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Núria Guiu es la única artista que sabe el valor exacto de un 'like'

La bailarina barcelonesa presenta su nueva 'performance' en la Sala Hiroshima de Barcelona este sábado 17. Una reividicación del cuerpo a cuerpo frente a la intoxicación de Internet

¿Lo que te gusta en Internet te representa? ¿La cantidad de likes o seguidores que acumulas en redes sociales te define? ¿Cuál es el precio de un 'Me gusta'? ¿Dónde está la barrera entre la realidad y lo digital? La coreógrafa barcelonesa Núria Guiu se hace todas estas preguntas en Likes, una performance con base antropológica y movimientos extraídos de vídeos populares de YouTube, donde, eso sí, el espectador tendrá que sacar sus propias conclusiones. La bailarina, que ya desde pequeña pasó del ballet a la danza contemporánea en busca de una espacio más libre, reivindica ahora una vuelta al cuerpo y a lo físico frente a la intoxicación virtual.

¿Cuál ha sido el punto de partida para desarrollar Likes?

Estoy cursando un grado de Antropología y en una clase me pidieron hacer un trabajo sobre los líderes de prestigio. Así que decidí aprovecharlo y utilizarlo para una puesta en escena, que es en lo que se ha convertido Likes.

En la pieza abordas el valor de un like y el uso de nuestro cuerpo como un producto. ¿Cuál es tu objetivo?

No se trata de una crítica negativa a la cultura digital, más bien quiero exponer ciertas situaciones que se producen en Internet. Creo que a través de la exposición pública del cuerpo o del físico, el público puede cuestionarse de qué forma leemos o evaluamos ciertas imágenes, a veces estereotipadas, a veces no.

Tu anterior trabajo, Spam, también seguía esta temática. ¿Qué te atrae de la cultura digital?

Sí, ya llevo más de un trabajo con esta temática. No sé por qué me he acercado, la verdad. Supongo que de alguna manera todos estamos metidos de lleno en ello. Siento que formo parte de aquello que hace años llamaban modernidad líquida, ese lugar en el que los lazos, las relaciones e incluso los trabajos están cada vez más fragmentados a través de la digitalización. Es como si todo hubiera tomado este espacio mucho más volatilizado, en el que parece que el tiempo se nos escapa. De alguna manera yo relaciono esto con el cuerpo, con la necesidad de volver a la experiencia física.

¿Cómo consigues romper esa barrera entre lo digital y lo físico con tu performance?

Yo trabajo sobre el tema de los likes, el hecho de estar expuestos y cómo utilizamos ese gustar a través de Internet. Porque en una relación física es muy diferente mostrar el soporte o la aprobación, pero los likes a través de Internet se han convertido en una cuestión numérica. Pueden tener un valor mercantil y de hecho, lo tienen; mucha gente se encarga de comprarlos y venderlos. Entonces, lo que he hecho a través de este trabajo ha sido coger algunas prácticas físicas a través de Internet, de tutoriales de YouTube y demás plataformas, y las he colocado en escena.

¿Qué criterio has seguido a la hora de seleccionar estas piezas?

Son vídeos con una gran cantidad de likes. Me he centrado en el yoga y un fenómeno de cover dance que hay ahora mismo en internet. He elegido prácticas por las que personalmente tengo cierto interés. Primero, porque soy bailarina y después, porque soy practicante de yoga desde hace años. Las he puesto en escena y he utilizado el cuerpo como vehículo emocional para transmitir ciertas sensaciones o situaciones a las que todos podemos estar expuestos todos los días.

¿Crees que gracias a YouTube se ha producido la democratización de estas disciplinas, sobre todo, de la danza?

Sí, definitivamente la danza sigue siendo un arte muy minoritario y todavía cuesta acercarse y entenderla. Pero sí que es verdad que a través de Internet se ha visibilizado. Por ejemplo, el fenómeno del cover dance me parece muy interesante porque lo que importa es la coreografía, los pasos que todo el mundo está bailando libremente. En lugar del autor o el coreógrafo, lo que prevalece es la gente que baila libremente en Internet. Me parece bonito.

¿Alguna vez te has visto sometida a la dictadura de los seguidores y los 'me gusta'?

Sí, definitivamente, creo que es algo inevitable. Cuando tienes algún día bajo y cuelgas algo, al recibir los comentarios, te sientes valorado o acompañado. Puedes estar en la otra punta del mundo y esto te ayuda a sentirte conectado. Sin embargo, se pierde otro tipo de relación, echas en falta esa presencia física.

En Likes planteas preguntas sobre nuestra forma de ver o valorar a los demás, el uso de nuestro cuerpo, los símbolos de prestigio... ¿A qué conclusión has llegado después de todo este proceso?

No sé, en el proyecto no pretendo llegar a ninguna conclusión, solo expongo a través de mi propuesta escénica una serie de situaciones y formas del cuerpo. Me gustaría dejar la interpretación abierta al público para que cada uno pueda identificarse y viajar conmigo a través de estos espacios emocionales. De la ansiedad al cansancio de estar metido en ese círculo, de estar gustando, de estar visualizando tu trabajo... O de soledad a la alegría de sentirte valorado. Creo que no hay una conclusión única, solo una experiencia en la que uno como espectador y yo misma, como coreógrafa, puedo viajar.

¿Cómo va a ser la puesta de escena?

Estaré yo sola en el escenario y creo que tiene una estética muy do it yourself, esta cosa tan casera. La pieza guarda un poco esta esencia de los vídeos de YouTube, donde está la gente bailando en el pasillo de su casa o cocinando en su cocina. Estoy en el escenario sin ninguna artificialidad, algo muy sencillo.

Likes se estrena el sábado 17 de febrero en la sala Hiroshima de Barcelona

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