El comedor escolar, “un espacio protector” ante el azote de la inflación

Apenas uno de cada 10 niños en España tiene acceso a algún tipo de beca para comedor escolar. La cobertura deja fuera a la mayoría de los hogares con menos ingresos

Un cartel de una bandeja comedor gigante en la Plaza Red de San Luis, en el centro de Madrid este miércoles.
Un cartel de una bandeja comedor gigante en la Plaza Red de San Luis, en el centro de Madrid este miércoles.Samuel Sánchez

Una pancarta verde en forma de una bandeja de comida con la inscripción “La vuelta al col€ más cara”, de la ONG Educo, atraviesa la Red de San Luis, junto a la Gran Vía de Madrid. El objetivo de la campaña es alertar de la importancia del comedor escolar para los niños y niñas, y más en un contexto en el que la subida de precios por la inflación está poniendo en serios apuros a cientos de familias ante la cuesta de septiembre por la vuelta al cole. Según sus estimaciones, el comedor universal y gratuito en todas las escuelas públicas de primaria supondría un coste para las administraciones de 1.664 millones de euros anuales.

Vivian Muñoz, una madre soltera de 38 años, planeaba asistir al evento de Educo. Pero las cinco horas que destina como trabajadora del hogar en una casa no se lo permitieron. Su hija de 11 años se beneficia de las becas de comedor escolar de la organización durante las vacaciones. “Quería asistir para dar voz a estas ayudas que hay y, más que nada, por agradecimiento”, dice en una llamada telefónica, después de hacer un breve pausa en su trabajo. Como la hija de Muñoz, apenas uno de cada 10 niños y niñas en España tienen acceso a algún tipo de beca, completa o parcial, para comedor escolar, según la ONG.

Madres como Muñoz no tienen otra opción que utilizar el comedor escolar. “Estoy obligada a dejar a mi hija en el comedor. Dejarla sola en el piso no es una opción porque es compartido”. Sus dos empleos como trabajadora del hogar, en las mañanas, y ayudante de ropero en una fundación de madres solteras, en las tardes, no le permiten recogerla y, después, volver a llevarla al colegio. “Por lo menos ahí come los dos menús y toda su comida completa”, dice.

La importancia del comedor escolar va más allá de garantizar al menos una comida nutritiva al día. Para Pilar Orenes, directora de Educo, es parte del proceso educativo. “Se relacionan de maneras diferentes con otros niños. Ayuda a que no haya abandono y es un espacio protector donde los niños se mantienen seguros”.

La ayuda del comedor escolar que recibió Muñoz en el verano fue vital. Para madres como ella significó ahorrar las tres comidas diarias, que le daban a su hija en las vacaciones. “Te ahorras un montón y lo que no se gasta en comida en el verano se gasta en septiembre”. Pero pagar el coste del comedor este año será mucho más difícil por la inflación, que merma su presupuesto familiar. Solo este mes, Muñoz ha tenido que pagar 87 euros en la escuela de su hija por los 18 días lectivos de septiembre.

A muchas familias no les salen las cuentas. En especial al 33,4% de los hogares, que viven en riesgo de exclusión social, según datos de la Encuesta de Condiciones de Vida de 2021 del Instituto Nacional de Estadística. Macarena Céspedes, directora de Incidencia e Investigación de Educo, asegura que estas familias no pueden afrontar imprevistos, tienen dificultades para pagar la alimentación y los servicios básicos. En España, las ayudas para asistir al comedor escolar solo alcanzan al 11,2% de niños y niñas en la educación obligatoria, según la ONG Save The Children. Una cifra que está lejos de cubrir al 27,4% que viven en la pobreza.

Una bandeja comedor gigante en la Plaza Red de San Luis, en el centro de Madrid este miércoles.
Una bandeja comedor gigante en la Plaza Red de San Luis, en el centro de Madrid este miércoles.Samuel Sánchez

La directora del colegio público Juan Falcó, en la localidad madrileña de Valdemorillo, Susana Elías, explica que las condiciones de las familias ha empeorado mucho. Hay familias, dice, que si no fuera por la ayuda no podrían afrontar el pago del comedor. “Son alumnos que hemos detectado que no hacen ninguna comida al día. Las familias no tienen para darles de comer. La beca de comida diaria garantiza sacarles de situaciones complicadas dentro de sus propias familias”.

Muñoz dice, preocupada, que este año escolar ha sido difícil de pagar. Solo para la vuelta al cole, tuvo que minimizar, aún más, sus gastos y reutilizar material escolar del año pasado. “Compré lo más barato que encontré y he notado la diferencia. El año pasado compraba un cuaderno a 0,85 y ahora el mismo cuaderno a 1,10 euros”. Casi todo su salario lo destina al pago de los 400 euros de alquiler, los abonos de transporte, los servicios básicos y ahora el comedor escolar.

400 euros de vuelta al cole

La vuelta costará este año más de 400 euros en pleno periodo de inflación, según cálculos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Cifras inasumibles para muchos hogares españoles, considerando que el año pasado el 27% tuvo problemas para solventar los gastos educativos. Las familias pagarán este año de media 2.186 euros por hijo en el curso 2022-2023, según la encuesta anual de la OCU sobre los costes de la vuelta al cole. Pero el costo anual puede variar. De 1.000 euros por hijo, a más de 6.900 de media en un centro privado. Los que van a un centro concertado desembolsan, de media, 2.975 euros. “Esta cifra supera la de años anteriores, lo que no es una sorpresa, todo está subiendo de precio, y la escolaridad y los gastos que conlleva no son una excepción”, señala la organización.

Orenes explica que lo que ocurre ahora es que en un contexto de inflación es difícil para muchas familias asumir el coste. “La demanda de Educo es que el comedor escolar es clave y parte del proyecto educativo. Tiene que ser accesible y gratuito para todos los niños y niñas”, señala.

Elías asegura que para este año escolar tienen previsto recibir más solicitudes de becas de comedor. Este nuevo curso ya han recibido alrededor de cien, pero el plazo para aplicar a las ayudas aún sigue abierto, y la cifra aumentará. Solo el año pasado, señala, cerca de 200 niños de los 700 alumnos se beneficiaron. Elías explica que las ayudas solo cubren una parte del total. “La comunidad no da becas completas, sino que nosotros las completamos con la ayuda de organizaciones como Educo”.

Muñoz ha intentado en varias ocasiones acceder a una beca de comedor escolar en la Comunidad de Madrid. Recuerda que en una ocasión la asistente social del Ayuntamiento le dijo que no había ingresos para las ayudas. En Madrid apenas el 9% de los escolares accede a una ayuda de comedor. Para Céspedes, la cifra es mínima en comparación con el 25,1% de la población infantil que vive en riesgo de pobreza y exclusión en la comunidad. La situación de otros territorios tampoco es alentadora. En Murcia o Melilla solo el 2% recibe ayudas.

“A mí siempre me han puesto trabas, que no hay presupuesto para ayudas, es lo primero que te dicen en el Ayuntamiento. No te queda más que quedarte callada y aceptarlo”, cuenta Muñoz, resignada. Ahora está a la espera de que esta vez pueda acceder a una beca. “A ver si con suerte por lo menos me exoneran una parte”, antes de colgar y volver a su primer trabajo.

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