Ya no hay paz entre Chelsea Clinton e Ivanka Trump

"Es adulta. Tiene 36 años. Somos responsables de nuestras elecciones", afirma la hija del expresidente Clinton sobre la de Donald Trump

Chelsea Clinton, en la presentación de su libro.
Chelsea Clinton, en la presentación de su libro.Johnny Louis (Getty Images)
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Chelsea Clinton ya no se anda por las ramas con su examiga Ivanka Trump. Ambas parecían mantener una relación de cercanía que trascendía las ideas políticas que enfrentaron en las últimas elecciones presidenciales a la madre de una, Hillary Clinton, y el padre de la otra, Donald Trump. El tono entre ellas ha cambiado desde que Trump llegó a la Casa Blanca el 20 de enero de 2017. Clinton ha apoyado desde entonces todo lo que tiene que ver con preservar el respeto y la intimidad de Barron, el hijo menor de Melania y Donald Trump, pero ha plantado cara al estilo de hacer política del presidente estadounidense y su antigua amiga no se salva de las críticas.

Lo ha dejado muy claro en una entrevista que la hija del también expresidente Bill Clinton ha concedido al periódico británico The Guardian con motivo, entre otros, de la publicación de su tercer libro infantil, She persisted: 13 american women who changed the world, dedicado a 13 mujeres estadounidenses que han contribuido a cambiar el mundo. No es su única aportación al tipo de relaciones que cree se deberían fomentar en el planeta. Con anterioridad Chelsea Clinton ha manifestado en alguna ocasión que heredó de su abuela materna “el gen de la responsabilidad”, un gen que ha encontrado su voz con más fuerza que nunca desde que Trump está en el poder. Según manifiesta en la entrevista ella solía ser partidaria de ignorar las mezquindades, pero ahora confiesa que piensa de forma diferente: “La forma en que nuestro presidente y muchas personas de su entorno han incorporado el odio es profundamente peligrosa”. Se refiere con consternación a un informe elaborado por el Southern Poverty Law Center, sobre el aumento de los casos de intimidación que se está dando en las escuelas, donde ya se cuentan por miles los casos de escolares que atacan a otros amparándose en tuits y decisiones del presidente Donald Trump. Se siente en la obligación de decir en voz alta lo que resulta inaceptable y considera un error dejarlo pasar y que lo incorrecto se convierta en normal y que “la oscuridad llene el vacío” de lo que no se denuncia.

Ivanka Trump y Chelsea Clinton en un acto en 2014.
Ivanka Trump y Chelsea Clinton en un acto en 2014.Laura Cavanaugh (Getty Images)

“Me enseñaron muy pronto a distinguir la diferencia entre opiniones y hechos”, dice Clinton y añade: “Una distinción crucial que en este momento, por desgracia, algunos no aprecian”. Como la entrevista tiene lugar solo un par de días después de que su antigua amiga Ivanka Trump inaugurara la embajada de Estados Unidos en Jerusalén [después de que 59 manifestantes que protestaban por el traslado murieran abatidos por el ejército israelí], la contestación sobre el papel de la hija del presidente es clara y reveladora sobre la relación actual entre ellas: “Ella es adulta. Puede tomar decisiones por sí misma. Tiene 36 años. Somos responsables de nuestras elecciones. En 2008 estaba realmente orgullosa de apoyar a mi madre pero no estaba de acuerdo con ella en algunos aspectos como su oposición a la igualdad de derechos para los matrimonios LGTBQ. Y nunca defendí esa posición porque no era lo que creía correcto”.

Un cambio radical respecto a lo que Chelsea Clinton dijo sobre Ivanka Trump en una entrevista para Vogue América en 2015: “Ella siempre está pendiente de todos los que están a su alrededor y se asegura de que estén disfrutando. De alguna manera me recuerda a mi padre y su habilidad para aumentar la alegría del lugar en el que está”. La amistad entre las dos mujeres sobrevivió a la campaña electoral, pero la presidencia de Trump sí ha marcado un gran cambio. Aunque no ha habido un enfrentamiento abierto entre ellas, Chelsea Clinton reconoce que “hace mucho tiempo que no hablan”. El gen de la responsabilidad vuelve a hacer acto de presencia y ni siquiera su declarado feminismo da para que declare su apoyo a Ivanka Trump en el supuesto de que se presentara a la presidencia del país: “No apoyé a Sarah Palin cuando era la nominada a la vicepresidenta en 2008 y espero que mi hijo sea tan feminista como mi hija. Creo que se trata más de lo que defendemos y cómo lo hacemos que del sexo de la persona que se encuentre en ese puesto”.

También asegura que si su madre hubiera sido elegida nunca se habría ido a trabajar con ella, y en relación al papel que ejercen los hijos de Donald Trump en la Administración presidida por su padre es rotunda: “Con la excepción de Barron [el hijo menor de Trump], el resto son adultos y han tomado la decisión de trabajar en esa Administración. El presidente debería contratar a quien esté mejor cualificado. No creo que muchas de las personas que ha contratado sean las mejores para hacer esos trabajos. No solo quiero una administración que no sea vengativa, corrupta y que se concentre en hacer la vida más fácil para millones de estadounidense, sino que también quiero un gobierno competente”, manifiesta en la entrevista.

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