La historia del Rambo de Llafranc (que nada tiene que ver con Stallone pero atraía a las superestrellas)

A sus casi 60 años, Carles Bisbe no puede jubilarse de la fiesta: la tiene metida en cuerpo y casa desde que nació

Los sábados noche Rambo sigue en el Hotel Llafranch con su machete.
Los sábados noche Rambo sigue en el Hotel Llafranch con su machete.

Todo aquel que haya veraneado por Llafranc, en la Costa Brava, se irá tranquilo al otro mundo sabiendo que ha estado cerca de Rambo. No del de Stallone, sino de un tal Carles Bisbe que empezó abriendo botellas de cava con un machete en la terraza del hotel de su familia y siguió durante 25 veranos montando espectáculos en la playa.

“Con mis secuaces y un taparrabos me subí a la tarima y preparé 3.000 litros de cóctel para las 7.000 personas que, según la policía, conseguí reunir en 2015, antes de que la Generalitat me lo prohibiese”. Al menos, en la última edición cumplió el sueño de saltar al mar desde un helicóptero a 15 metros de altura. Aquello le sirvió también para homenajear a su tío, del que heredó el desmadre bien entendido.

Carles Bisbe, 'el Rambo de Llafranc', con Dalí.
Carles Bisbe, 'el Rambo de Llafranc', con Dalí.

“Era un visionario, tenía mucha cabeza para montar chows. Venían a verle desde Dalí y Kirk Douglas hasta Elizabeth Taylor, Sophia Loren, Lola Flores o Carmen Amaya, que fue quien lo apodó El Gitano de la Costa Brava”.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS