Porque lo digo yo
Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Vivir del cuento

Con semejantes exigencias para llevar hamburguesas a domicilio, a ver quién es el valiente que convence a su hijo de que es mejor estudiar que convertirse en 'influencer'

Jay Alvarrez practicando paracaidismo sobre Dubái en una de las imágenes que publica en su Instagram.
Jay Alvarrez practicando paracaidismo sobre Dubái en una de las imágenes que publica en su Instagram.

Educar es muy difícil. Se lo digo yo que veo a diario profesionales bregados en mil batallas perdidos como perritos falderos cuando su adorable infante muta en adolescente extraterrestre.

Pero, además, es que no nos lo ponen fácil. Me remito al pasado lunes, cuando las redes comenzaron a tronar por un fake anuncio de empleo para repartidores de Burger King. Por los requisitos exigidos, los candidatos debían ser algo así como una mezcla mutante de Fernando Alonso al volante, aspirante a premio Nobel y friki de los videojuegos y del karaoke de su barrio.

Por unos segundos, tiré la toalla. Con semejantes exigencias para llevar hamburguesas a domicilio, a ver quién es el valiente que convence a su hijo de que es mejor estudiar que hacerse fotos para colgarlas en Instagram y convertirse en influencer. Y no me exijan traducción porque el término supera el concepto de influir en otros. Los que lo son no solo inspiran; es que instigan y convencen.

Como el invento, además, les resulta más que rentable, a ver de qué manera se puede neutralizar el poder de una aspirante a modelo cuyo currículo no va más allá de ser madre reciente del hijo de un astro del fútbol o de un veinteañero llamado Jay Alvarrez, “que tiene mucho rollo” y no hace otra cosa que subir imágenes en marcos incomparables del mundo o en un coche con una pantera negra como copiloto.

El anuncio resultó ser una publicidad que consiguió lo que quería: hacerse viral. Ahora lo único que no tengo claro es si a lo que hacen los otros se le llama tener una vida de cuento o vivir del ídem.

Sobre la firma

Maite Nieto

Redactora que cubre información en la sección de Sociedad. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS, donde ha sido redactora de información local de Madrid, subjefa en 'El País Semanal' y en la sección de Gente y Estilo donde formó parte del equipo de columnistas. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS