Porque lo digo yo
Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Cyrano

Encuentro con el narigudo espadachín, encarnado en el actor Lluís Homar

Gerard Depardieu como Cyrano.
Gerard Depardieu como Cyrano.

Con medio mundo enfermo de mal de amores, quedé a comer en el Flash Flash con Cyrano. Si alguien sabe de penas del corazón, me dije, es Cyrano, que perdió a Roxane por una nariz, lo que no significa que llegara el segundo a la meta en apretada carrera sino que tenía, realmente, un narizón. Cyrano acudió a la cita sin su famoso apéndice y en la persona de Lluís Homar que lo encarna en un espectáculo que se estrena la semana que viene en el festival Temporada Alta de Girona. Como es notorio, los actores no dejan por ahí sus personajes, colgando en alguna percha, sino que de alguna manera los llevan consigo, así que si quería asesoramiento sentimental de Cyrano, ese era el momento.

Homar apareció con prisas y —señaló— sin apetito, lo que no fue óbice para que se tomara unas habitas, un arroz y más de la mitad de mi tarta de chocolate (digna del pastelero Ragueneau), sobre la que nos enfrentamos con las cucharas mientras hablábamos como en el famoso duelo rimado del Hotel Bourguignon. Ganó él, pues bueno es con los molinetes de espada, pero, on ne se bat pas dans l’espoir du succès.

¿Tiene alguna fórmula Cyrano para las penas de amor? Decía Stendhal que el amor es una flor preciosa pero que hay que tener el valor de ir a cortarla en los bordes de un precipicio. “Creer que encontrarás en otro lo que te falta suele causar mucha infelicidad”, reflexionó Homar compartiendo también mi vino. “Has de completarte tú como persona para poder amar de verdad”. Ya, Monsieur de Bergerac, pero entonces igual no es tan romántico; yo soy solo una sombra y tú Roxane el sol, y tal. C’est la nuit qu’il est beau de croire à la lumière. “Todos llevamos nuestra nariz, nuestros complejos, tormentos y oscuridades, solo comprendiéndolo y trascendiéndolo podemos aspirar a la luna”. Me pareció que una lágrima resbalaba junto a la narizota de Cyrano, pero entonces miró el reloj, masculló algo de los cadetes de la Gascuña, se levantó apresurado y se marchó en un revolotear de capa y sombrero. "¡A batirse!, ¡a batirse!, ¡a batirse!".

Sobre la firma

Redactor de Cultura, colabora con la Cadena Ser y es autor de dos libros que reúnen sus crónicas. Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona y en Interpretación por el Institut del Teatre, trabajó en el Teatre Lliure. Primer Premio Nacional de Periodismo Cultural, protagonizó la serie de documentales de TVE 'El reportero de la historia'.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Logo elpais

Ya no dispones de más artículos gratis este mes

Suscríbete para seguir leyendo

Descubre las promociones disponibles

Suscríbete

Ya tengo una suscripción