PORQUE LO DIGO YO
Columna
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Una Galaxia cercana

'Los últimos Jedi' está plena de ecos políticos actuales y alcanza cotas nuevas de paridad de género

Daisy Ridley como Rey, en 'Los último Jedi'. / Tráiler de la película.

Aprovechando un hueco en la noche electoral me fui a ver Los últimos Jedi. La película me ha gustado, oye. La realidad política de la Galaxia (no tan) lejana me ha parecido como la de aquí: pasan muchísimas cosas pero todo sigue igual. Hasta vuelve Yoda. Vamos por la octava entrega y no hay forma de conseguir un Gobierno estable. No voy a entrar en el que aparezcan un ex Jedi autoexiliado y majara y un líder supremo rematadamente inútil, obsesionado con aplicarle el 155 hasta a Chewbacca. Pero sí he de manifestar mi asombro por los avances que se han producido en la serie en materia de paridad, algo siempre muy difícil de observar cuando tienes tantas razas extraterrestres de sexualidad imprecisa.

En Los últimos Jedi (según el Libro de Estilo de La Guerra de las Galaxias, el plural de Jedi es Jedi y no Jedis: a mí que me registren), las mujeres no solo tienen papeles de enorme relevancia —incluso entre las Tropas de Asalto imperiales, con la deslumbrante de tan cromada, Capitán (¿capitana?) Phasma—, sino que son más resolutivas, inteligentes, empáticas y valientes. No pongo guapas, que me pierdo. Ya en el inicio encontramos a la heroica artillera Paige Tico en su Lancaster galáctico, pero es que tenemos a su hermana Rose que le afea la deserción a Finn, la sacrificada vicealmirante Holdo (Laura Dern) que le lee la cartilla y da sopas con honda en estrategia y vergüenza torera al impulsivo Poe Dameron... Por no hablar de Leia Organa y Rey, la gran protagonista. De hecho los hombres quedamos como el género tonto y poco fiable, aparte de encarnar a los principales malos de la función. También en esto, como en lo político, la Galaxia parece más cercana...

Sobre la firma

Jacinto Antón

Redactor de Cultura, colabora con la Cadena Ser y es autor de dos libros que reúnen sus crónicas. Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona y en Interpretación por el Institut del Teatre, trabajó en el Teatre Lliure. Primer Premio Nacional de Periodismo Cultural, protagonizó la serie de documentales de TVE 'El reportero de la historia'.

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