Las mujeres a las que amó Bertolucci

Maria Schneider marcó su biografía pero fue Clare Peploe con quien conoció la pasión dentro y fuera del cine

Bernardo Bertolucci y Liv Tyler antes del pase de 'Belleza Robada' en el Festival de Cannes, el 16 de mayo de 1996. En vídeo, un resumen de su vida y caída en desgracia.Foto: AP | Vídeo: ATLAS (atlas)
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El maestro del cine Bernardo Bertolucci, que falleció el pasado lunes a los 77 años, siempre presumía de haber descubierto a jóvenes actrices y decía que se le recordaría por ello. Lo cierto es que lanzó a la fama rostros que han quedado grabados en la memoria del cine, como el de Liv Tyler, que dejó de ser la hija de Steven Tyler y se consagró en el cine bajo su batuta en Belleza robada con tan solo 18 años. “Mi Bernardo, mi maestro. Me acogió bajo sus alas y me dejó volar”, escribió la actriz en su Instagram tras la muerte del director, al que define como “un auténtico visionario. Un comunicador de belleza y conflicto”. O Dominique Sanda, a quien catapultó con El conformista y volvió a llamar para su mítica Novecento. Eva Green fue otra de las jóvenes actrices que vivió con él su bautismo de fuego. Lo hizo con 22 años en Soñadores y de ahí saltó al éxito como Chica Bond o musa de directores como Tim Burton. Estos días también ha recordado a su mentor: “Íbamos a su casa cada fin de semana, nos hablaba de cine y de la música. Fue amable, generoso y una especie de figura paterna”.

Otra de las actrices que marcó su biografía fue la desaparecida Maria Schneider, protagonista con Marlon Brando de la aclamada y polémica El último tango en París. La actriz, que rodó la cinta cuando tenía 19 años, denunció en 2007 que la controvertida escena de la sodomía con la mantequilla había sido pactada entre director y actor a sus espaldas. El propio Bertolucci lo reconoció en 2013 y afirmó que buscaba su reacción y sus gritos reales. Más tarde, en la era del MeToo, medio Hollywood se levantó contra el director. La actriz Jessica Chastain fue una de las voces más duras. “A toda la gente que adora esa película: están viendo a una chica de 19 siendo violada por un hombre de 48. El director planeó el ataque. Me pone enferma”, escribió en Twitter hace dos años. El director de fotografía de la cinta, Vittorio Storaro, lo negó y Bertolucci matizó que lo único que desconocía la actriz era el uso de la mantequilla y que el resto estaba en el guion. Para entonces Schneider ya había fallecido, después de pasar por una espiral destructiva de adicciones e intentos de suicidio que sus allegados achacaban al trauma del rodaje, y no pudo replicar. Bertolucci volvió a responder a las acusaciones en una entrevista con Vanity Fair la pasada primavera: “Es una película, es ficción, una puesta en escena. Si es cierto que Maria fue violada en ese apartamento entonces también sería cierto que Brando murió en ese balcón”.

Bernardo Bertolucci y Maria Schneider en el estreno de 'Último tango en París', en 1972 en París.
Bernardo Bertolucci y Maria Schneider en el estreno de 'Último tango en París', en 1972 en París.Bertrand Rindoff Petroff (Getty)

La vida sentimental del último emperador del cine también estuvo marcada por el celuloide. Tres mujeres del séptimo arte ocuparon su corazón. La primera fue la actriz italiana Adriana Asti, a quien conoció durante el rodaje de Accattone, la emblemática cinta de Pier Paolo Pasolini con la que Bertolucci echó a andar en el cine como asistente de dirección. Su matrimonio no funcionó y, tras unos años, se separaron. Él se casó de nuevo en 1967 con la escenógrafa Maria Paola Maino. En 1972 se separaron y en 1978 volvió a casarse.

La actriz italiana Stefania Sandrelli, el director Bernardo Bertolucci, center, y la actriz francesa Dominique Sanda, en la presentación en Cannes de 'Novecento', el 21 de mayo de 1976.
La actriz italiana Stefania Sandrelli, el director Bernardo Bertolucci, center, y la actriz francesa Dominique Sanda, en la presentación en Cannes de 'Novecento', el 21 de mayo de 1976.Levy (AP)

Sus terceras nupcias fueron con el gran amor de su vida: la británica Clare Peploe. También la conoció entre focos y guiones. Fue su ayudante de dirección en la exitosa Novecento, que supuso el arranque de un largo camino profesional y sentimental juntos. A pesar de que su figura siempre ha estado vinculada a la de su marido, ella también creció en solitario. A principios de los años ochenta, uno de sus cortos, Couples and robbers, estuvo nominado al Oscar y más tarde, en 2001, su comedia romántica El triunfo del amor consiguió muy buenas críticas en el Festival de Venecia.

En una entrevista con este periódico en 1995, Peploe confesaba que él siempre estuvo a su lado en lo profesional. "Un día apareció en el rodaje de Hechizo en la ruta maya y todo el mundo se puso tan nervioso que le tuve que pedir que no volviera”, explicó. "Es un genio en algunas cosas, no en todas", añadió. Siempre estuvo junto a él y la denuncia pública de Maria Schneider no la afectó.

Bertolucci no tuvo hijos. En una entrevista con el diario La Repubblica el año pasado explicaba el porqué: "Mi hermano y yo éramos tan hijos y lo fuimos durante tanto tiempo que ha sido imposible, para los dos, poder aceptar ser padres. Mi padre siempre nos hizo sentir demasiado bajo la cúpula paterna".

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