Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Bomba de neumáticos

Un incendio revela la dejadez de las autoridades frente a un vertedero ilegal

Incendio en el vertedero de llantas de Seseña (Toledo).
Incendio en el vertedero de llantas de Seseña (Toledo). Jaime Villanueva

El incendio que afecta al mayor vertedero de neumáticos de España, situado a caballo de las provincias de Madrid y Toledo, era uno de los riesgos medioambientales más advertidos y a los que menos caso han hecho las autoridades durante sus muchos años de existencia. Un fuego de origen más que sospechoso ha alarmado a las poblaciones próximas y obligado a evacuar una barriada de Seseña (Toledo), todo ello a los pocos días de que la Comisión Europea pidiera información sobre las medidas adoptadas para solucionar el problema del gigantesco vertedero ilegal.

La incuria de las autoridades se ha visto favorecida por la dispersión de las responsabilidades. El producto estaba concentrado en un territorio repartido entre dos comunidades autónomas: la de Madrid, en manos del PP durante ese periodo, y la de Castilla-La Mancha, que ha pasado por el control del PSOE, luego del PP y ahora otra vez del PSOE. Todo ello además de los Ayuntamientos afectados, principalmente el toledano de Seseña y el madrileño de Valdemoro. En definitiva, las Administraciones no han hecho lo suficiente tras las alertas dadas por medios de comunicación —como este periódico de manera destacada— y por algunas organizaciones ecologistas sobre el peligro que suponía el almacenamiento de millones de neumáticos viejos en ese lugar.

En el último año ha habido contactos entre las autoridades madrileñas y las de Castilla-La Mancha para buscar una actuación integral de limpieza del área. Todo ello condicionado por el coste de retirar o reciclar tantos neumáticos, y sin el lucimiento que supone colocar primeras piedras, cortar cintas inaugurales o descubrir placas conmemorativas, actuaciones que espolean más el celo político que limpiar algo parecido a una potencial bomba de residuos tóxicos. Ni siquiera la declaración de ilegalidad de la instalación y las multas posteriores al propietario —de momento, en paradero desconocido— han reducido el área afectada. Cabe esperar que las fuerzas de seguridad descubran pronto las causas del fuego y el porqué de lo que, a todas luces, parece una actuación criminal.

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La existencia de vertederos para residuos industriales es una de las exigencias del crecimiento económico. Lo que no puede admitirse es que tales instalaciones se mantengan sin medidas de seguridad, sin regulación o peor aún cuando, como en este caso, son ilegales. Carece de todo sentido haber permitido una de proporciones enormes, sin prevenirse frente a la toxicidad del material acumulado en caso de combustión.

Es verdad que la montaña de neumáticos se formó al margen de la macrourbanización de Seseña, construida en las proximidades de aquella. Pero ambos problemas evidencian la ceguera con que se abordaron los problemas urbanísticos y medioambientales en una época aciaga y la muy pesada herencia que han dejado.

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