La derrota de Merkel compromete el futuro de Europa

La prensa internacional considera que el colapso de las negociaciones para formar un Gobierno abre un periodo de incertidumbre que favorece al populismo

La canciller alemana, Angela Merkel, en el Bundestag, el pasado 21 de noviembre.
La canciller alemana, Angela Merkel, en el Bundestag, el pasado 21 de noviembre. Michele Tantussi (Getty Images)

El intento fallido de la canciller alemana Angela Merkel de formar una coalición de gobierno no solo amenaza la estabilidad política de su país sino la de toda Europa, según la prensa internacional. La que muchos editorialistas ven como “el pilar de Europa”, “el faro de prosperidad”, “la defensora del orden liberal occidental”, se encuentra por primera vez en una situación de extrema debilidad tras 12 años al mando de la cancillería. Como lo recuerda la periodista Marion Van Renterghem en el libro Angela Merkel, el ovni político, hasta entonces la pregunta que se hacían los observadores internacionales no era si Angela Merkel iba o no a ganar sino con quién iba a gobernar.

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El rechazo del partido liberal (FDP), liderado por Christian Lindner, de formar una coalición de gobierno con la CDU-CSU de Merkel y el partido ecologista, demuestra, según los medios internacionales, que la canciller está “pagando” las consecuencias de su política migratoria. Si bien la posición de la líder del CDU al respecto ha sido calificada de humanista y aplaudida por una parte de la opinión pública, hoy esa política se ha convertido en el principal argumento de sus adversarios políticos y detractores. Independientemente de cual sea la salida a esta crisis —gobernar en minoría, volver a una coalición con los socialdemócratas del SPD o convocar nuevas elecciones— el futuro de Europa está en peligro sin Mutti, como llaman cariñosamente los alemanes a Merkel.

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“En una Europa sacudida por el Brexit, la elección de Donald Trump, el retroceso democrático en Polonia y Hungría, la intromisión rusa y mucho más”, el colapso de las negociaciones de coalición augura un periodo de grave incertidumbre para toda Europa y Occidente, escribe The New York Times. Las últimas elecciones en Alemania han demostrado, según el diario neoyorquino, que a pesar de su fortaleza económica, el país es vulnerable.

El populismo y el auge de la ultraderecha en los comicios del pasado septiembre —el partido xenófobo AfD consiguió el 13% de los votos y 94 escaños— también está afectando a Alemania. “Cuando, durante la crisis de los refugiados, Merkel declaró valientemente “podemos hacerlo” y abrió las puertas del país a un millón de refugiados, muchos electores cambiaron su voto a favor de la extrema derecha”, analiza el periódico. “Las negociaciones tambaleantes sobre el Brexit, la voluntad del presidente francés, Emmanuel Macron, de reforzar la integración de la zona euro y de crear una fuerza militar común, las relaciones con EE UU, Turquía, Rusia y China, y la deuda griega” requieren “la voz decisiva de Merkel” estima la publicación.

The Guardian, al igual que The New York Times, considera que cualesquiera que sean las alternativas, el fallo del intento de coalición “tendrá un impacto negativo sobre la perspectiva de la UE de reiniciar su proyecto”. La “erosión de la influencia domestica de Merkel”, provocada, según el diario, por la crisis de los refugiados, es el reflejo de un fenómeno mucho más amplio en Europa: la polarización del voto como consecuencia del colapso bancario de 2010-2011 y la crisis de la eurozona. “Las conversiones en Alemania se hicieron más complejas porque nunca antes se había intentado formar una coalición nacional tripartita”. De hecho, la experiencia de los liberales del FDP en el Gobierno, entre 2009 y 2013, se saldó con un desastre electoral y la perdida de la representación de la formación en el Bundestag.

El periódico británico considera que la opción de prolongar la gran coalición con el SPD tiene pocas posibilidades de éxito ya que el partido de Martin Schulz ha prometido durante las elecciones que permanecería en la oposición. Las políticas alemanas han sido a menudo polémicas en Europa, concluye The Guardian, pero, “el papel de Merkel en la búsqueda de soluciones, ya sea con Turquía en materia de migración o con las sanciones a Rusia por la anexión de Ucrania, ha sido con frecuencia decisivo. El fracaso de las negociaciones podría ser “el comienzo de tiempos muy difíciles”, advierte.

El diario británico Financial Times también destaca la necesidad para Europa de mantener el liderazgo de la canciller alemana. “Cuando Angela Merkel presidió el G20 en Hamburgo el pasado julio, era la líder occidental más experimentada de la cumbre. La líder alemana llegó al cargo en 2005, cuando a Emmanuel Macron aún le faltaba un año para terminar la universidad y Donald Trump todavía era una estrella de telerealidad y un emprendedor inmobiliario”, recuerda con humor el columnista Gideon Rachman. El fin de la era Merkel pondría a Europa en una situación nueva y peligrosa, asegura. Según el diario británico, los tenores de la política alemana no creen posible que otro líder “sea capaz de tomar tantos riesgos como los que tomó Merkel para Europa”.

Los que piensan que sin Merkel Europa estaría más unida sobre el tema de los refugiados se equivocan, escribe Rachman refiriéndose a Polonia o Hungría: “Si Alemania adopta una postura nacionalista, las negociaciones para encontrar un camino común fallarán y la política migratoria será aún más caótica y divisiva”. Además, señala, una derrota de Merkel reforzaría la agenda populista de Trump y el euroescepticismo de los Brexiters. “Merkel es el pilar sobre el que se asienta la estabilidad política y económica de Europa. Si incluso Alemania ya no aparece como sólida y previsible, el proyecto europeo está destinado a enfrentarse a nuevos serios problemas”, lamenta el columnista.

“Alemania está sumergida en una grave crisis política y las consecuencias las va a sufrir toda Europa”, se puede leer en las primeras líneas del editorial de Le Monde, que considera que la pérdida de influencia de Merkel abre una era de incertidumbre para Europa. El diario francés percibe la decisión del FDP de arriesgarse a nuevas elecciones para consolidar su posición como la “muestra de una visión política muy estrecha” en un momento en el que el proyecto europeo estaba recobrando color tras 10 años de incesantes crisis. Las victorias de partidos centristas y proeuropeos en Austria, Países Bajos y sobre todo Francia habían relanzado la dinámica europea y “el tándem franco alemán parecía estar de nuevo sellado”.

El periódico concluye su editorial destacando el papel fundamental del eje franco alemán en la historia de la construcción europea: “Alemania no solo es la primera economía de Europa, es también el polo de estabilidad de la Unión y el principal socio de Francia en el conjunto del proyecto europeo. Los responsables políticos alemanes tienen que tomar conciencia de esas responsabilidades”.

El alemán Der Spiegel se desmarca de la fascinación y la admiración que suscita Merkel en los demás editoriales. “Jamaica —nombre dado a la coalición por los colores negro, amarillo y verde de la bandera caribeña que se corresponden a los de democristianos, liberales y ecologistas alemanes— falló porque todos los involucrados no han logrado construir lo que realmente mantiene una alianza: la confianza”. En lugar de la confianza, destaca el semanario, las negociaciones estuvieron marcadas por el miedo, “no el miedo al fracaso sino a ser estafado por los demás”.

Según Der Spiegel, el fracaso de las negociaciones también tiene que ver con una “cuestión de autoridad”: “La admiración que sentían todos por Merkel hace dos o tres años se ha ido. Es particularmente cierto en el caso del líder liberal Christian Lindner cuyo FDP aún sufre el trauma de los últimos años negros y amarillos del Gobierno”. Merkel no está segura de que su partido la mantendrá como candidata en caso de nuevas elecciones mientras que la CSU de Horst Seehofer está sumergida en luchas de poder y el FDP “no debe confiar en ser recompensado por su puesta en escena de demolición”, apunta el diario. “Esta negociación solo ha tenido perdedores”, lamenta.

Sobre la firma

Carla Mascia

Es editora en la sección de Opinión, donde se encarga de los contenidos digitales. Es licenciada en Estudios Europeos y en Ciencias Políticas por la Sorbona y cursó el Máster de Periodismo de EL PAÍS. Antes de llegar a El PAÍS trabajó durante seis años en el campo de la comunicación política en Francia.

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