mínimos, por lo que lo más razonable es reposicionarse progresivamente para así poder beneficiarse de precios atractivos con una perspectiva de 12 o 24 meses”. Para Antonio Aspas, socio y consejero-secretario de Buy & Hold, ya es un buen momento para entrar en Bolsa. “Eso no quiere decir que quizá mañana no vaya a ser mejor, sino que, si un inversor está invertido a largo plazo, su rentabilidad se verá poco afectada por el punto de entrada”. Y añade: “estar en liquidez en este momento supone perder cerca del 10% del poder adquisitivo por culpa de la inflación. Incluso a pesar de la volatilidad, está demostrado que uno de los activos que mejor protege frente a la inflación a largo plazo es la renta variable”. 


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