Subida generalizada de las notas de corte tras la selectividad más multitudinaria

La calificación mínima de acceso a la Universidad aumenta en siete de cada 10 carreras tras el reparto provisional de plazas. En casi un centenar de titulaciones ha estado por encima del 13

Un grupo de estudiantes hace el examen de selectividad en una cancha deportiva de la Universidad Pública de Navarra, el pasado mes de junio.
Un grupo de estudiantes hace el examen de selectividad en una cancha deportiva de la Universidad Pública de Navarra, el pasado mes de junio.Cedida UNAV (EFE)

Cuantos más estudiantes compitan por las mismas plazas universitarias, más difícil será conseguir un puesto en la carrera deseada. Esta indiscutible simpleza hacía prever que este año, tras la selectividad más multitudinaria que se recuerda (más de 225.000 aspirantes), con casi la misma tasa de aprobados de cursos precedentes (93%), la competencia en las universidades públicas españolas iba a ser más feroz que nunca. Y así ha sido. Lo empiezan a dejar claro las cifras de preinscripción: por ejemplo, de los 124.000 alumnos que han solicitado plaza en los campus de Madrid y Cataluña, la han conseguido en alguna de las opciones que había demandado el 73,8%; el año pasado fue el 80,5%. Pero, sobre todo, lo evidencia el aumento generalizado de las notas de corte, es decir, la calificación más baja con la que un estudiante logra acceder a una carrera. Las cifras concretas variarán cuando se cierre definitivamente la matriculación, pero, de momento, la fotografía que dejan las primeras asignaciones de plazas, al compararla con el mismo momento del proceso de hace un año, es transparente: las notas de corte han subido en casi siete de cada 10 carreras, según la estimación hecha por este periódico a partir de los datos recopilados de todas las universidades públicas menos la del País Vasco (que solo ha difundido la información de los títulos más disputados) y la Politécnica de Cartagena.

En ese contexto, ya no vale con tener buena nota, sino que hace falta una excepcional para acceder, al menos en el primer intento, a un número enorme de carreras: en 98 de ellas (contando cada título en cada facultad y cada universidad) ha sido necesario más de un 13 sobre 14 (la máxima calificación, ya que se pueden obtener hasta cuatro puntos extra haciendo exámenes voluntarios en selectividad). El año pasado, hubo una treintena de títulos en esta fase del proceso en los que fue necesario más de un 13 para acceder. En otras 558 carreras ha hecho falta este año entre 11 y 13; el pasado fueron 377, según los datos recopilados de más de 2.500 titulaciones.

En cuanto al listado de las más inaccesibles, 15 de las 20 titulaciones con la nota más alta de momento son exactamente las mismas que ocuparon esos puestos el año pasado, comenzando por la primera, la ya clásica de Física y Matemáticas en la Complutense de Madrid: el nuevo alumno con peor calificación para el próximo curso tiene un 13,875. Las dobles titulaciones, y sobre todo las que incluyen las matemáticas, siguen estando muy presentes entre las más demandadas, junto a las que combinan las Relaciones Internacionaes con Administración y Dirección de Empresas, Derecho o Economía e, inmediatamente después, clásicos como Medicina.

CarreraUniversidadNota (provisional)
Matemáticas y FísicaComplutense13,875
Matemáticas y FísicaGranada13,829
Lenguas Modernas y Traducción e Interpretación (con reserva de plaza en el máster)Alcalá13,828
Física y MatemáticasZaragoza13,784
Estudios Internacionales y Derecho (bilingüe)Carlos III13,684
Ingeniería Informática y MatemáticasComplutense13,650
Física y MatemáticasCantabria13,650
Biotecnología y FarmaciaSalamanca13,611
Física y MatemáticasValencia13,590
Ingeniería Informática y MatemáticasAutónoma de Madrid13,571
Matemáticas y FísicaSantiago13,565
Estudios Internacionales y Economía (en inglés)Carlos III13,551
Física y MatemáticasSalamanca13,541
Biomedicina Básica y ExperimentalSevilla13,534
Física y MatemáticasValladolid13,528
Física y Matemáticas (Cerdanyola del Vallès)Autónoma de Barcelona13,528
Física y Matemáticas (Barcelona)Barcelona13,506
Ingeniería Informática (Tecnología Informática) y MatemáticasSevilla13,500
Estudios Internacionales y Administración de Empresas (en inglés)Carlos III13,500
Ingeniería Informática (Tecnología Informática) y MatemáticasSevilla13,500
Fisioterapia y Ciencias de la Actividad Física y del DeporteSevilla13,498

Hay que tener en cuenta que la dificultad de entrada depende de la demanda, es decir, del número de aspirantes, pero también de la oferta de plazas. Por ejemplo, de Física y Matemáticas en la Complutense se ofrecen una veintena de puestos nuevos en primero cada año, mientras que en Medicina en Murcia (cuya nota inicial de corte ha sido de 13,442) son 200.

En todo caso, la situación este año es ciertamente atípica. Tras el cierre de institutos durante casi un trimestre por culpa de la crisis sanitaria de la covid, las comunidades levantaron la mano a la hora de evaluar a los alumnos de segundo de Bachillerato, lo que desembocó a su vez en esa selectividad más multitudinaria que nunca: 225.000 aspirantes. Después, ya sea por las facilidades incorporadas en el formato de los exámenes para compensar la suspensión de las clases (los aspirantes pudieron elegir entre más opciones de preguntas) o porque los bachilleres llegan perfectamente preparados del instituto, lo cierto es que aprobaron casi todos, algo más del 93%, lo cual ha hecho que acaben compitiendo por las mismas plazas en las universidades unos 28.000 jóvenes más que el año pasado (sin contar todavía la repesca tras el examen de recuperación). En el curso 2018-19, las universidades públicas ofertaron 246.144 plazas, según las cifras oficiales del Ministerio de Universidades.

Todo ha confluido, en fin, en una especie de “experimento natural” en el que, según apuntaba hace unas semanas a este diario el profesor de la Autónoma de Madrid Francisco Javier Murillo, “quizá se haya dado la posibilidad de entrar a la Universidad a estudiantes que en otra situación no hubieran podido hacerlo”. Pero lo cierto es que, de momento, no se puede señalar una u otra carrera que en general haya sido rescatada de los puestos de cola en esta nueva situación, pues como viene ocurriendo desde hace años, para la práctica totalidad de titulaciones se pueden encontrar ejemplos de calificaciones modestas, medias y altas dependiendo de la universidad. Así, lo que sí se puede apreciar este año es cómo han subido algunas carreras en algunas facultades donde el año pasado bastó para entrar un aprobado raspado, es decir, el 5, o poco más: por ejemplo, el doble grado de Ingeniería Telemática e Ingeniería Informática y Tecnologías de la Información en el campus de Mérida de la Universidad de Extremadura (10,77), Ingeniería Química en Salamanca (9,404), el grado en Educación Primaria en el campus de Ibiza de la Universidad de las Islas Baleares (8,633) y Pedagogía en Oviedo (7,920).

Pero, en general, en la mayoría de carreras ha subido un poco la nota desde el punto en que estaba, es decir, que la situación ha tirado del conjunto hacia arriba. De tal modo que, si el año pasado la nota de corte fue un aprobado raspado en el 29% de las titulaciones, esta vez ha sido el 21%, siempre según la muestra recopilada por este diario.

Sí llama la atención, en este contexto, el caso de la Universidad Carlos III de Madrid. Allí, a la espera de los datos definitivos, ha hecho falta un 12 de media para entrar en el 40% de sus titulaciones. En ocho de sus carreras ha sido más de 13: Filosofía, Política y Economía; Ingeniería Física e Ingeniería en Tecnologías Industriales; Estudios Internacionales y Ciencias Políticas; Estudios Internacionales y Derecho; Estudios Internacionales y Economía; Estudios Internacionales y Administración de Empresas; Ingeniería Física; Ingeniería Aeroespacial; Grado Abierto UC3M en Ingeniería, todos ellos con docencia bilingüe o en inglés. Con los datos provisionales, las notas de corte han subido al menos una décima en el 96% de sus carreras.

Pruebas de selectividad, el pasado mes de julio, en la Universidad de Sevilla.
Pruebas de selectividad, el pasado mes de julio, en la Universidad de Sevilla.Europa Press

Frustraciones y listas de espera

Tras las adjudicaciones provisionales de plazas, las cosas pueden cambiar mucho, pues los alumnos solicitan varias carreras y pueden cambiar de opinión en el último momento a la hora de hacer la matrícula definitiva. Mientras tanto, los que se han quedado fuera de la carrera soñada se aferran a las listas de espera. Marina, estudiante valenciana de 18 años, está en el puesto 117 de la lista de espera de Enfermería en la Universidad de Valencia. Tiene un 11,8 y ahora mismo la nota de corte está en 12,251. “Me han dicho que en Enfermería normalmente se mueve mucho, pero como este año es todo tan raro...”, cuenta por teléfono. Marina tenía muy claro desde segundo o tercero de la ESO que quería estudiar Medicina, y estaba en buena posición para conseguirlo después de salir del Bachillerato con una media de 9,1, pero se le torcieron las cosas por un tropezón en el examen de Matemáticas en selectividad. Por eso pensó en Enfermería, pues la nota que finalmente obtuvo le habría dado de sobra el año pasado. Ahora, mientras aguarda noticias sobre la lista de espera, se ha matriculado en Fisioterapia, cuya nota de corte se ha quedado 11,75. “Al principio no lo estaba, pero me he informado y voy más contenta”, explica.

En las últimas semanas, las redes sociales como Twitter han ido recogiendo historias de frustraciones y listas de espera como la de Marina. Y, como la suya, no se trata de que haya muchos alumnos que se vayan a quedar sin estudiar en la Universidad, sino sin estudiar la carrera que querían a no ser que se esperen para internarlo de nuevo al año que viene.

Yanira Ramos, barcelonesa de 19 años, cambió de opinión y, en vez de optar finalmente por la carrera sanitaria para la que había estado preparando en el bachillerato, rellenó sus tres opciones de petición de plaza guiada por su creciente interés por la historia y la política: 1. doble grado de Derecho y Ciencias Políticas; 2. Derecho; y 3. Ciencias Políticas. Pero su magro 6,294 (al cambiar de opción de ciencias de la salud a sociales, los puntos del examen extra no le contaron) no le llegó ni para la última, cuya nota de corte no había llegado al 6 desde hace más de un lustro. “Ahora tengo asignada una plaza en Lingüística en la Universidad de Barcelona (mi cuarta opción), pero prefiero esperar a la segunda asignación, que es en septiembre, a ver si así pudiera entrar a alguna de mis tres preferencias anteriores; en Ciencias Políticas me quedé a las puertas”, explica.

Javier Navarro, bilbaíno de 21 años, admite que se confió. Terminó un grado superior de FP de Guía, Información y Asistencias Turística con una media de 9,23 y no se presentó para subir nota porque otros años le hubiera dado de sobra para entrar en Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad del País Vasco (los graduados de FP superior tienen acceso directo a las carreras; compiten por las plazas con los bachilleres con su nota del ciclo, que pueden mejorar sometiéndose a exámenes voluntarios de selectividad). Pero finalmente le faltó un cuarto de punto para entrar en la carrera deseada y se ha quedado en el puesto 25 de la lista de espera. Se ha matriculado en Periodismo y Comunicación Audiovisual para intentar cambiarse en segundo curso a la carrera que quiso hacer desde el principio.

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J. A. Aunión

Coordinador del espacio de Educación de EL PAÍS. Especializado en información educativa durante más de una década, también ha trabajado para las secciones de Local-Madrid, Reportajes, Cultura y EL PAÍS_LAB, el equipo del diario dedicado a experimentar con nuevos formatos.

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