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¿Por qué de pronto Céline Dion está hasta en la sopa?

La cantante, a sus 49 años, ha pasado a convertirse en una ‘it girl’ bendecida por Anna Wintour y los diseñadores de mayor relumbrón

Enero de 2016 fue un mes que jamás olvidará Céline Dion. La diva en la misma semana perdió a su marido y mánager por 21 años, René Angélil, y a su hermano Daniel. Y lejos de encerrarse en casa para sobrellevar el doble luto, la canadiense decidió seguir adelante con su residencia en Las Vegas y enfrentarse ese mismo verano a una gira europea durísima en la que los recuerdos no evitaron que se le saltaran las lágrimas delante su condicional legión de fans. Por entonces muchos advertían de que la estrella se vendría abajo, que tras esa desdicha del destino Céline no sería capaz de soportar la presión. Pero todos, absolutamente todos, se equivocaron: no sólo cumplió con todas sus obligaciones laborales como buena workaholic que es, sino que encima su imagen pública salió reforzada a las puertas de cumplir la cincuentena dentro de una industria que raramente tolera que sus estrellas envejezcan.

Aunque si algo ha sorprendido al mundo a lo largo de este año y medio han sido los estilismos que Dion ha lucido fuera de los escenarios. Como un Ave Fénix ha sabido reinventarse como pocas de cara a la galería. Y gran parte de culpa la tiene su último estilista, Law Roach, quien después de vestir a Ariana Grande o a la joven Zendaya ha conseguido lo inimaginable: que Céline Dion en tiempo récord se haya convertido en toda una it girl a sus 49 años. A Roach le debemos que la cantante conociera a Vetements y que, en un alarde de autoparodia, se encasquetara una sudadera de Titanic de la marca francesa. Ella podrá ser muchas cosas, pero nadie puede discutir que es la primera que sabe reírse de sí misma.

Hasta Anna Wintour, la redactora jefa del Vogue estadounidense, le haya enaltecido como el nuevo y más reciente icono de la moda.

Christian Dior, Gucci, Giambattista Valli, Ralph & Russo, Dsquared2, Saint Laurent… ninguna firma de relumbrón ha dejado pasar la ocasión de enviarle sus últimas colecciones a la artista para que ella se las encasquete en los photocalls. El Célinaissance, tal como se ha bautizado al renacimiento estilista de la diva, no ha hecho más que empezar. Y muestra de ello se pudo comprobar hace apenas unos días cuando eclipsó todos los focos de la Semana de la Alta Costura de París e hizo arder las redes sociales con una colección de outfits impensables en ella hace apenas cinco años. Incluso, puede presumir de contar con su propio hashtag: #CelineTakesCouture.

Ya se sabía de antemano que Céline era una adicta a comprar zapatos (cuenta con miles de pares de un valor incalculable), pero el hecho de renovar casi por completo su armario ha provocado que hasta Anna Wintour, la redactora jefa del Vogue estadounidense, le haya enaltecido como el nuevo y más reciente icono de la moda. Este mismo año Wintour invitó por primera vez a Céline a la gala del MET, hace unos días ambas han compartido asiento en la primerísima fila de los desfiles de París, y todo apunta a que la intérprete de My Heart Will Go On será la imagen de portada del codiciado número de septiembre de la biblia de la moda atendiendo a los posts de Instagram que la publicación ha mostrado en exclusiva, donde incluso hay una instantánea entre bambalinas en la que Dion posa desnuda sin rubor alguno.

El Célinaissance, tal como se ha bautizado al renacimiento estilista de la diva, no ha hecho más que empezar

También este mes se le ha querido emparejar con un bailarín malagueño llamado Pepe Muñoz. Falsa alarma: es uno de los miembros del cuerpo de baile de su show en Las Vegas y su relación, por mucho que él no se despegara ni un segundo de ella en la capital francesa, no pasa de la mera amistad. No sabemos si su asombroso cambio de look ha tenido algo que ver en esto, pero indiscutiblemente Céline ha vuelto a acaparar las portadas de medio mundo y ser protagonista por motivos totalmente extramusicales. Con lo implacable que es el ageism con las figuras públicas maduras, Céline ha sabido esquivarlo con nota. Sin duda, está viviendo en sus carnes una más que necesaria segunda juventud.

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