Sector editorial
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La unión de Penguin y Simon & Schuster: una novela de amor que queda en el aire

Un juez anula la integración de ambos grupos editoriales porque perjudicaría la retribución de escritores como Stephen King

El escritor Stephen King, en una imagen de 2015.
El escritor Stephen King, en una imagen de 2015.Lou Rocco (Disney General Entertainment Con)

Un acuerdo frustrado entre editoriales podría suponer el inicio de un periodo complicado para las fusiones y las adquisiciones. Un juez estadounidense paralizó el lunes la adquisición por parte de Penguin Random House de su rival Simon & Schuster por 2.200 millones de dólares después de que el Departamento de Justicia afirmara que limitaría injustamente las retribuciones a algunos de los principales autores, como Stephen King.

El propietario de Penguin, el grupo de medios de comunicación alemán Bertelsmann, va a recurrir. Pero si se mantiene la sentencia, puede que las futuras fusiones se aprueben en función de sus consecuencias tanto para los trabajadores como para los clientes. El año pasado, los reguladores presentaron una demanda para impedir que Penguin Random House comprara la división de libros de Paramount Global por una razón poco ortodoxa: que la combinación reduciría los pagos a los escritores. Las editoriales compiten a menudo entre ellas por los autores que más venden. Si se elimina esa competencia, habrá menos incentivos para los escritores, lo que disminuirá la selección de libros que salen al mercado. Como afirmaba King, el autor de libros de terror, en su declaración escrita en la que se oponía al acuerdo, es parecido a “un marido y una mujer que compiten entre ellos por la misma casa”. Penguin Random House ya es un gigante en EE UU. Si añadiera Simon & Schuster, poseería el 70% del mercado literario de no ficción, según NPD Book Scan.

Se podría sostener razonablemente que la combinación tendría la capacidad de incrementar los precios para los consumidores, que es el argumento habitual contra los grandes acuerdos, y el que emplearon las autoridades antimonopolio contra la oferta de AT&T de 2011 para adquirir T-Mobile US, su rival del sector de las telecomunicaciones. Esta vez, los litigantes antimonopolio han adoptado un planteamiento novedoso. El argumento de que una editorial gigantesca podría suprimir la retribución a un autor es poco frecuente, pero encaja con los esfuerzos generales del Gobierno de Joe Biden por rediseñar los principios de la competencia teniendo en cuenta a una base amplia de partes interesadas. Esa estrategia ha tenido resultados desiguales.

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