El cine documental del sur y sobre el sur se hace visible en Canarias

El festival MiradasDoc vuelve a Tenerife con propuestas de actualidad, como la guerra siria y la crisis de refugiados y su atención fija en los relatos compartidos entre América Latina y África

Fotograma del documental 'Días de fiesta'.
Fotograma del documental 'Días de fiesta'.
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Las mañanas de invierno suelen ser silenciosas y soleadas en Guía de Isora, un pueblo situado en lo alto de una montaña del sur de la isla de Tenerife. Pero durante esta semana sus vecinos parecen vivir en el mundo al revés. Primero, porque el temporal que pesa sobre el archipiélago les ha obligado a sacar los abrigos del armario, algo inusual en las cálidas islas Canarias, las del verano eterno. Hasta el Pico Viejo del Teide se ve nevado desde las empinadas callejuelas de esta localidad. Y segundo, porque la habitual tranquilidad que reina por estos lares ha desaparecido para dar paso al bullicio de los asistentes del XII Festival y Mercado Internacional de Cine Documental MiradasDoc. Cineastas, productores, prensa y aficionados al séptimo arte envueltos en cazadoras, guantes, bufandas y gorros se reúnen aquí durante ocho días, entre el 26 de enero al 3 de febrero, para estrechar lazos y crear alianzas que resulten en el lanzamiento de nuevo y fresco material audiovisual al público.

El frío ha sorprendido a los asistentes al festival MiradasDoc, acostumbrados al cálido tiempo de Canarias.
El frío ha sorprendido a los asistentes al festival MiradasDoc, acostumbrados al cálido tiempo de Canarias.Patri Campora

Desde sus inicios, el objetivo es dar visibilidad a películas documentales de temática social y a las rodadas en países en desarrollo. En esta edición se han presentado en la convocatoria pública cerca de 800 cintas y se han incluido en la secciones informativas unas 120. En la oficial a concurso participan 60, afirma Alejandro Krawietz, director del festival. Este año está contento porque se ha conseguido uno de los objetivos al que no siempre se llega: "Juntamos el panorama social por un lado y la preocupación por los lenguajes cinematográficos por otro, pero hemos incorporado la tercera pata: el presente". Se refiere a los trabajos centrados en la actualidad del último año, que no siempre concursan. "Los documentalistas necesitan tiempo de reflexión para hacer su película y cuando llegan las buenas, las que han podido ser pensadas, ya han perdido esa actualidad", describe. Este año, sin embargo, se encuentran cintas relacionadas con la inmigración, la crisis de refugiados, la guerra en Siria o las migraciones internas en China... "Son películas muy potentes sobre fenómenos globales de mucha importancia que ya están aquí en forma de actualidad cinematográfica, y no en reportajes o noticias".

Dice la organización que ellos se mueven "en una época en la que el periodismo se ha visto doblegado al contentamiento de las minorías que lo financian" y a la esclavitud de dar con el titular más llamativo —que no preciso— para conseguir lectores y reacciones en redes sociales. En este tiempo es cuando el cine documental se reivindica como adalid del rigor y la precisión que solo se consigue cocinando historias a fuego lento. "Lo más importante es la eliminación de intermediarios: que desde el espectador en la sala al protagonista en la pantalla haya una sola cámara", puntualiza Krawietz.  "Esto faculta al cine documental para dar una mirada más directa y personalizada, y nos gusta mucho".

Contar más y contar mejor son las aspiraciones de los participantes de MiradasDoc, que en su año de estreno apenas llegó a los 1.500 asistentes y ya va casi por 10.000. Pero la organización, que lleva 12 años reinventando su programa, esta vez ha decidido dar un nuevo golpe de timón. Renovarse o morir. Por eso, este año hay nueva apuesta y por partida doble: la cooperación entre países del sur es una. La animación llevada al documental, la otra. Ambas minoritarias, ambas prometedoras.

La primera criatura se llama AfroLatam Lab y está enmarcado en el Foro de Coproducción de África y América Latina. Este se puso en marcha por primera vez en 2017 "como un borrador que salió mejor de lo esperado", compara Krawietz, en colaboración con los festivales de cine documental DOCSP (Brasil), y África Doc (Senegal). La idea, potenciar el desarrollo de trabajos producidos por profesionales de las dos regiones y ayudarles a que se abran camino en los nuevos mercados internacionales.

En esta edición se incorpora este laboratorio, en el que participan los autores de cinco proyectos. La primera fase consiste en impartir un curso de formación en pitching, discurso en inglés. Esto no es más —ni menos— que aprender a vender tu propuesta de la mejor manera ante un grupo de posibles financiadores como cadenas de televisión y productoras de cine. El taller se ha impartido durante tres días a los autores de cinco producciones que necesitan financiación para seguir adelante. Los seleccionados son I´m very much in love with you, de México, Sugar Island, de República Dominicana, SÓS, de España, Percussions, de Senegal, y Hurrican Dolores, de México también.

En su año de estreno, MiradasDoc apenas llegó a los 1.500 asistentes. Ya va casi por 10.000

"La buena acogida dio pie a trabajar todo el año en la consolidación de este laboratorio de coproducción Sur-Sur", comenta Krawietz. "Ahora lo hemos hecho en serio, hemos buscado proyectos bastante acabados, como se ha visto en la presentación de los pitching, y creemos que estos serán películas pronto; estamos muy contentos con el desarrollo que está teniendo".

La segunda novedad de este año es el taller BTG Doc, un laboratorio de desarrollo de proyectos documentales de animación dirigido por profesionales del sector en el que los alumnos reciben formación sobre asuntos empresariales y de producción para ayudarles a que sus proyectos salgan reforzados. "Tratamos de llevar un equilibrio entre la búsqueda de películas que ofrecen un panorama amplio de por dónde se mueve el planeta y la innovación en lenguajes y herramientas", explica el director del festival.

Baba, a la derecha, es senegalés y traductor en el festival MiradasDoc. Charla con Cisse Mohamed, director de producción de películas y documentales de la televisión nacional de Costa de Marfil, y con Johanné Gómez Terrero, documentalista dominicana, autora del trabajo 'Sugar Island'.
Baba, a la derecha, es senegalés y traductor en el festival MiradasDoc. Charla con Cisse Mohamed, director de producción de películas y documentales de la televisión nacional de Costa de Marfil, y con Johanné Gómez Terrero, documentalista dominicana, autora del trabajo 'Sugar Island'.Patri Campora

"Es el nicho de los nichos", bromea José Luis Farias, creador y codirector de Bridging the Gap – Animation Lab, y colaborador en el taller BTG Doc. Si ya el documental es un territorio minoritario que combate con las superproducciones de ficción para ganar un poco de visibilidad, el hecho de llevar animaciones como stop motion o dibujos a los cortos y largometrajes es algo a lo que aún pocos se atreven. Pese a ello, cuatro proyectos han sido seleccionados para recibir esta formación tan especializada: Las miradas, Los Verdugos, Carne à vista y Cuervo. Para Krawietz, sin embargo, es un espacio que viene para quedarse. "El documentalista se encuentra a menudo con el problema de no poder rodar lo que quería: hay historias que ya pasaron y él quiere contar. Existe cierto tipo de animación que ofrece recursos estilísticos para crear cine a partir de esa historia. Eso nos interesaba".

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Sobre la firma

Lola Hierro

Es periodista y desde 2013 trabaja en EL PAÍS, principalmente en la sección sobre derechos humanos y desarrollo sostenible Planeta Futuro, y coordina el blog Migrados. Sus reportajes han recibido diversos galardones. Es autora del libro 'El tiempo detenido y otras historias de África'. Desempeña la mayor parte de su trabajo en África subsahariana.

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