200.000 estudiantes encaran desde hoy una selectividad sin la extrema rigidez del año pasado por la pandemia

Murcia es la primera región que afronta la EBAU este curso y aunque habrá restricciones, los alumnos podrán usar la cafetería y los exámenes no se dejarán unas horas en cuarentena antes de ser corregidos

Varios alumnos se examinan de Selectividad en el campus de la Merced de la Universidad de Murcia, este martes.
Varios alumnos se examinan de Selectividad en el campus de la Merced de la Universidad de Murcia, este martes.Inma G.Pardo

La Región de Murcia ha inaugurado este martes los exámenes de EBAU (Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad) que tendrán lugar en todo el país hasta el 17 de junio en primera ronda, en un contexto de restricciones menos duras que el año pasado. La pandemia forzó entonces a retrasar las pruebas de la antigua Selectividad, acababa de terminar el confinamiento domiciliario de la población, pero el Ejecutivo español ―a diferencia de sus homólogos en Italia, el Reino Unido o Francia que la anularon― optó por celebrarlas y, además, in situ, consciente de que su resultado marca el futuro laboral y vital de más de 200.000 bachilleres. El experimento a gran escala ―fue el primer acto colectivo que el Gobierno aprobó tras el encierro― resultó un éxito; no se registró ningún brote de coronavirus y ello animó a los campus a programar de forma presencial los exámenes de este curso, aunque muchas clases transcurran en remoto. Entonces, la incidencia del virus era casi anecdótica: ocho casos por cada 100.000 habitantes en las dos semanas anteriores, frente a los 122 diagnósticos del lunes.

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Esta vez va a producirse con unas medidas sanitarias menos extremas, aunque los ministerios de Sanidad y Universidades han redactado un protocolo especial. En la pasada ocasión, los candidatos eran invitados a irse nada más terminar el examen, había que llevarse la tartera a falta de cafeterías abiertas y en muchas universidades se optó por dejar los exámenes unas horas sin corregir por miedo a que los examinadores se contagiasen. No ocurrirá en esta ocasión. “No estamos preocupados por los exámenes, si se cumple el protocolo”, aseguran desde CREUP (Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas). Lo que más suele inquietar a los alumnos es la entrada a los exámenes, cuando muchos se arremolinan, “pero en Murcia hay un llamamiento escalonado”.

José Luján, rector de la Universidad de Murcia, señala: “Hay un viejo axioma en derecho que es quien puede lo más, puede lo menos. Después de la experiencia tan intensa del año pasado, se ha organizado con más tranquilidad”. No ha habido incidencias. Los candidatos hoy en cuarentena se examinarán dentro de 10 días “para que no haya ningún perjuicio con sus pares”, ha remarcado Sonia Madrid, la vicerrectora de Estudios. Solo una chica, de 7.263 aspirantes, ha requerido el aplazamiento.

Los estudiantes se han pasado el año asistiendo a clase con la mascarilla puesta, las ventanas abiertas y dispensadores de gel por doquier, por lo que la puesta en escena no les va a extrañar como a los de 2020, que venían de estar recluidos en casa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) empezaba a plantear que el coronavirus se podía transmitir por vía aérea ―no lo reconoció hasta el 9 de julio, cuando finalizaba la convocatoria ordinaria― y el protocolo sanitario apenas recomendaba llevar la mascarilla cuando no se pudiesen garantizar los dos metros de distancia, pero los aspirantes se la podían quitar al estar sentados. Las dudas científicas llevaron a muchos gobiernos autonómicos a exigir a última hora llevar esa protección en todo momento.

“El año pasado nosotros sí que exigimos la mascarilla todo el tiempo, pero este año directamente es que es una prenda adicional habitual”, explica Pilar Vargas, directora general de Universidad y Política Científica del Gobierno de La Rioja. No es una convocatoria ordinaria, pero reconoce que no tiene el despliegue del curso pasado, cuando los chicos no se movieron de su instituto. Habrá 10 centros de examen en cuatro sedes. “El año pasado les dábamos hasta la botella de agua para que trajesen lo imprescindible de casa. Ahora la traerán ellos”, relata. Lo que seguirá prohibido es el préstamo de cualquier material (calculadora, diccionario o un bolígrafo). “Los exámenes no van a estar en cuarentena, pero sí pedimos que los examinadores se laven las manos de forma frecuente”.

Varios alumnos que asisten a los exámenes de Selectividad este martes en el campus de la Merced de la Universidad de Murcia.
Varios alumnos que asisten a los exámenes de Selectividad este martes en el campus de la Merced de la Universidad de Murcia. Inma G.Pardo

En la EBAU 2021, la mascarilla será obligatoria en todo momento, pero se reduce la distancia entre candidatos de dos metros a uno y medio, lo que posibilita meter a más alumnos por aula. En 2020 no fue un gran problema porque las clases en la universidad habían terminado y la mayoría de los exámenes eran online, por lo que sobraba espacio. Pero este curso, como ocurre todos los años, coinciden los universitarios con los que quieren serlo y los organizadores han tenido que agudizar el ingenio. Una portavoz de Universidades de la Comunidad Valenciana explica que no habilitarán los institutos ― solo los “conquistaron” el año pasado para que los aspirantes a universitarios no se desplazasen desde su barrio y se examinasen en un ambiente familiar―, sino que vuelven a hacer la EBAU en las facultades y se han buscado sedes alternativas. En Alzira, por ejemplo, 500 jóvenes están citados en un salón de banquetes o en Játiva en un polideportivo.

La Rioja, como otras regiones, ha diseñado un programa para examinar en otra fecha a los estudiantes contagiados o en cuarentena que lo soliciten, a los que se pedirá un certificado expedido por el Servicio Riojano de Salud. “El año pasado no tuvimos ningún caso, pero era prácticamente su primera actividad fuera tras semanas de confinamiento”, recuerda Vargas. El 100% de los docentes que vigilen los exámenes tienen como mínimo una dosis de la vacuna. “Es una casualidad, es una comunidad pequeña y la estrategia de vacunación va bien”. En la mayor parte de las comunidades, los profesores de secundaria asistirán habiendo recibido al menos un pinchazo de la vacuna y todos los de universidad serán mayores de 50 años. Los rectores, y en su nombre el ministro Manuel Castells, han intentado, sin éxito, que este colectivo universitario entrase en la lista de profesionales esenciales como los de instituto, a los que se inyectó la primera dosis entre febrero y marzo. “El tema de la EBAU es preocupante, pero hay un Plan Nacional de Vacunación que depende del Consejo Interterritorial de Salud, que reciben peticiones de vacunación de grupos muy diversos y tienen que evaluar las prioridades”, afirmó el ministro el 12 de mayo en rueda de prensa. Desde entonces no ha habido cambios.

El pasado 26 de mayo empezaron en Italia a inyectar la primera dosis de la vacuna a los bachilleres que la soliciten y se presentan a la maturitá (su Selectividad). Skuola.net, un portal dedicado a los estudiantes, ha encuestado a 1.600 bachilleres y el 60% dijo que iría corriendo a vacunarse, mientras otro 17% se mostró “fuertemente tentado”. En España en ningún momento se ha planeado una opción similar a la italiana, cuando no están inmunizados todos los examinadores, con más edad y por tanto con mayores opciones de enfermar gravemente.

En julio, todas las autonomías salvo Cataluña celebrarán la edición extraordinaria de la EBAU ―para quienes suspendan en primera convocatoria, que antes era en septiembre― y se repetirán los protocolos sanitarios, eso sí, para un número más pequeño de candidatos.

Una de las instalaciones del campus de la Merced de la Universidad de Murcia.
Una de las instalaciones del campus de la Merced de la Universidad de Murcia.Inma G.Pardo

La barrera del precio de matrícula

Costear las tasas de matrícula de la EBAU —con gran diferencia entre regiones, pero que ronda los 90 euros— se convierte en una barrera para los alumnos con pocos medios. Y más en este curso de fuerte crisis económica. Por eso, en un instituto de Móstoles (Madrid), los profesores organizaron una colecta para ayudar a sus bachilleres más necesitados. EL PAÍS contó su historia y muchos lectores conmovidos se pusieron en contacto porque querían aportar su granito de arena. Finalmente, el Ayuntamiento de Móstoles se implicó en el asunto. En Canarias, donde el año pasado la Selectividad fue gratuita, como en La Rioja, los aspirantes con menos recursos quedarán exonerados de pagar la matrícula presentando la renta de 2020.

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Sobre la firma

Elisa Silió

Es redactora especializada en educación desde 2013, y en los últimos tiempos se ha centrado en temas universitarios. Antes dedicó su tiempo a la información cultural en Babelia, con foco especial en la literatura infantil.

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